Expectativa en Puerto Gaitán (Meta): USO vuelve a Rubiales

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Interviene Héctor Sánchez frente a los trabajadores.

Después de tres años retorna a Campo Rubiales la Unión Sindical Obrera, que desde una oficina en la vereda El Oasis acompañará a trabajadores y comunidades

Prensa Corporación Aury Sará

Con representantes de las subdirectivas del Meta, Huila, Bogotá y Barrancabermeja de la Unión Sindical Obrera (USO), el acompañamiento de organizaciones estudiantiles, sociales y sindicales de todo el país y organizaciones solidarias internacionales, el 22 de enero pasado se realizó una jornada que tuvo como objetivo el regreso del sindicato del petróleo para que acompañe a los trabajadores en los campos de producción.

Los obstáculos interpuestos por la multinacional Pacific Rubiales no se hicieron esperar. El campamento Morichal, donde debían reunirse los trabajadores a la hora del almuerzo, fue desalojado bajo la falsa excusa de una fumigación en las instalaciones. Allí únicamente quedó el Esmad.

Luego, la caravana se dirigió al campamento conocido como “La Marranera” debido a sus precarias condiciones, donde la Policía y representantes del cuerpo de seguridad de Pacific intentaron, sin éxito, impedir que la USO tuviera contacto con los trabajadores, ya que los integrantes de la caravana lograron ingresar al casino.

En este lugar intervinieron Darío Cárdenas, vicepresidente de la subdirectiva Meta, quien había sido privado de la libertad durante un año; Héctor Sánchez, líder sindical y comunitario, quien también ha sido víctima de amenazas y montajes judiciales; Henry Jara, presidente de la subdirectiva Meta; y Freddy Pulecio, miembro de la junta nacional de la USO.

En la tarde se realizó el acto de instalación, en el que intervinieron los delegados de las organizaciones que han acompañado el proceso, quienes resaltaron la importancia de esa profunda unidad que ha caracterizado a la USO con las comunidades, principales afectadas por el abandono estatal, las prácticas de explotación irresponsable por parte de la multinacional y las condiciones de trabajo indignas para los vinculados a la empresa.

Cabe recordar que después de la movilización de 2011, la misma Pacific creó el sindicato UTEN, que durante estos años ha cumplido como aliado de las políticas de tercerización y precarización laboral, mientras posa en los escenarios internacionales como garante de los derechos de los trabajadores y muestra viva de la libertad de asociación.

El momento en que regresa la USO a Campo Rubiales es particularmente importante porque se da en medio de una profunda crisis del sector petrolero debido a la caída de los precios internacionales del petróleo, que han pasado de 104 dólares a 45 en menos de seis meses; lo que ha sido aprovechando por las multinacionales para anunciar el despido de 25 mil trabajadores por un lado y por otro para el Gobierno proponer medidas como la venta de Ecopetrol sin pensar en recuperar los campos entregados a perpetuidad por Uribe Vélez o reversar las 32 exenciones tributarias concedidas a las multinacionales y por cuyo concepto la nación ha dejado de percibir 604 billones de pesos en los últimos diez años.

El reto es grande en Campo Rubiales, no sólo por la fuerte persecución que hay sobre las organizaciones sociales y sindicales en la región, la paramilitarización, sino porque la campaña de reversión que busca devolver el manejo de Campo Rubiales a Ecopetrol, el de mayor producción en Colombia, se da en medio de la mayor crisis del sector petrolero en varios años.