Estudiantes rurales afectados por contaminación

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Contaminación. Foto cortesía Pueblo Girardota.

Los fuertes olores que deja escapar una fábrica en Girardota (Antioquia) están llevando a estudiantes y comunidad a exigir su cierre

Bibiana Ramírez – Agencia Prensa Rural

El norte del Valle de Aburrá fue escogido hace muchos años para ser la zona industrial de Antioquia, cuando ya Itagüí, al sur, dejó de serlo por el alto crecimiento de la población y por el poco espacio que quedaba para el asentamiento de nuevas empresas, además de que ya estaba contaminado lo suficiente.

Girardota, uno de los municipios del norte, se fue poblando de chimeneas (unas 120), pues fueron llegando empresas de químicos, papel, textiles y minería, entre otras. En las madrugadas se puede ver desde cualquier parte alta del pueblo una inmensa capa de humo que no es sana, pues su color es oscuro y nunca se compara con la niebla.

Esta gran cantidad de empresas ha llevado a que este municipio sea ahora uno de los más contaminados del Valle de Aburrá y sus habitantes quienes más sufran las consecuencias. Las enfermedades respiratorias son las más comunes. El caso particular es con la refinadora de aceites quemados Biochemical Group, que desde 2011 llegó al pueblo y ha generado varios incidentes peligrosos para la salud humana y el medio ambiente. Funciona con calderas que consumen ACPM para calentar aceites y extraer de ellos distintos derivados del petróleo.

Esta empresa está ubicada en la vereda San Andrés, que es habitada, en gran parte, por afrodescendientes y campesinos. Nunca hubo consulta previa. Detrás de la empresa hay una comunidad de desplazados de todo el país, con pobreza extrema, llamado el sector La Calle. “Sabían, cuando estaban pidiendo sus permisos, que venían para una zona vulnerable. El proyecto nos lo mostraron como un espejismo, que traían una tecnología para no causar los perjuicios que hoy están causando en la comunidad”, dice Mariluz Cadavid, presidenta del consejo afrodescendiente.

Olores peligrosos

Biochemical, en una de sus pruebas de funcionamiento, en 2011, hizo que los estudiantes de la Institución Educativa San Andrés tuvieran que evacuar porque no aguantaron el olor: algunos vomitaron, otros se marearon.

Desde entonces, cada año se repite el escape de gases tóxicos. Este año se ha presentado en dos ocasiones. Una fue en marzo, cuando los estudiantes del colegio tuvieron que salir nuevamente. El gas llegó hasta Barbosa, el último municipio del Valle de Aburrá.

En todos estos episodios la empresa ha sido cerrada por Corantioquia como medida preventiva. Sin embargo, a los pocos días vuelve a funcionar la refinería.

“Biochemical Group es la única empresa de Colombia que recupera aceites minerales usados mediante el proceso de re-refinación. Hoy representa el proceso tecnológico más innovador, ambiental y eficiente para la recuperación de materias primas derivadas del petróleo que soluciona el problema de tratamiento y disposición final de los aceites lubricantes usados. Para Biochemical la sostenibilidad es prioridad”, decía la empresa en un comunicado después del accidente de marzo.

Y nuevamente, el martes 25 de julio, hubo otro escape de gases tóxicos. Esta vez 14 estudiantes fueron llevados al hospital y la institución tuvo que ser evacuada. La empresa, que está a casi un kilómetro de distancia del colegio, se pronunció diciendo que era un “escándalo innecesario”. Sin embargo la misma Administración municipal se preocupó y todos los medios estuvieron allí.

Al siguiente día los estudiantes se tomaron el colegio, bloquearon la entrada a la vereda e hicieron un plantón en Biochemical. Todo esto llevó a que la Alcaldía convocara a toda la vereda a una asamblea.

La comunidad se manifiesta

En la asamblea, la comunidad y los estudiantes estuvieron presentando sus quejas y reclamando al municipio su responsabilidad. Allí estuvieron los funcionarios de la Administración, concejales y funcionarios de Corantioquia. Invitaron a la empresa, pero dejó la silla vacía.

“Los estudiantes estamos cansados, se presentan olores todo el tiempo, que nos tienen enfermos y no dejan estudiar. La vida está por encima de cualquier cosa. Estoy seguro que les duele pero no les huele. Si después de esa sanción se siguen presentando fallas, los estudiantes vamos a tomar medidas más drásticas, vamos a ir a las vías de hecho”, dijo un líder estudiantil en la asamblea.

Y complementa el rector Carlos Enrique Vega: “Venimos debatiendo hace rato la problemática que se presenta aquí en San Andrés, olemos a aceite quemado, a petróleo. No nos oponemos al desarrollo, nos oponemos a que nos hagan daño”.

Las enfermedades que han ido apareciendo en esta vereda son extrañas, brotes, infecciones, irregularidades en el cuerpo. Por ejemplo está la historia de una niña de tres años que vive con su madre y hermanos detrás de la fábrica y que tiene síndrome nefrótico. Es un conjunto de síntomas y signos que afectan el riñón y las vías urinarias. La madre, en el embarazo, se desmayaba con los olores que llegaban de las fábricas. En el diagnóstico médico hacen referencia al agua y al medio ambiente.

Una de las asistentes a la asamblea expresó: “Siempre hablan de accidentalidad. Este año se nos han muerto 15 personas por enfermedades que no sabemos, algo ambiental está sucediendo en nuestra comunidad”.

Arnobia Foronda, que vive en la parte alta de San Andrés, cuenta que hasta su casa llegan olores fétidos, combinación de todos los humos que allá abajo se generan. “Las palmas de coco que había en San Andrés, La Calle y La Palma se fueron muriendo. La tierra ya no es fértil como en otro tiempo”.

Administración municipal en aprietos

“No queremos más empresas contaminantes en la jurisdicción de Girardota. Tenemos que modificar el POT”, “vamos a cerrar por lo menos cinco empresas”, dijo a varios medios Vladimir Jaramillo, alcalde de Girardota. Esto ya es un compromiso grande.

Es evidente que la Alcaldía tiene mucho que ver en este asunto. Las situaciones que se han presentado con esta empresa y con las demás que rodean el municipio son alarmantes y ya deberían haber generado una acción para mitigar el riesgo que corren la gente, las aguas, la fauna y los cultivos que rodean a Girardota.

Justo ahora es que muchos políticos del pueblo están tomando como bandera la defensa del medio ambiente, cuando se han hecho los sordos a las denuncias de las comunidades. Un periódico local ambientalista (Pueblo Girardota) ha estado informando todos los pormenores de las industrias desde 2010, pero nadie ha prestado atención, hasta ahora que el problema se agrandó.

“Necesitamos que Biochemical se vaya definitivamente de nuestra zona. Vamos a instaurar una acción popular”, dice Mariluz Cadavid. Lo que  venga de aquí en adelante va a demostrar cuál es el verdadero interés de los gobernantes, si se quedan con las prebendas económicas y las regalías de las empresas o empiezan a cuidar la salud de su gente y lo poco que queda de biodiversidad.

@bibianarm 

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