Historia del PCC, 90 años: Colombia y el Partido en los años 50

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Álvaro Vázquez del Real.

La dictadura de Laureano Gómez organizó en tal forma la violencia que los historiadores e investigadores colombianos y extranjeros destacan que es una de las más crueles de la historia de Colombia. Hacer el recuento de sus actos de violencia es escribir una especie de antología del terror

José Ramón Llanos

Los años 50 son una década rica en acontecimientos positivos y negativos en la historia del Partido Comunista. En estos años el Partido Comunista, PCC, realiza dos congresos que tienen significativa importancia en la historia de los primeros cuarenta años de lucha partidaria: El Séptimo Congreso, en abril de 1952: “Reunido, al decir de Gilberto Vieira, en condiciones de completa clandestinidad… fue una demostración de la firme lucha del Partido contra las dictaduras reaccionarias”.

El PCC y los miembros de la Juventud Comunista, Juco, aportaron a la caída de Rojas Pinilla su lucha audaz y una cuota de sangre de los jóvenes estudiantes el 8 junio de 1954, entre otros murieron Uriel Gutiérrez, Helmo Gómez, Jaime Pacheco Mora y Hernán Ramírez. Es la época en que el partido pone en circulación dos de los medios de comunicación de más amplia y larga duración: La Revista Documentos Políticos y el periódico Voz de la Democracia. La revista Documentos Políticos empezó a circular clandestinamente, sus cinco primeros números lograron circular por todo el país.

Época de bonanza económica

El PCC tuvo que desarrollar su lucha por la democracia y la revolución socialista, en una época nefasta: dos dictadores gobernaron en esos años ominosos: Laureano Gómez y el general Gustavo Rojas Pinilla. El primero a nombre del Partido Conservador, el segundo con el beneplácito de los liberales y una fracción del Partido Conservador.

Laureano Gómez gobernó en una época de bonanza económica, entre 1949 y1953 los ingresos por exportaciones se incrementaron casi el ciento por ciento. El historiador Vernon L. Fluharty considera que este periodo es el de más alto ingreso en la historia de la economía colombiana. Además, el más alto porcentaje de formación de capital se produjo en la misma época, rápidamente pasó de 14,2 por ciento a 28,2 por ciento. Esta dinámica económica se reflejó en la circulación monetaria y en los depósitos bancarios.1 El analista agregaba: “menos del 1.0 por ciento de quienes declaraban rentas obtenidas de las corporaciones habían recibido el 44 por ciento de los dividendos. La oligarquía estaba cosechando su recompensa financiera por apoyar a Gómez”2.

La dictadura de Laureano Gómez organizó en tal forma la violencia que los historiadores e investigadores colombianos y extranjeros, destacan que es una de las más crueles de la historia de Colombia. Hacer el recuento de sus actos de violencia es escribir una especie de antología del terror. Como escribe Gonzalo Sánchez, “las imágenes que han quedado de este proceso son imborrables y en buena medida son las que le han dado su sello distintivo a la violencia”.3

Anotamos que esta dictadura contó con el apoyo, armamento y orientación de los Estados Unidos. El apoyo de los Estados Unidos a la dictadura fue recompensado por Gómez por la ampliación de la superficie petrolera que podía ser dada en concesión, por la absoluta libertad para remitir los dólares de las empresas petroleras a su casa matriz en Estados Unidos, sin pagar ningún impuesto. Por la licencia para traer capital norteamericano en forma monetaria o con equipos de producción libres de impuesto. Y el colmo de la generosidad, a costa de las vidas de los colombianos, Laureano Gómez envió más de 5.000 soldados a luchar contra Corea comunista.3

La dictadura del general Rojas Pinilla

La llegada al poder el 13 de junio de 1953 del general Gustavo Rojas Pinilla contó con la aprobación alborozada del Partido Liberal y una fracción del Partido Conservador liderada por Mariano Ospina Pérez y Gilberto Alzate Avendaño. Estos partidos trataron de legitimar el golpe de estado llamándolo un Golpe de Opinión.

El apoyo de la Iglesia Católica al presidente Rojas Pinillas fue de gran importancia, ese binomio se ayudaba mutuamente, el apoyo de Rojas Pinillas a la iglesia revivió la figuración e importancia que esta tenía en la época de Abadía Méndez y a su vez el general con el apoyo clerical, fácilmente iba a contar con el respaldo de los católicos de amplísima mayoría en Colombia. El general Rojas implementó una política de persecución contra las sectas cristinas. El clericalismo del ministro de Gobierno, Pabón Núñez, lo llevó a prohibir el proselitismo de las sectas cristianas en enero de 1954.4

El general Rojas quien había prometido amnistía a las guerrillas liberales, cumplió parcialmente estas promesas. Efectivamente, logró que las guerrillas liberales del Llano que llegaron a constituir un gran ejército que contaba con un amplio apoyo en la población, aceptaran la amnistía, se desarmaron y algunos de sus líderes después fueron asesinados en las calles de las ciudades colombianas, entre ellos Guadalupe Salcedo quien fue acribillado en Bogotá

El gobierno de Rojas Pinilla organizó la violencia más selectivamente dirigida contra los campesinos y contra el Partido Comunista, sus líderes fueron encarcelados y algunos asesinados. Una de las regiones más asoladas por la violencia fue la del Tolima, en los inicios de junio de 1955 la Fuerza Aérea Colombina declaró el oriente del Tolima zona de operaciones militares que incluyó toque de queda, expedición de salvoconducto, y quienes violaran el toque de queda “eran declarados enemigos de las fuerzas militares”. Muchos campesinos de Villarrica y de toda la región del oriente del Tolima tuvieron que desplazarse para evitar el atropello del ejército. Un hecho pocas veces comentado sobre la violencia de la época es que muchos militares se volvieron más agresivos contra los campesinos porque podían quedarse con la tierra de los desplazados, como dice un documento del Partido de los años 50: “por eso la violencia desatada por ellos (los militares) contra los campesinos no tiene ya el contenido político de lucha de conservadores contra liberales sino de lucha armada de militares, presuntos propietarios contra poseedores sin discriminación política”.5

En este escenario de violencia y lucha el Partido Comunista plantea la necesidad de la autodefensa de las masas. Cuestión que fue discutida en el séptimo Congreso reunido en abril de 1952 y se expresó así: “el partido debía insistir en su política de organizar las autodefensas de masas contra la violencia oficial y reaccionaria”.6

En el próximo artículo seguiremos analizando el desarrollo del Séptimo y Octavo Congreso, así como también el contenido de la revista Documentos Políticos.

1 Vernon Lee Fhuharty. La danza de los millones. El Áncora Editores. Bogotá 1981, p.

2 Ibid.p.149.

3 Ibidem Gonzalo Sánchez. P94.

4 Álvaro Tirado Mejía. Rojas Pinilla del golpe de opinión al exilio en Nueva Historia de Colombia. Bogotá. Planeta. P118.

5 Sobre la resolución política del XIX Pleno del Comité Central del PCC. En Documentos políticos nro. 2. marzo de 1957. P 28.

6 Gilberto Viera algunas bases para el estudio de las experiencias de nuestro partido. Documentos políticos nro. 15. P14.

 

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