Feministas socialistas: La construcción de una agenda marxista

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El feminismo es una teoría y práctica política que nace al calor de los movimientos revolucionarios en Europa, y tiene una incidencia fundamental para toda América Latina. Estas luchas se inscriben en la búsqueda de un cambio y en el afán de incluir sus sabidurías y sus pugnas por la igualdad política, social, y jurídica en todos los ámbitos de la sociedad

Adriana Vanegas

La movilización de las mujeres cobra mayor fuerza y tiene una gran incidencia con la incorporación de muchas al mercado laboral frente a las diversas tensiones surgidas en el seno del movimiento obrero y en el pensamiento político dominante. La historia política de las mujeres y las diversas construcciones políticas de las socialistas, toman sus enseñanzas desde sus experiencias y prácticas políticas, las cuales se dan en condiciones de pobreza, de discriminación, de dominación y discriminación. No podemos desconocer que esta lucha tiene más de trescientos años, sin olvidar los aportes de las mujeres a la vida social y política antes del surgimiento del pensamiento político y social de estas.  Sus reivindicaciones se encuentran aún sin terminar, ya que la opresión, la dominación y la subordinación de estas, aún se mantienen.

Las diferentes reivindicaciones feministas se pueden estudiar a través de diversas olas de repliegue, avances y retrocesos, en virtud de los lentos cambios que aún hacen parte del proyecto histórico de las mujeres. En Colombia, todo esto hace parte de sus luchas por la paz, del compromiso con los Acuerdos de La Habana, la oposición a la guerra imperialista en Venezuela y la búsqueda de la justicia social de los pueblos.

Pensamiento y saberes de las mujeres frente a las clases dominantes

Nuestra lucha en Colombia se fundamenta en los orígenes de los reclamos de las mujeres socialistas, en la búsqueda de miles de mujeres trabajadoras, amas de casas, autoras, artistas, que desde la aparición del capitalismo y la sociedad de clases, comienzan una batalla contra la opresión, la dominación y la subordinación en la naciente sociedad capitalista y la lucha de clases. Encontramos mujeres de pensamiento y acción, que estuvieron en contra de la exclusión de las mujeres en la revolución francesa, y en Inglaterra, tales como Olimpia de Gouges, quien por su declaración por los derechos de las mujeres fue decapitada: por haber alzado su pluma y su voz, contra la exclusión de las mujeres de todos los derechos políticos y sociales.

La lucha por las vindicaciones del derecho a la igualdad, a la libertad y la fraternidad son presentados por Mary Wollstoncraft en su libro, “La vindicación de los derechos de las mujeres,” manuscrito que hace parte fundamental del pensamiento y acción fumista. La búsqueda de las mujeres del reconocimiento de nuestros saberes frente a la dominación de clase, del conocimiento científico, político y social y la de su exclusión de la esfera pública, desde entonces hace parte del avance de miles de mujeres en el mundo.

Esta labor cobra una importancia significativa en la participación de las mujeres en las contiendas por el trabajo, por la igualdad de oportunidades y se inscriben, desde 1848, en la  participación de miles de mujeres en la movilización por el sufragio universal y tiene un importante logro con la declaración de Seneca Falls en 1848, legado de las sufragistas norteamericanas, junto con la crítica ilustrada de un sector de mujeres burguesas e instruidas frente a una política masculina y burguesa que excluía de los derechos civiles a las propias mujeres de la clase dominante. Se darán así, experiencias que no transcurrirán en vano, lo que se demostrará en los siglos diecinueve y veinte.

Flora Tristán: primera socialista franco-peruana

Con el desarrollo del movimiento obrero y la incorporación de las mujeres al mercado laboral Flora Tristán, desde su condición de mujer consciente con las desiguales sociales que vive y aprende desde  su origen franco-peruano, en su pequeño libro La unidad, plantea la defensa de las reivindicaciones de la clase obrera y la necesidad de trabajar con los obreros, con las mujeres, con las mujeres pobres y las mujeres en condición de prostitución, en la defensa de los derechos de los explotados y oprimidos por condiciones dignas para todas y todos. Los primeros filósofos que pretenden incorporar algunas ideas sobre las mujeres están representados por el socialismo utópico con Fourier, Saint Simone y Owen en Inglaterra, ella presenta ideas que van más allá de estos filósofos. Sin conocer a Carlos Marx ni a Federico Engels, se acerca al desarrollo del socialismo científico y a los cambios revolucionarios del momento. Engels, en ese mismo momento histórico, hace referencia a los cambios estructurales en las relaciones de parentesco y los cambios en la división del trabajo y la posición subordinada de las mujeres en la sociedad. Menciona, al mismo tiempo, Flora Tristán, las relaciones entre las fuerzas sociales y culturales en la estructura y definición entre los sexos. Con las luchas del movimiento obrero y la necesidad de incorporar a las mujeres al socialismo científico, Flora denuncia los resortes de la explotación capitalista, aunque no conoce cómo se da la sustracción de plusvalía hacia las mujeres. Pone en alto la clase obrera como figura universal de la vanguardia para la liberación de los pueblos. Impulsa la Unión Obrera, como una asociación política internacional de los trabajadores.

