Humor y dictadura

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Renata Cabrales
@RENATARELATA 

Un abogado uribista, interpuso una tutela en días pasados, por medio de la cual solicitaba al reconocido caricaturista de El Tiempo, Matador, y a la misma casa editorial, que ofrecieran disculpas públicas por una de sus caricaturas: “Duque reflexiona”, por considerarla ofensiva. Sin embargo, una jueza del Circuito de Ejecución de Sentencias negó la tutela que tenía como único objetivo censurarlo. En oposición a la tutela, la Fundación para la Libertad de Prensa FLIP, afirmó que “la libertad de expresión protege tanto el contenido como su tono. Es por esto que se protege no sólo la emisión de opiniones pacíficas, políticamente correctas o socialmente aceptadas, sino también la emisión de expresiones chocantes o incómodas”.

La caricatura política es un género artístico que muestra una realidad a través de la exageración de hechos, personajes o instituciones, con el fin de divertir, pero, además, de hacer reflexionar al espectador sobre el tema que desea tratar. Por lo general, retratar de manera hiperbólica a un personaje de la vida pública casi nunca es bien recibido.

En su artículo, Colombia entre la intolerancia y la resistencia, Angélica María Díaz Vásquez, historiadora, recuerda que: “Bajo el gobierno de la Regeneración (1886-1903) se adoptó la Ley 61 de 1888, conocida como “Ley de los Caballos”, acompañada del Decreto 389, que amenazaba con el cierre a los periódicos que llegaran a traicionar al gobierno. En virtud de esta ley fue perseguido el caricaturista Alfredo Greñas (1857-1949), quien dirigía el periódico El Zancudo, desde el que criticaba al gobierno. Greñas fue autor de una caricatura que alteraba el escudo de Colombia, considerado un símbolo intocable, por lo que fue acusado de irrespeto a la patria y llevado a prisión y luego al exilio en Costa Rica”.

La parodia política también ha sido poco tolerada en Colombia. En este punto recordamos a Jaime Garzón con personajes como Godofredo Cínico Caspa, Heriberto de la Calle, Jhon Lenin, etc. Garzón dejó un legado que aún permanece, pues no padeció solo la censura sino la muerte en manos de personajes poderosos, para quienes sus fuertes críticas resultaban bastante incómodas.

La represión a la libertad de expresión alarma a quienes defienden la democracia en Colombia. En su último discurso en Soacha, Gustavo Petro criticó un trino del expresidente Álvaro Uribe, por medio del cual, supuestamente, advierte al periodista Daniel Coronell, que si Iván Duque llega a ser presidente cambiará las concesiones para los canales de televisión en Colombia. Así mismo, indica que se refirió a la posibilidad de que llegue a cerrar medios de comunicación, una vez fuera electo presidente.

Nada más parecido a una dictadura, si el uribismo volviese a tomar poder.

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