Feliz cumpleaños Foro de São Paulo

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Pietro Lora Alarcón

1990 era un año particularmente difícil. El debate con relación a la crisis del sistema socialista, las tesis que anunciaban el “fin de la historia”, las divisiones de varios partidos del espectro progresista y democrático internacional generaban un ambiente en el cual los más agresivos defensores del gran capital vaticinaban el comienzo de la renuncia a los principios que fundaban el edificio del pensamiento socialista. Periódicos y revistas en Colombia y el mundo decían simplemente: la izquierda ha sido derrotada.

Sin embargo, fue precisamente en ese año, a comienzos del mes de julio en São Paulo, una metrópoli de más 12 millones de personas y epicentro financiero de Brasil, que se realizó un encuentro que contó con 48 partidos y organizaciones democráticas y revolucionarias, recibidas por el Partido de los Trabajadores, PT, encabezado por Lula da Silva, luego de conversaciones con Fidel, Shafick Hándal y otros dirigentes de América Latina.

A pesar de las dificultades del momento, existía en la izquierda un consenso evidente para superar viejos estereotipos, restablecer la confianza en el futuro, organizar acciones conjuntas contra la desigualdad y la explotación, especialmente porque la cuestión social era relegada al tercer plano por el neoliberalismo y la intención de un imperialismo cada vez más envalentonado era liquidar a la izquierda, negar el pensamiento revolucionario y agredir a Cuba.

Desde entonces, estudiando el panorama general de América Latina y respetando las particularidades de cada país, presentando alternativas y construyendo puentes de unidad, el Foro de São Paulo se ha convertido en un importantísimo referente para la lucha democrática y revolucionaria en el continente.

En 30 años, el Foro no ha perdido vigor porque, entre otras cosas, es exactamente eso, un Foro, no una organización que funciona jerárquicamente o con la verticalidad que no permitiría, entre partidos de experiencias diferentes y oriundos de países con dinámicas diferentes, proponer realizar acciones concretas que demostraran unidad de objetivos.

En gran medida eso ha permitido interpretar las nuevas realidades y los matices de diversos contextos dentro de la complejidad continental. Su amplitud permite tener diagnósticos oportunos sobre los cambios en la correlación de fuerzas.

Ha estado presente, por eso, de forma constante, en el enfrentamiento contra el colonialismo y la militarización imperial de América, se ha comprometido con el proceso de paz de Colombia y ha estado al tanto de las dificultades y obstáculos a su implementación, denunciando la actitud omisa del gobierno ante los asesinatos de líderes sociales y excombatientes, así como ha estado presente en la denuncia a las amenazas y agresiones contra Venezuela.

Pero también, cuando la crisis neoliberal se apreció con intensidad, especialmente a partir de 1997, y de manera gradual se inició un ciclo importante de gobiernos progresistas, el Foro trabajó al lado de partidos que asumieron la conducción de la economía, siendo fundamental para incentivar relaciones diplomáticas fundadas en el respeto a la soberanía y la autodeterminación. Igualmente, fue y es importante para la oposición, generando debates sobre las diversas experiencias acumuladas, promoviendo acciones políticas orientadas a fortalecer la denuncia, reflexión y construcción de alternativas, buscado ampliar la movilización democrática y la articulación de sectores que confluyen en propuestas para construir unidad amplia, capaz de confrontar a la reacción y a la derecha.

El resultado práctico fue, durante estos 30 años, la construcción de una estrategia general para la integración, la solidaridad y el fortalecimiento de la lucha popular, sin perder de vista ni desconocer las formulaciones de cada partido en cada país. Ese movimiento solo pudo ser realizado por el amplio espíritu internacionalista que prima entre las organizaciones que de ella hacen parte. Teóricamente, hay un intercambio de saberes y un esfuerzo por sistematizar tradiciones y formas de lucha, que retratan un posicionamiento ideológico que se articula con lo proveniente de otras áreas del mundo.

El Foro es un escenario calificado de debates sobre la situación de América Latina. Establecer puntos de afinidad en el pensamiento de la izquierda latinoamericana, potencializando las identidades, lo que no es tarea fácil sino existe democracia interna y una metodología de debate y decisión que conduzca a la producción de consensos.

Es claro que no ha sido un camino sin dificultades, ni fácil ni sin divergencias en su interior. Pero en el balance hay sobrados motivos para decir que la izquierda de hoy ya no es la misma, que ha avanzado, y que a la luz de una reflexión que no deja de ser crítica, el Foro de Sao Paulo ha jugado papel fundamental en nuestro tiempo y para la teoría y práctica de los demócratas y revolucionarios del continente.  Por eso, ¡feliz cumpleaños Foro!

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