Historia de maestros

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Rubén Darío Arroyo Osorio

El Alemania, Francia e Inglaterra la historia de la educación y sus agentes presentan en su hoja de ruta histórica un sin número de vicisitudes, paradojas y contradicciones en las cuales han estado subsumidas, la familia, el estado, la escuela, los estudiantes y por supuesto los maestros. Pero al fin superadas, o en el peor de los casos asumidas de tal manera que, el sistema educativo funcione en pos de la formación de sus ciudadanos, con una preparación intelectual, técnica, tecnológica o profesional sin desligarse de una aprehensión de valores sociales y culturales rectores del que hacer vital que permitan desplegar sus potencialidades de idoneidad profesional y probidad moral. Los primeros intentos por consolidar la educación gratuita y obligatoria, desde la misión de catequizar, de construir república y democracia o la preparación de mano de obra calificada para la inserción laboral de los nuevos profesionales en la escuela, la sociedad y el estado, el maestro fue ganando consideración como persona, como ciudadano y como trabajador dignificado.

La historia de Colombia muestra un panorama tan viscoso desde los inicios de la enseñanza por parte de voluntarios, pero sin preparación cabal y sin salario alguno. Antes de fundarse las primeras escuelas de primaria, se registra en las crónicas y estudios, por ejemplo de Jaime Jaramillo Uribe, como los maestros no tenían zapatos, alimentos, ni recursos didácticos, para su oficio. Los vecinos en diversas regiones hacían peticiones al Estado de la fundación de escuelas apropiados, con materiales de apoyo, maestros preparados, nombrados y remunerados decorosamente para no seguir haciendo colectas para los maestros que hacían alguna labor de lecto escritura, enseñanza de la operaciones matemáticas simples, himnos patrióticos, dibujos geométricos, doctrina cristiana, civismo y la historia heroica de la independencia nacional a los niños que pudieran acudir, puesto que las niñas estaban ocupadas apoyando las labores domésticas. Planes y reformas en los gobiernos de Bolívar, Santander, Mosquera y Eustorgio Salgar fueron regularizando las escuelas públicas obligatorias, gratuitas y religiosamente neutral, luego las normales, aun así tardó mucho en llegar, el respeto auténtico a los maestros.

La situación actual de miles de maestros en paro nacional exigiendo garantías para una labor digna, de calidad y abierta a todos los niños y jóvenes del país solo ha encontrado atropello del Estado y sus funcionarios, desinformación de los medios masivos, persecución y atropellos del Esmad, quejas lastimeras y eufemismos de muchos padres de familia que “defienden” el derecho a la educación de sus hijos, pero no de quienes la imparten asfixiados por el sistema. Esta no es la historia que queremos para la educación y los maestros.

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