El golpe que nació muerto

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El presidente Nicolás Maduro ha recibido pleno respaldo del mando militar venezolano.

El pueblo de Caracas mayoritariamente se trasladó al Palacio de Miraflores a rodear de solidaridad al presidente Maduro. Este sentimiento se repitió al día siguiente, en una multitudinaria demostración popular con ocasión del Día Internacional de la Clase Obrera

Alberto Acevedo

La nueva intentona de golpe de Estado contra el presidente Nicolás Maduro, ocurrida en la madrugada del pasado 30 de abril, se redujo a una operación ‘bandera falsa’, que otra vez puso en evidencia las contradicciones y la ingenuidad de la oposición, que cada 24 horas cree ver que le ‘llegó la hora’ a la revolución bolivariana; que mostró de nuevo los hilos que se mueven detrás de los planes golpistas, donde el titiritero está sentado en el despacho oval de la Casa Blanca, y que, ante una frustrada convocatoria a la movilización  popular, en efecto, la gente sí salió a las calles, pero a rodear el Palacio de Miraflores, sede del gobierno legítimo de Venezuela, y defender las instituciones.

Como en la experiencia del 23 de febrero, cuando las fuerzas de derecha venezolanas, coordinadas por el Comando Sur de los Estados Unidos, buscaron ingresar una pretendida ‘ayuda humanitaria’, que no era más que el pretexto para una intervención extranjera, en esta ocasión, la que se denominó ‘Operación libertad’, ni consiguió el respaldo de las fuerzas armadas bolivarianas, ni el gran alzamiento popular que pregonaban, anunciado como el fin del chavismo.

Una particularidad de este episodio, previo a la celebración del primero de mayo, es que las autoridades norteamericanas, esta vez en forma más desenfadada y vergonzante, reconocieron su participación intervencionista en los asuntos domésticos de Venezuela. Cada día expresan con más encono su odio contra el régimen bolivariano, y su intención de apoderarse del petróleo y demás riquezas del subsuelo del país suramericano.

El tiro por la culata

Desde las primeras horas de la madrugada de ese 30 de octubre, el flamante ‘presidente interino’, Juan Guaidó, anunció que el convicto líder de Voluntad Popular, Leopoldo López, habían sido puesto en libertad por un grupo de miembros del ejército, que esa era la señal para llevar a cabo la fase final de la ‘Operación libertad’ y que por consiguiente convocaba al pueblo venezolano a que se congregara frente a las instalaciones militares de La Carlota, en Caracas.

Lo que en realidad hizo Guaidó fue abortar el plan golpista, que según fuentes de inteligencia norteamericanas, estaba previsto para el primero de mayo, y el dirigente opositor se adelantó, consiguiendo solamente confusión entre sus seguidores. El resultado, fue todo lo contrario de lo que perseguían. A La Carlota fueron un pequeño grupo de personas, otro grupo de militares, la mayoría de los cuales se retiró de inmediato del lugar y afirmaron que fueron llevados con engaños. En cambio, el pueblo de Caracas mayoritariamente se trasladó al Palacio de Miraflores a rodear de solidaridad al presidente Maduro. Este sentimiento se repitió al día siguiente, en una multitudinaria demostración popular con ocasión del Día Internacional de la Clase Obrera.

Operación psicológica

El resultado para la derecha fue tan desastroso, que uno de sus líderes, Enrique Ochoa Antich, vocero del Movimiento al Socialismo, MAS, dijo: “Lo de hoy ha sido una nueva irresponsabilidad del extremismo. Ningún golpe. Ni a pronunciamiento militar llegaron. Operación publicitaria más o menos ridícula. Ahora la oposición negociará más debilitada. Maduro, más atornillado. Nunca como ahora requerimos diálogo y referendo”.

Para algunos observadores, sin embargo, se trata de un ensayo, al que hay que ponerle cuidado y no bajar la guardia. De una operación psicológica, armar “la película” y justificar la intervención militar norteamericana de la que habló Mike Pompeo.

El ministro venezolano de Defensa, general Vladimir Padrino, fue el primer oficial de las Fuerzas Armadas Bolivarianas en intervenir por un canal público de televisión y desmentir la operación comunicacional en marcha. “Las FANB se mantienen firmes en la defensa de la Constitución Nacional y de los poderes legítimos de la nación. Las ocho regiones (guarniciones) en que se divide el país, reportan normalidad en cuarteles y bases militares, bajo el mando de sus comandantes, reportó Padrino.

Desmontando las agresiones

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Diosdado Cabello, precisó por su parte: “No ha sido vulnerada ninguna instalación militar en el país. Ellos están en la calle en el Distribuidor de Altamira (un barrio de la burguesía) y nosotros estamos dirigiendo las operaciones desde la base aérea La Carlota”.

Comentando las declaraciones de altos dignatarios del gobierno norteamericano, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, precisó: “De forma descarada e inmoral, el gobierno de Estados Unidos reconoce su autoría en el criminal intento de golpe de Estado en Venezuela. Muestran ante el mundo sus ansias por destruir nuestra patria. El pueblo venezolano seguirá desmontando las agresiones imperiales. ¡Que viva Venezuela!”

El frente de las fuerzas de la oposición antichavista, como dice Ochoa Antich, se presenta ahora más debilitando, no solo para una nueva aventura desestabilizadora, sino aún para negociar con el gobierno bolivariano. Y no solo internamente. También en el plano internacional se debilita.

Militares colombianos no le jalan

En primer lugar se puede mencionar la publicitada sesión el fin de semana pasado del Grupo de Lima, convocado por la Casa Blanca y la cancillería colombiana con la intención soterrada de avalar una escala intervencionista en Venezuela ante el fracaso del plan golpista del 30 de abril. El resultado es que los países del Grupo de Lima no avalan una intervención militar en Venezuela. Quedaría el escenario de que Colombia sirva de plataforma de agresión, según lo insinúa el vicepresidente Mike Pompeo. Pero en fuentes militares colombianas se dice que el alto mando no estaría dispuesto a confrontar el poderío militar venezolano, con unos resultados que anuncian desde ya el fracaso de una idea semejante.

De otra parte, está el pronunciamiento de países determinantes en la geoestrategia mundial, como China, Rusia, Corea del Norte, Irán y de varios gobiernos latinoamericanos y del Caribe, condenando la política intervencionista norteamericana en Venezuela. Hasta el gobierno español, que antes había reconocido a Guaidó, consideró esta posición como un craso error en el manejo de la política exterior ibérica.

3 Comentarios

  1. Estoy contra Trump pero no entiendo cómo se puede apoyar un régimen como el de Maduro que ha desangrado al pueblo venezolano.

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