JUCO: “Hay que pasar de los diagnósticos a las victorias”

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William Monsalve.

Temas como la paz, la educación pública y los jóvenes del campo, entre otros, son fundamentales para la organización política juvenil más grande del país. Entrevista a William Monsalve, secretario general de la JUCO

Juan Carlos Hurtado F.
@aurelianolatino

Cuando William Mon­salve, con la selección nacional de tenis de mesa, representó a Colombia en un campeonato internacional en Chile, nunca imaginó que su futuro sería la política. Tal vez creía que sería más exitoso en esa disciplina deportiva. Exitoso, porque fue campeón en juegos intercolegiados y en juegos nacionales.

Tampoco imaginaba que su amor a la literatura lo llevara a conocer en Pereira la organización de la que hoy es su secretario general: la Juventud Comunista Colombiana.

“Lo que más me gustó de la JUCO fue su nivel de cultura, su nivel de discusión, su vinculación con las letras y otras áreas del arte”, dice al recordar algunas de sus motivaciones de ingreso.

Llegó a la organización por su trabajo en la Asociación Nacional de Estudiantes de Secundaria (Andes) cuando cursaba noveno grado. Eran protagonistas de luchas estudiantiles por la educación pública. No olvida su participación en el seminario de pensamiento crítico “Marx Vive”, como la primera actividad de formación militante.

Inició estudios en Español y Literatura en la Universidad Tecnológica de Pereira (UTP). Allí también la actividad política lo llevó a formar un grupo de teatro que quería llevar la literatura a las tablas. “Angelitos empantanados”, de Andrés Caicedo, fue su primera obra en escena. Luego tuvo que trasladarse a Bogotá para atender responsabilidades de la dirección nacional de la JUCO, lo que lo obligó a dejar la UTP y vincularse a la Universidad Autónoma para continuar estudios afines, que por motivos económicos no ha podido culminar.

Ahora, sus responsabilidades de estudio y trabajo político solo le permiten tener relación con el deporte a través de las noticias, donde ve con sufrimiento el desempeño de su amado Pereira en la categoría B del fútbol colombiano.

Los retos

–¿Qué lo atrajo al marxismo, cuál fue esa seducción?

–Vi en el marxismo la visión de un mundo que podía comprenderse de una manera más cercana. Un joven es rebelde contra Dios, rebelde contra su familia, rebelde contra el sistema y creo que el marxismo ordena ese mundo de rebeldías y entrega una mejor comprensión sobre la realidad de la vida.

–¿Por qué fue ratificado como secretario general de la JUCO?

–Por la etapa de transición que se vive. Es la continuidad de la experiencia y la renovación. Aunque se debe reconocer que la JUCO necesita la experiencia de algunos cuadros que puedan dar cohesión, dinámica, fuerza, y sobre todo con la nueva escuela de renovación de cuadros que es muy juvenil.

Hoy desde temprana edad ya militan en nuestras filas, lo que es muy significativo porque supone un reto a quienes nos quedamos para no permitir que la organización pierda su llama juvenil y comprender los retos de los jóvenes de nuestra época. Sobre todo porque yo hago parte de una generación que le tocó los ecos de la caída del Muro de Berlín, de los debates sobre la vigencia del marxismo y de la proyección de un sujeto juvenil.

Los retos de esta época son distintos porque se viven momentos muy convulsionados, los jóvenes de hoy combinan las formas de lucha, con los medios de comunicación, las redes sociales, los grafitis, la abrazatón o la besatón, y formas radicales de lucha bastante significativas. La clave de la etapa que vivimos es combinar en la fidelidad de los principios, la fortaleza y la experiencia, en medio de esta nueva explosión de creatividad.

–¿Cómo le toma la JUCO el pulso a la unidad juvenil?

–La JUCO es una cantera de cuadros para la revolución. Y eso se lo debemos a las líneas políticas de un Partido Comunista Colombiano consecuente. Pero también a tener una ligazón muy fuerte con la unidad de toda la izquierda. Ser grande no es ser vanguardia, nosotros reconocemos que la grandeza de la JUCO es ser, al lado de las fuerzas juveniles revolucionarias y democráticas, vanguardia colectiva. La JUCO está por la unidad de los jóvenes colombianos y eso nos exige éticamente ser doblemente ejemplares.

El futuro

–Háblenos de las conclusiones del Congreso que acaban de terminar.

–Son tres líneas de trabajo que considero estratégicas. La primera es recuperar el movimiento juvenil por la paz para avanzar en la lucha por construir un proceso favorable para la salida política al conflicto armado y social, en favor de garantizar la conquista de una apertura democrática a las transformaciones sociales políticas y culturales.

La segunda es superar los retos en varios campos: por ejemplo, en el movimiento estudiantil que reclama una unidad más allá de lo que ha representado la MANE; la propuesta de la JUCO es impulsar junto a otras organizaciones estudiantiles la organización de estudiantes universitarios, donde aspiramos que lleguen los estudiantes de secundaria y los estudiantes técnicos de todo el país incluido el SENA.

La JUCO se plantea estar más cerca a la juventud trabajadora, a la juventud campesina, la juventud barrial, a esas experiencias de lucha popular, lucha étnica y afrodescendiente. La lucha por la paz es consecuencia de la conquista de derechos y es el momento para que la juventud pase del diagnóstico a las victorias.

Y una tercera apuesta es lo orgánico: una JUCO que debe crecer en los escenarios y en la vida política del país.

–¿Cómo ve a la JUCO en un escenario de posguerra?

–Creemos que a partir de la finalización del conflicto armado la tarea es la lucha callejera, la paz. La defensa de la educación pública, pelearnos la participación política y real de los jóvenes, pelarnos en las calles el trabajo digno para toda la juventud colombiana, por el derecho de asociación y organización y otros derechos apenas lógicos: el fin del conflicto armado debe ser el fin del servicio militar obligatorio. No podemos seguir concibiendo que las generaciones de jóvenes sean sacrificadas en una guerra para entregarle seguridad a los ricos y poderosos. Queremos derrotar el militarismo en la sociedad y para eso abolir el servicio militar obligatorio.

–¿Cómo ve el tema de la unidad juvenil?

–La JUCO en su congreso ha puesto énfasis en el frente amplio. No hay antípodas en las expresiones de lucha que se puedan desarrollar, por eso nos parece significativo que la organización se presente al país con candidatos propios como sucedió en las pasadas elecciones al Congreso. Eso nos da confianza que hay con qué enfrentar una lucha política como la que se viene en 2015 y también estamos seguros que no solo es la JUCO sino que todas las organizaciones juveniles de izquierda están en esa capacidad. Hay que disputarle a la derecha y a la ultraderecha colombiana el escenario político de representación.

Hay que innovar métodos y trabajar para atraer a los jóvenes y no permitir la fascistización de la sociedad.