Gritos de «fascista» contra Baltasar Garzón en Uruguay

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Al cerebro de la tesis de que «todo es ETA» y cómplice de torturas a comunistas le gritan lo que es en Uruguay. Jóvenes solidarios con la causa vasca lo acusaron de violar los derechos humanos del pueblo vasco en un acto de la Mesa contra la Impunidad que contó con la presencia del ex juez español

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Invitado por la Mesa Permanente contra la Impunidad de Uruguay, el ex juez Baltasar Garzón, quien además fue declarado Huésped Ilustre de la capital, dictó una conferencia en el Anfiteatro de la Universidad montevideana, acompañado por el social-demócrata Roberto Garretón, presidente del Instituto de Derechos Humanos de Chile.

Garzón, como acostumbra últimamente volvió a presentarse como un «defensor de los derechos humanos», intentando blanquear su pasado de represor y principal avalador de la tortura contra militantes vascos, no pocos españoles de izquierda y también varios ciudadanos árabes detenidos en diversas ocasiones en España.

Video de charla de Garzón. A partir del minuto 24, donde se producen los gritos de los militantes solidarios con la causa vasca:

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=TzNf_ICT9FE[/youtube]

Repudio

Cuando el ex juez ya estaba finalizando su alocución, y el público cautivo de su oratoria, estallaba en aplausos, desde la parte alta del anfiteatro, varios jóvenes solidarios con el pueblo vasco y su lucha contra la represión, le gritaron «fascista» al personaje en cuestión y vivaron a Euskal Herria. Tras un momento de confusión, una parte del público siguió aplaudiendo al represor, mientras que se escucharon de forma clara, varios gritos rayanos en un chauvinismo atroz: «Fuera vascos de mierda!», «Son argentinos», «Fuera etarra de mierda».

Impunidad

El ámbito en el que habló Garzón es un escenario indudablemente de izquierda frenteamplista a nivel del público concurrente. Los convocantes, una organización ligada a la lucha contra la impunidad, deberían haber tenido en cuenta cuál es la verdadera cara del invitado, más allá del oportunismo que puede significar traer a alguien «famoso» para que avale las justas reivindicaciones contra la impunidad. Resulta realmente brutal condenar las violaciones de los derechos humanos y las atrocidades cometidas por los militares en Uruguay, y por el otro lado, sentar en la mesa a un hombre, que por más que se maquille, tiene un pasado ligado precisamente a la violación de esos derechos.

¿O es que los vascos y vascas que sufrieron torturas tremendas, no pueden ser considerados hermanos y hermanas de todos esos jóvenes que sufrieron en sus cuerpos la brutalidad de policías y militares uruguayos? ¿Hasta donde alcanza la idea de solidaridad entre pueblos, si a la primera de cambio viene un sujeto como Garzón, dice las palabras que muchos querían escuchar (crítica a los tribunales de la impunidad uruguayos, defiende el rol de la valiente jueza Motta, separada por la Suprema Corte de los juicios que tienen que ver con los asesinatos y desapariciones de ciudadanos durante la dictadura), y a partir de ese momento, nadie investiga qué hizo ese mismo juez en su país de origen.

¿Desinformados?

Es indudable que con toda la información que circula actualmente, no se entera de la verdad el que no quiere, pero de todas maneras ahí van algunos datos del curriculum de Garzón, esos datos que los van a perseguir de por vida. A pesar de la actitud facilista de muchos, y de desinformación voluntaria de otros, siempre habrá jóvenes en cualquier parte del mundo, como los que le gritaron cuatro verdades en Montevideo, más allá de los intolerantes que gritaron «vascos de mierda», o peor aún, expresaron ese odio (inculcado desde la derecha y no pocos jerarcas del Frente Amplio uruguayo, a partir de los hechos de la papelera Botnia) contra todo lo que significan las protestas en Argentina. Justamente un país donde viven cientos de miles de uruguayos y uruguayas, y son maravillosamente tratados.