Antes de su fundación comprende la relación entre la opresión del género, y de la clase y manifiesta cómo los obreros, necesitan apoyos mutuos para el ejercicio de la lucha internacionalista. La protesta tiene que llevarse a cabo a través de la confrontación contra todas las leyes que oprimen a las mujeres. A ella le debemos la importante consigna: Proletarios de todos los países unidos. Murió en 1844, cuatro años antes de la publicación del Manifiesto Comunista en 1848.

Participación de las mujeres en la Comuna de París

La figura de la mujer trabajadora da lugar a profundos debates entre las mujeres y cómo defender su derecho a la inclusión en la producción social frente a quienes desestimaban esta participación con alegatos que se basaban en posiciones tanto libertarias e incluyentes como con posiciones profundamente sexistas. Es en 1871 en Francia, que las mujeres participan en la Comuna de París con sus reivindicaciones al lado del pueblo trabajador, contra la invasión, contra el ejército Prusiano. La burguesía, la nueva clase dominante, se asusta y se exilia en Versalles. Es el pueblo trabajador el que lucha contra la invasión militarista. Se decreta el poder legislativo, la asamblea popular y mujeres como Elizabeth Dimitrieff y Louise Michelle participan de manera beligerante en defensa de la insurrección popular. Configuraron el batallón femenino de la Guardia Nacional, con más de 120 mujeres, resistiendo a las tropas francesas y al ejército Prusiano, hicieron uniformes, abastecieron a los soldados y curaron a los heridos. La Asamblea Popular instaurada, toma medidas importantes para las mujeres, se da la igualdad de derechos para las mujeres y la posibilidad de las mujeres para portar armas. Pero, la Comuna termina con la masacre de más de 10 mil obreras y obreros asesinados por el gobierno de Versalles.

Las mujeres francesas trabajadoras vieron en la Comuna de París la posibilidad de conquistar una república con igualdad de derechos frente al Código Civil Napoleónico, que consideraba que las mujeres eran propiedad del marido y que su rol social era exclusivamente el de ser madres.

Las mujeres en la revolución rusa

Con la revolución bolchevique, con Clara Zetkin, con Lenin, Alejandra Kollontay, Rosa Luxemburgo y miles de obreras, campesinas y trabajadoras, a la cabeza, se dan importantes cambios políticos y sociales en las condiciones específicas de mujeres, por primera vez, en la historia de estas. Las propuestas socialistas dan vía libre al aborto seguro, al divorcio y se promueve la alfabetización de las mujeres, se separa también, la Iglesia del Estado y se denuncia, por parte de Lenin, la esclavitud doméstica. Se da la primera ley de igualdad de hombres y mujeres ante las leyes.

En la actualidad

Siguiendo con los postulados de la lucha por la paz, por el derecho al trabajo, contra la hegemonía del patriarcado y del capital, las mujeres socialistas lucharán siempre por el derecho a tener derechos, contra la opresión del patriarcado y contra la opresión de género. El movimiento de mujeres en Colombia y en el mundo, está en contra de la alienación que alimenta el gran capital y contra el patriarcado y la feminización de la pobreza. El feminismo socialista, de clase, enriquecido con el feminismo descolonial, busca la erradicación del racismo, de la homofobia y de los estereotipos de género.

La agenda marxista del feminismo socialista, en construcción, es una guía sustentada en la sabiduría anticapitalista de las mujeres, de las diversidades sexuales, de la lucha por la paz y la justicia social. El enfoque de género es su más fácil interpretación para interpelar la sabiduría neocolonial del estado patriarcal y de la gobernabilidad oportunista de los regímenes reformistas y antirrevolucionarios. Como lo menciona Gerda Lerner: “Una visión del mundo permitiría que mujeres y hombres liberen sus mentes del pensamiento patriarcal”.

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