He ahí el enemigo

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José Ramón Llanos

Sabemos que tanto Álvaro Uribe como Vargas Lleras, son, como suele decirse en el Caribe, cucarachos del mismo calabazo, pertenecen a la clase dirigente que gobierna al país en favor del empresariado y en contra del pueblo. Ambos posan de frenteros y valientes. El uno se enorgullece de haber amenazado “a un marica de partirle la cara”. El otro hizo circular en los medios nacionales e internacionales la foto del momento en que golpeaba a uno de sus escoltas. Acciones como estas, creen ellos, son expresiones de su valentía. La realidad es que no son ni valientes ni frenteros, son unos grandes embaucadores, representan un gran peligro para los intereses del asalariado medio y bajo del país.

Ambos en política económica son discípulos incondicionales del Fondo Monetario Internacional, FMI. Por supuesto, en conocimientos económicos Vargas aventaja al antioqueño. Pero en cuanto a la aplicación de las orientaciones fondomonetaristas, ellos emulan para demostrar que en su sapiencia gubernamental la doctrina neoliberal es fundamental. Además, la han implementado en todas sus actuaciones en los distintos cargos desempeñados en el aparato gubernamental.

Álvaro Uribe, empeñado en llevar a la presidencia a uno de sus peones, está edulcorando su discurso y se presenta como defensor de los intereses populares. Pero los hechos demuestran lo contrario. Para muestra, un botón. Desde la Presidencia convirtió a Colombia en el único país tropical donde el sol se oculta a las diez de la noche y arrebató billones de pesos de cuatro horas de recargo de trabajo nocturno y los trasladó a las arcas de los empresarios.

El año pasado en el Congreso, se opuso a que le devolvieran el incremento salarial nocturno que él le había esquilmado a los asalariados y maquinó para que solamente le restituyeran una de las cuatro horas de recargo perdidas.

Una de las políticas en que tanto Vargas Lleras como Uribe están de acuerdo es en la reforma del régimen pensional. Lo que harían al llegar al Gobierno, es lo mismo que acaba de aprobar Mauricio Macri en Argentina: aumentar la edad de jubilación a los setenta años y la rebaja del monto de las pensiones.

Los riesgos que representa el uribevarguismo para los salarios y las pensiones, exigen que el movimiento sindical defienda las conquistas sociales logradas en lustros de lucha y salga a las calles a promover las candidaturas de los sectores de centro izquierda, al Congreso y presionar para que Clara López, Piedad Córdoba, Gustavo Petro, Humberto de la Calle, Rodrigo Londoño y Carlos Caicedo, procuren acuerdos que permitan llegar con un solo candidato a la primera vuelta, única posibilidad de derrotar la extrema derecha uribevarguista.

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