Es muy lamentable lo sucedido en ese anfiteatro universitario de Montevideo. Sobre todo, porque ocurre en un país donde miles de personas se manifestaron hace 19 años (el 24 de agosto de 1994) en defensa varios presos vascos, fueron reprimidos y la policía asesinó a dos jóvenes (Fernando Morroni y Roberto Facal) patriotas. Esa gesta se llamó la Masacre del Filtro, y la vergüenza de ahora (aplausos para un lobo con piel de cordero) no podrá empañar jamás esa inmensa prueba de internacionalismo solidario.

A pesar del club de fans de Garzón, el ex juez tuvo que escuchar gritos de denuncia y ver las banderas reivindicando a los presos y presas vascas (más de 600, de los cuales muchos fueron enviados a la cárcel por este «gran defensor de los derechos humanos»).

Los antecedentes reales de Garzón

Cuando lo presentaron en el Paraninfo de la Universidad anunciaron que a pedido de Garzón no iban a leer su extenso currículum.

Estos son algunos de los items que Garzón prefiere ocultar:

—En 1988 es designado juez de la Audiencia Nacional -la AN se crea en 1977 como continuación del Tribunal de Orden Público del franquismo, es la misma estructura con otra careta. Tiene como labor investigar los delitos de «terrorismo» y se ha transformado en un organismo de condena política. Hasta Mayo/2010 Garzón integró ésta estructura judicial junto a los jueces más reaccionarios de España (y eso es mucho decir)-.

—Fue candidato a diputado por el PSOE en 1993.

—En 1998 como juez de la AN ordena el allanamiento de varias sedes de la Coordinadora de Alfabetización y Euskaldunización de Adultos (AEK). El saldo es de varios detenidos, locales destrozados y presos.

—También en 1998 ordena la clausura del diario Egin, la radio Egin Irratia y la empresa Orain SA que nucleaba a diversos medios y organismos vascos. Cuando ordena cerrar el Egin (con decenas de presos y 300 policías destrozando el diario), Aznar -presidente del momento- declara ante la clausura y respaldando a Garzón: «¿Creían que no nos íbamos a atrever?».

—Luego clausura otro diario vasco: el Egunkaria se editaba completamente en euskera y tiraba más de 50 mil ejemplares en todo País Vasco. También clausuró la editorial de libros Ardi Bertzale y las revistas «Ardi Beltza» (Oveja Negra) y «Kale Gorría» (Calle Roja).

—En todos éstos procesos son cientos los procesados, perseguidos, detenidos y encarcelados. También los torturados en las comisarías. Martxelo Otamendi (director del clausurado Egunkaria) fue encarcelado y al salir denunció las torturas. Pepe Rei (director de la clausurada editorial Ardi Abertzale) fue encarcelado y al salir denunció las torturas y además sacó un libro: «Garzón. La otra cara» dónde denuncia la verdadera cara de éste ex juez y denuncia también más de 200 casos de tortura que fueron presentados a Garzón y éste hizo la vista gorda.

—En el 2002 ilegaliza a la organización política de la izquierda vasca, Batasuna.

—Ha ilegalizado también organizaciones sociales, políticas y juveniles, entre ellas: Xaki, Ekin, Jarrai, Haika y Segi.

—En cada una de éstas ilegalizaciones y clausuras se realizan en total cientos de detenciones ilegales, procedimientos irregulares, torturas, incomunicaciones, acoso sexual y psicológico, etc., etc. Y todo bajo las órdenes de Garzón, o en el «mejor de alguno de los casos» con la vista gorda del Juez que más ha reprimido a las organizaciones populares vascas y catalanas.

—En el 2003 uno de sus ex mejores amigos y magistrado de la Audiencia Provincial de Madrid, Joaquín Navarro, declara sobre Garzón: «Es un juez que se inventa casi todo. Lo que ocurre es que está actuando respaldado por el poder político y por el Ministerio del Interior. Garzón se permite el lujo de dictar autos de procesamiento o de prisión absolutamente fabulados, dando por demostradas vinculaciones orgánicas y funcionales de diversos sectores con ETA».

—Ilegaliza a las Gestoras pro Amnistía, organizaciones en pro de la libertad de los casi mil presos políticos vascos.

