El Festival Internacional de Poesía de Medellín somos todos

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Miles de asistentes, sobre todo jóvenes, colman cada año los actos programados en el marco del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

La semana pasada, el director del Festival Internacional de Poesía de Medellín (FIPM), Fernando Rendón Meriño, denunció (es la expresión castiza y concreta): “la primera noticia adversa de 2018: el Ministerio de Cultura de Colombia canceló su apoyo financiero al Festival Internacional de Poesía de Medellín (declarado patrimonio cultural de la nación en 2007 a través de una ley que el Gobierno nacional se negó año tras año a cumplir)”. Es un golpe artero al Festival con el propósito de asfixiarlo económicamente y destruirlo como sucede con todo lo que no es afín a sus intereses capitalistas.

El FIPM no solo es lo anterior, sino también Premio Nobel Alternativo, otorgado por la Fundación Right Livelihood Award de Suecia, en 2006, y un patrimonio de los colombianos, ícono de la cultura democrática y de las más profundas raíces populares. El primer festival fue en 1991 bajo la dirección del poeta Fernando Rendón con el apoyo del colectivo de la revista Prometeo, luego convertida en la Corporación Arte y Poesía Prometeo, una institución no gubernamental al servicio de la cultura y de la paz.

El año pasado se realizó la 27 versión del FIPM, como siempre con la presencia de numerosos poetas y artistas del país y de distintas latitudes. Con miles de espectadores que no solo llegan al multitudinario acto de instalación sino que concurren a los actos de la programación, que se sale de lo formal porque va a los barrios populares más apartados de Medellín e inclusive a los centros penitenciarios. Es la cultura y la poesía convertida en un fenómeno de masas.

De la iniciativa de Rendón y del FIPM y de la entraña cultural, surgió en su espacio democrático el Movimiento Internacional de los Poetas por la Paz, y cuanta iniciativa se les ocurrió para respaldar el diálogo y la solución política del conflicto armado interno. No valieron las amenazas ni las presiones para hacer retroceder a sus promotores. El poeta Fernando Rendón recibió graves amenazas y hasta advertencias de que el tiempo del Festival estaba acabándose. La perseverancia y la firmeza de estos titanes de la cultura se agigantó. El año pasado se realizó el 27 FIPM a pocos días de la dejación de las armas por parte de las FARC de conformidad con el Acuerdo Final de La Habana, bajo la divisa de “Construyendo el país soñado”. Para este año, cuando se conoció la noticia perversa de que no llegarán los fondos nacionales, está en marcha la preparación del 28 Festival Internacional de Poesía de Medellín del 14 al 21 de julio.

A pesar del golpe arbitrario y antidemocrático el 28 Festival va, lo ha dicho su director Fernando Rendón y todas y todos los colombianos debemos acompañarlo con la simpatía y el apoyo que se merece la reunión nacional y mundial de poetas más importante del país y de los de mayor dimensión universal. Su prestigio traspasa las fronteras.

El golpe era esperado, “es consecuencia de la ofensiva neoliberal mundial y nacional contra la poesía, contra el arte y las expresiones culturales, contra la libertad de pensamiento y de expresión, contra el derecho a crear un mundo nuevo”, dice el poeta Rendón.

Desde 1994 los alcaldes Luis Alfredo Ramos (en proceso por nexos con los paramilitares), Sergio Naranjo, Luis Pérez, quien el año pasado como gobernador eliminó la partida presupuestal para apoyar el Festival, fueron borrando las partidas presupuestales para el evento de poesía. Durante el gobierno de Uribe Vélez fue negada la financiación y perseguidos sus organizadores. Incomprensible lo que sucede ahora con el presidente Juan Manuel Santos, pues está firmado el Acuerdo Final de La Habana, que reconoce a la cultura como un factor esencial de paz y progreso social.

El país debe levantarse en apoyo al FIPM, respaldar su realización y exigir del Gobierno nacional y regional que aporte los dineros necesarios para la financiación, porque está obligado a hacerlo. De por medio está la ley 1291 de 2009 que lo declara patrimonio cultural de la Nación. Que el movimiento cultural y los sectores democráticos se dirijan al Ministerio de Cultura y al Presidente de la República exigiéndole cumplir con la cultura y la poesía en tiempo de paz. La movilización nacional debe hacerse sentir. ¡El FIPM somos todos y todas!

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