Hacia las transformaciones sociales

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Foto twitter Ángela María Robledo.

Los trabajadores colombianos como creadores de la riqueza nacional están llamados a jugar un papel central en ese nuevo escenario de la lucha política y social que se abrió a partir de los acuerdos de paz. Por eso, nunca antes como ahora se hizo más necesaria la unidad y la movilización de las masas trabajadoras del campo y la ciudad, por el cual se salió masivamente el Primero de Mayo a conmemorar y reivindicar sus derechos, al igual que apoyar la candidatura presidencial de Gustavo Petro con la Colombia Humana que tanto anhelamos todos los colombianos.

Superar las nefastas consecuencias que han dejado más de dos décadas de neoliberalismo; avanzar en las conquistas laborales y sociales, y erradicar el desempleo; recuperar nuestra soberanía alimentaria y defender las invaluables riquezas naturales que poseemos; detener la voracidad del capital transnacional; cerrar la odiosa brecha que hoy separa a la ciudad del campo y las abismales diferencias sociales entre los colombianos; derrotar el cáncer de la corrupción que se engulle buena parte de la riqueza creada por los trabajadores; entre otras, son tareas pendientes que demandan un nuevo orden social que solo puede ser producto de una Asamblea Nacional Constituyente, donde debemos reunirnos, sin excepción, todas las expresiones que conforman hoy día la nacionalidad colombiana.

Se trata en primer lugar de derrotar definitivamente las poderosas mafias y maquinarias políticas que se empecinan en continuar con la guerra como la más eficaz de las herramientas para mantener sus privilegios. En segundo lugar, de seguir creando un potente movimiento político y social en defensa de los acuerdos y por el cumplimiento de los mismos, como única garantía para avanzar en la perspectiva de las grandes transformaciones que demanda la Colombia actual.

Rescatar las conquistas laborales que les han sido arrebatadas a los trabajadores por las mafias politiqueras de los gobiernos de turno, por el derecho a la defensa de la negociación colectiva, por un salario digno para todos los colombianos, por una educación gratuita y de alta calidad, por otro nuevo modelo de sistema de salud, para que se termine la discriminación en la atención y se dejen de morir los pacientes en las puertas de los hospitales. Si queremos una anhelada paz con justicia social, debemos votar masivamente por Gustavo Petro para presidente. Por ello hacemos un llamado grande a la clase trabajadora de nuestro país a que nos movilicemos  el 27 de mayo.

La Central Unitaria de Trabajadores, CUT, como agremiación mayoritaria que agrupa a los trabajadores en Colombia, así no lo quiera reconocer el gobierno, debe jugar un papel muy importante en la lucha social que se avecina, por tal razón se debe rescatarla del letargo político y acomodo facilista a los mandatos del gobierno en que se encuentra su gran mayoría de la dirigencia actual. Vamos también por una central clasista y por el rescate de sus principios con poder de convocatoria y movilización.

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