Jaime Pardo Leal

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Manuel Marulanda Vélez, Jaime Pardo Leal y Jacobo Arenas en Casa Verde en 1986. Foto Braulio Herrera, Archivo VOZ.

El pasado 11 de octubre se conmemoró el trigésimo aniversario del magnicidio de Jaime Pardo Leal, excandidato presidencial, presidente de la Unión Patriótica y miembro del Comité Central del Partido Comunista Colombiano. Pardo Leal fue un magistrado del Tribunal Superior de Bogotá -sala penal- en donde se desempeñó como un excelente jurista y sus providencias fueron conocidas porque en la aplicación de la legislación penal siempre tuvo en cuenta el contexto social y político del país. Sus decisiones siempre fueron transparentes, nunca dejaron la menor duda ética. Aun es motivo de estudio la sentencia sobre la rebelión, reivindicada por el jurista como delito político, motivado en causas sociales y políticas altruistas.

Jaime Pardo Leal fue el fundador del sindicato de la justicia, Asonal Judicial y fue directivo de Fenaltrase, el sindicato de los trabajadores del Estado. Como tal, asumió la defensa de los funcionarios de la rama jurisdiccional, incluyendo a magistrados y jueces. Una correcta aplicación de la justicia no solo necesita funcionarios probos, sino también que tengan un trato digno y humanista de parte del Estado, reclamó siempre el dirigente político y sindical.

El asesinato de Jaime Pardo Leal, el 11 de octubre de 1987, cerca del municipio de La Mesa (Cundinamarca), fue el punto de inflexión del proceso político colombiano, abierto con los diálogos de La Uribe en el gobierno de Belisario Betancur y la irrupción en el país de la Unión Patriótica como frente de la izquierda y de los sectores democráticos para despejar el camino hacia la paz con democracia y justicia social. Pardo Leal había sido el candidato presidencial de la izquierda con mayor logro en unas elecciones, lo cual significó una enorme perspectiva de cambio en el país en un proceso de acumulación de fuerzas positivo.

El presidente de la Unión Patriótica se conmovió con los primeros asesinatos de parlamentarios y dirigentes de esta organización en el país. Poco antes de morir, con mucho valor, denunció a los responsables: los paramilitares, con la complicidad de la inteligencia militar y de Brigadas del Ejército. Con nombres concretos denunció a oficiales comprometidos con la guerra sucia y la promoción del paramilitarismo. Algunos periodistas opinaron que ese día Jaime Pardo Leal selló su sentencia de muerte. El asesinato contó con la información que dieron los agentes del DAS que lo protegían y la participación de oficiales de inteligencia de la XIII Brigada del Ejército de Bogotá, como de la XX Brigada de inteligencia, clausurada en el gobierno de Ernesto Samper Pizano.

El magnicidio sacudió al país. Durante más de tres días hubo vigorosas protestas y cuestionamientos a fondo por este crimen de Estado aun en la impunidad. Pardo Leal se convirtió en una figura emblemática de la unidad de la izquierda y de lo que se dio en llamar el genocidio de la Unión Patriótica y del Partido Comunista. “Un verdadero martirologio que no tiene nada igual en otro país”, dijo en alguna ocasión Gilberto Vieira.

El 11 de octubre fue declarado como el día de las víctimas de la Unión Patriótica y del Partido Comunista Colombiano. Es parte substancial del genocidio político por el cual cursa una demanda en la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos, interpuesta por la Corporación Reiniciar y la Comisión Colombiana de Juristas, mediante poder otorgado por las dos organizaciones. Jaime Pardo Leal es un símbolo de la lucha por la paz con democracia y justicia social.

El treinta aniversario de su vil asesinato coincide con el Acuerdo Final de La Habana y su implementación en medio de dificultades y de la vacilación del gobierno de Santos que se comprometió a cumplirlo. Es un hecho histórico que le puso fin al conflicto armado de las FARC-EP con el Estado colombiano, una de las razones para que surgiera la Unión Patriótica en el pasado. También abre la posibilidad para construir la unidad de la izquierda y el logro de mayores cambios democráticos y sociales.

Coincide con nuevas amenazas y anuncios de la prolongación de la guerra sucia contra dirigentes upecistas y comunistas, como lo ha denunciado Aída Avella, presidenta actual de la UP. Razones para interpelar al gobierno en demanda de garantías y de protección sin tantos trámites y dilaciones.

La memoria de Jaime Pardo Leal estimula las luchas populares y revolucionarias en el país. Su sonora carcajada sigue escuchándose en cada manifestación, en cada protesta, en cada conquista democrática y popular.

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