—Asesoró al ex presidente de Colombia Álvaro Uribe y a Santos en la lucha «antiterrorista». Recomendando el método que el aplicaba en Euskal Herria: la incomunicación primaria a los detenidos políticos.

—Se reunió con lo más rancio de la derecha venezolana y públicamente se posicionó contra Chávez. Realizó actividades con Marcel Granier, cuando fungía de director de RCTV y Alberto Federico Ravell, ejecutivo del canal Globovisión.

—El periodista Carlos Aznárez dice en un artículo: «Quien esto escribe nunca va a olvidar, mientras cubría periodísticamente uno de los tantos juicios montados por Garzón contra la militancia vasca, el rostro desencajado de una jovencita que relataba ante el juez cómo la había violado con un palo de escoba. Garzón, como respuesta, bostezó y le dijo, «no invente más y declare lo que se le está preguntando».

—Al frente de la Audiencia Nacional, Garzón aplicaba la orden de realizar las detenciones (cientos de personas) bajo el régimen de incomunicación, en éste período es dónde se realizaban las más diversas torturas y vejámenes a militantes vascos (incluídas violaciones, bolsa, palizas, etc.). Organismos como el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa -CPT-, el Comité contra la Tortura -CAT- o diferentes Relatores Contra la Tortura del sistema de Naciones Unidas han reclamado reiteradamente la abolición de esta modalidad de detención al Poder Judicial de España, cuya aplicación lleva la rúbrica de este magistrado.

—Más de 200 detenidos vascos denunciaron en la cara del mismo Juez Garzón que habían sido torturados y así lo demostraban pruebas forenses o simples observaciones físicas. Garzón no investigó ni uno de ésos casos. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos le tiró de las orejas al Juez y expresó el 2 de noviembre de 2004 que las investigaciones de tortura no habían sido «lo suficientemente profundas y efectivas para cumplir con las exigencias de los tratados internacionales».

—Las Madres de Plaza de Mayo denunciaban públicamente a Garzón cuando la clausura a los diarios: «Las Madres de Plaza de Mayo repudiamos con todas nuestras fuerzas la operación policial y represiva ordenada por el Juez Garzón contra el Diario EGIN y la Radio EGIN. De la misma manera en que las Madres de Plaza de Mayo hemos agradecido al Juez Baltazar Garzón el procesamiento de los genocidas argentinos que ensangrentaron nuestro país, hoy tenemos la obligación de denunciar la conducta vergonzosa y vejatoria de este mismo Juez.»

También el Sub Comandante Marcos se refería al tema: «Ese payaso grotesco que es el autodeterminado juez Garzón, de la mano de la clase política española, está llevando a cabo un verdadero terrorismo de Estado que ningún hombre y mujer honestos puede ver sin indignarse».

En eras de información digital cuesta no enterarse de éstas cosas. El intento de éstas líneas es andar camino en torno a la verdad de la figura de Garzón, un tipo que sí hiciera en nuestra América Latina lo que hace con el Pueblo Vasco, estaríamos pidiendo juicio y castigo. El debería ser uno de los condenados como terrorista de estado.

Pero no, tiene el tupé de hablar del terrorismo de estado como si el no tuviera nada que ver.

Éste señor es lo que es por lo que ha hecho y por lo que hace, desde ahí hay que caracterizarlo. No es posible hacer una frontera imaginaria dónde se analice sólo lo que el tipo representa por sus acciones en el Cono Sur. En Euskal Herria es el que ha reprimido más desde lo judicial en los últimos años; ha desarrollado un verdadero terror en la población vasca. En Colombia y Venezuela se ha reunido y solidarizado con lo más reaccionario de la derecha.

¿Tiene aún usted elementos para defender a éste representante del fascismo español?

Sus colegas fascistas en la Audiencia Nacional, los altos cargos del PSOE y el PP, todos le han palmeado la espalda durante años, lo han respaldado y han reprimido codo a codo. Hoy circunstancialmente le dan la espalda.

En el período «post-franquista» de la «democracia española» (luego de 1978), se registran en Euskal Herria cerca de diez mil detenciones políticas. Cerca de un 50% de éstos diez mil fueron torturados (datos primarios de una investigación en curso de Euskal Memoria).

Tercera Información