Globalizar la resistencia

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Eventos y movilizaciones populares han sido el antecedente de la reunión de la Internacional Progresista

De lo que se trata es de reunir esfuerzos a escala planetaria para hacer frente a la reacción neoliberal a la crisis, o a las múltiples crisis, como las calificó el evento. Cumbre Mundial de la Internacional Progresista

Alberto Acevedo

La necesidad de redactar una “Carta Magna internacionalista global”, que se convierta en instrumento para la confluencia de resistencias y una agenda común de acción, fue una de las conclusiones a las que llegó la Primera Cumbre Mundial de la Internacional Progresista, reunida de manera virtual entre el 18 y el 20 de septiembre pasado.

Hace unas semanas atrás, este semanario mostró una mirada de los esfuerzos que en Colombia hacen diversos sectores por integrar un frente político de centro izquierda, con la capacidad suficiente para influir en los destinos de una convulsionada nación. En esta ocasión de lo que se trata es de reseñar esfuerzos similares a escala planetaria, para hacer frente a la reacción neoliberal a la crisis, o a las múltiples crisis, como las calificó el evento de septiembre.

La iniciativa de la Cumbre Internacional Progresista en realidad es un esfuerzo de algo más de cinco años, coordinado por personas como el candidato presidencial demócrata norteamericano Bernie Sanders y el exministro de Economía griego Yanis Varoufakis, entre otras figuras de una línea de acción hoy conocida como el progresismo.

En el centro de la escena

El pasado mes de enero, en pleno desarrollo de la pandemia del coronavirus, a la iniciativa se vincularon personalidades como el reconocido linguista norteamericano Noam Chomsky, la periodista y analista canadiense Naomi Klein, el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, el candidato presidencial por el Partido de los Trabajadores en Brasil, Fernando Haddad; el excanciller de ese país Celso Amorim, el líder de izquierda colombiano Gustavo Petro, el actor de cine mexicano Gael García Bernal, entre otras numerosas personalidades.

En aquel momento se le puso fecha al evento, que acaba de culminar con éxito. La ‘Carta Magna’ que allí se planteó será un instrumento que no solo aglutine a las corrientes socialistas del mundo, globalice la acción de los sectores democráticos, sino que coloque a la pobreza y la inequidad en el centro de la escena.

Naomi Klein hizo una conferencia denominada “Los años de la reparación”, en la que manifestó: “La normalidad no es otra cosa que una crisis permanente, por ende, nada más errado que volver ciega y rápidamente a ella”. Dijo que vivimos un momento para detenerse y aprender las lecciones que deja la pandemia. Todo está ‘roto’: el planeta, la relación con la naturaleza, las relaciones colectivas, los lugares de cuidado. Pero con ‘alegría’ las comunidades están llamadas a encarar un trabajo “cívico e intergeneracional” que a la vez es un derecho: el de la reparación”.

Imperativo del momento

En un evento que planteó que el dilema central de nuestro tiempo es “internacionalismo o extinción”, Alicia Castro, coordinadora regional para América Latina de la Internacional Progresista dijo: “Es imprescindible debatir a nivel global un repertorio de alternativas posibles, reunir la fuerza para presentarlas y exigir soluciones políticas. La pregunta es: ¿Quién paga la cuenta de la pandemia? La única respuesta posible es que paguen más los que tienen más; es un imperativo ético”, puntualizó.

Por su parte, el economista griego Varoufakis, en una conferencia magistral denominada ¿Qué viene después del capitalismo?, planteó la necesidad de “un movimiento político transnacional. Porque, claro, tomar conciencia es esencial. Pero no es suficiente. Podemos ser completamente conscientes de las circunstancias que nos conducen a los acontecimientos, podemos ser conscientes de los poderes fácticos y del modo en que operan para maximizar los beneficios de la minoría, a expensas de los intereses de toda nuestra especie, nuestros intereses como colectivo.

“Y, aun así -precisó-, se puede ser impotente para actuar… a menos que nos unamos para organizar dos cosas: En primer lugar, un programa común de qué se debe hacer dentro de un marco realista. Y, en segundo lugar, una serie de acciones o activismos que muevan a que la gente salga a la luz para demostrar que tenemos el poder si actuamos colectivamente. Hasta que no construyamos ambas cosas, un programa común y un plan de acción común, en el contexto de un movimiento transnacional y transfronterizo, no lograremos, solo con la conciencia y la verdad, contraatacar”, precisó el exministro griego.

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