“Hay ‘tugurización’ en ciudades de Europa”

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Aspecto de una de las mesas de discusión del foro urbano alternativo en Medellín. Foto J.C.H

A problemas globales respuestas globales, dicen los delegados internacionales al Foro Social Urbano Alternativo, quienes propenden por el fortalecimiento de una red mundial que permita resistir los desalojos y construir viviendas para los más necesitados

Redacción ciudad

Uno de los objetivos del Foro Social Urbano Alternativo y Popular es la creación de una coordinación nacional de los procesos urbanos de todo el país, que tenga relaciones con experiencias internacionales para la coordinación de acciones. Por consiguiente, al evento fueron invitados panelistas de organizaciones de otros países que contaron sus experiencias y ayudan en el fortalecimiento de una red mundial para enfrentar el problema de manera global.

Los convocantes al encuentro nacional argumentan: “Los planes de modernización que se llevan a cabo en el mundo están orientados por la globalización neoliberal, que convierte a las ciudades y al territorio en preciados botines para las inversiones de grandes capitales: un verdadero festín para las empresas constructoras, promotoras inmobiliarias y los bancos”.

Por eso y para conocer sobre estos procesos en el ámbito internacional VOZ habló con dos delegados internacionales al foro alternativo de Medellín.

Robert Robinson, es estadounidense y coordinador de la Alianza de Canadá y Estados Unidos, organización hermana de la Alianza Internacional de Habitantes. Su plataforma se basa en negarse a los desalojos y para que todas las personas tengan derecho a una vivienda.

–¿Hay diferencias en la manera como se manifiesta la crisis del capitalismo en los sectores urbanos?

–Hay pequeñas diferencias en la manera como la gente de ciudades de diferentes continentes sufre la crisis del modelo económico, pero en el fondo el problema es el mismo: la globalización del capitalismo. Por eso, las respuestas y las resistencias son para combatir el modelo económico.

Con las hipotecas las entidades financieras están sacando la gente de sus propiedades. Y ante esto se encuentran diferencias sobre todo en las formas como se organizan las comunidades. Si vamos a países de Europa o de Estados Unidos encontramos formas de reacción diferentes, pero el problema es el mismo. Por eso espacios como el Foro Alternativo son la oportunidad para compartir los problemas, juntarnos y buscar soluciones; no para reformar el modelo sino para transformar completamente todo el sistema.

Por ejemplo en Estados Unidos las comunidades están siendo desalojadas pero las mismas personas se organizan y se unen para que les restituyan sus hogares. Entonces, la lucha en todo el mundo al fin y al cabo es la del territorio. Los efectos del capitalismo global necesitan una respuesta global.

Propuestas alternativas

Cesare Ottolini, es italiano y coordinador global de la Alianza Internacional de Habitantes, red mundial por el derecho a la vivienda que integra organizaciones populares de todo el mundo.

–¿Por qué rechazan las discusiones y propuestas de ONU-Hábitat sobre los problemas urbanos?

–Ellos se enfocan en políticas neoliberales. Dicen que el urbano es el único futuro de la humanidad, que las ciudades son el motor del desarrollo y que la alianza público-privada es la única manera de salir de la crisis. Todo es mentira. Lo que pasa es que hay mil millones de personas sin techo o mal alojadas porque se implementa ese tipo de políticas; no le creemos a ONU-Hábitat que es una gran feria, una gran mentira, creemos en los procesos populares.

–¿Qué soluciones plantea ONU-Hábitat?

–Hablan de equidad, o sea que no quieren cambiar las relaciones de fuerza en las ciudades, dicen que hay que aplicar las leyes. Pero sabemos que las leyes están en sus manos, y no es solo con las leyes, hay que luchar por ciudades y territorios fundamentados en los derechos humanos, el medio ambiente y la responsabilidad de los habitantes en la construcción y gobierno de las mismas. Un pacto social urbano alternativo que propugne por la redistribución de la riqueza. Eso no busca la ONU, ellos solo quieren ponerle un parche para remediar el problema, con ayudas a varias ONG que son clientes.

–¿Hay diferencias en la manera como se manifiesta la crisis del capitalismo en los sectores urbanos?

–Los niveles de pobreza son distintos. El problema es el mismo: la explotación de los territorios, de los bienes comunes y poner al margen la población que no puede pagar. Se puede ver la “tugurización” de las ciudades, también en las de Europa. Eso es porque los precios han subido demasiado, también con la explosión de la burbuja inmobiliaria, es inasequible porque la gente está desempleada, precarizada o con bajos salarios. Los mercados inmobiliarios están en las manos de los poderosos. Hay monopolio de las tierras y del sector inmobiliario que influye en el sistema financiero. Todo está relacionado.

En Estados Unidos explotó la burbuja inmobiliaria, que ha sido el punto de partida de la crisis, y ahora para salir intentan una dinamización de los territorios que hasta ahora no han sido tocados por la inversión del capital. Por ejemplo, en alguna ciudad de África se ven miles y miles de grúas construyendo viviendas de los fondos inmobiliarios pero la mayoría de la gente no las puede pagar.

–Ante esta problemática y estando de acuerdo en que el problema es el modelo económico, ¿qué hacer mientras este se cambia?

–Entre 60 y 70 millones de personas están en desalojo; y cada día se junta gente contra esto, que de frente, pero a nivel jurídico y político también se enfrenta. Siempre ellos intercambian estrategias, experiencias que nutren luchas locales. Por ejemplo, en Medellín el Plan de Ordenamiento Territorial prevé el desalojo de más de 100 mil familias; nos han preguntado qué hacer.

Podemos aportar solidaridad y protestaremos en las embajadas de Colombia porque este país ha ratificado el pacto internacional de los derechos económicos, sociales y culturales, y el artículo 11 dice que el Estado tiene que mejorar progresivamente políticas para el derecho a la vivienda, y los comentarios números 4 y 7 de Naciones Unidas dicen que el desalojo es incompatible con el artículo 11. Eso es una obligación legal, no un consejo que le dan al Estado colombiano.

También debemos construir políticas de vivienda popular, alternativas y salir del mercado para alojar con dignidad mil millones de personas, como una de las metas de la Alianza.