“Estamos decididas a resistir”

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Asamblea de Asodemuc.

Las mujeres que siembran coca en diferentes veredas del municipio de Montañitas del Caquetá, piden al gobierno que se cumpla el punto del  acuerdo de solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito, pero, resolviendo primero el primer punto del acuerdo sobre Reforma Rural Integral, pues sin poseer tierra no pueden trabajar con otros cultivos.

Renata Cabrales
@RENATARELATA 

Para la construcción de una verdadera paz, con justicia social, son muchos los retos que se deben afrontar, entre esos, una solución para el problema de los cultivos llamados ilícitos, buscando promover la sustitución voluntaria y remplazar el cultivo de la coca por el cultivo de productos supuestamente más viables, para favorecer la economía de los territorios donde se produce la coca e intensificar la lucha contra el narcotráfico.

Uno de esos retos consiste en no seguir estigmatizando a quienes siembran la coca en el campo como “comercializadores” y así lo advierte Rosemary Betancourt, lideresa presidenta Federación Comunal del Caquetá,  “aquí hay una estigmatización contra los campesinos que siembran la coca, nosotros no somos comercializadores, y ahí es de donde viene el tratamiento diferencial , porque no se puede tratar igual al campesino que la produce al que la procesa con un fin industrial con valor agregado, así que se hace necesario , primero, que se aplique eso , que el tratamiento sea diferencial. Segundo, que si la gente quiere sustituir  la hoja de coca que sea  por productos rentables para la economía”.

Movimiento de Mujeres Cocaleras del Sur de Colombia

Por otra parte está el reto de exigir el cumplimiento del enfoque de género en cada punto de los acuerdos, en este caso, en el punto sobre drogas ilícitas, como lo hizo oficial el Movimiento de Mujeres Cocaleras del Sur de Colombia a mediados de marzo de 2017.

A partir de dicha  iniciativa, el movimiento de mujeres pide no ser excluidas  en el proceso de sustitución voluntaria de cultivos de uso ilícito y exige que no se les siga dando un trato de supuestas narcotraficantes debido a su relación con los cultivos de coca y piden además,  que quienes están en las cárceles por su relación con los cultivos de coca, sean beneficiarias de excarcelamiento y suspensión de procesos penales.

Advierten además, las mujeres del movimiento, que están conscientes de que el acuerdo de paz exige que los cultivos que les han permitido la subsistencia sean erradicados, pero reconocen que, además, este trabajo las ha enviado a la cárcel, de manera injusta, en diferentes casos,  y esto debe acabarse, por lo que  aceptan que el temor no es arrancar y  acabar con los cultivos sino quedarse sin medios de subsistencia en territorios de vocación agrícola, donde la agricultura local vale poco en el mercado.

Misión FDIM

Las organizaciones de Colombia filiales y adscritas a la FDIM, reunidas los primeros días de diciembre de 2017, en cabeza de su vicepresidenta, Gloria Inés Ramírez, en cumplimiento del mandato de verificación del enfoque de género en la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las FARC EP, han hecho un llamamiento para que hoy más que nunca “nos unamos en la construcción y defensa de la paz”.

La FDIM se manifiesta en contra de “las actuaciones del gobierno, que bajo la presión de los Estados Unidos  ha reforzado la lucha contra las drogas bajo la sustitución forzada, que niega lo pactado en el acuerdo de paz en relación a los procesos de sustitución voluntaria y con ello las necesidades, realidades  y exigencias de la población rural y campesina, en especial negando el impacto diferencial sobre las mujeres”.

Y además, teniendo en cuenta las exigencias del Movimiento de mujeres cocaleras en cuanto al encarcelamiento injusto de mujeres que siembran la coca, la FDIM hace un llamado luego de su visita a la vereda Miramar en Montañitas, Caquetá, al reunirse con diferentes mujeres miembros de Asodemuc, que trabajan con cultivos de coca, y denuncia el caso de “nuestra compañera lideresa NELLY LUNA, quien ha sido privada de su libertad injustamente, con falsas imputaciones, cuando de manera legítima se encontraba haciendo uso de los derechos constitucionales, en defensa de lo pactado en los acuerdos, en relación a la sustitución voluntaria de los cultivos”.

La proclama de Asodemuc

Por su parte, la Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer Colombiana, Asodemuc, en su pronunciamiento ante la FDIM, por parte de la vocería,  reitera que en la unidad de restitución de tierras no se pronuncia a las mujeres campesinas de diferentes municipios y veredas del Caquetá y afirma que allí “tiene más tierra una vaca que una mujer”. También hace un llamamiento de solidaridad por Nelly Luna, quien fue cobardemente perseguida y encarcelada por defender los derechos de las y los campesinos  y oponerse a la erradicación forzada de la mata de coca.

En cuanto al tema de la Reforma rural  Integral (RRI), las mujeres de esta región se sienten excluidas en el avance del proceso de paz. Estas organizaciones sociales se sienten a un lado de la construcción del Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), ya que la única economía que tienen las mujeres en el municipio de Montañitas es la siembra de coca y se preguntan si los cultivos se van a sustituir por reales proyectos alternativos.

Se teme por el mandato de arrancarla a la fuerza, ya que este pacto debe ir acompañado de programas de atención inmediata y las mujeres deben tener tierras para poder producir.

Así pues, creen conveniente que para que se solucione el punto de solución definitiva al problema de las drogas ilícitas, incluyendo los cultivos de uso ilícito, hay que cumplir el primero, el de la Reforma Rural, donde se prioriza la formalización de la propiedad y su distribución equitativa a la población campesina que no posee tierra.

Como es de saber, La Reforma Rural Integral (RRI) propuesta en el acuerdo de paz,  tiene tres componentes: “acceso y uso de tierras; el Programa de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET); y los planes nacionales para la Reforma Rural Integral. En los municipios donde haya cultivos de hoja de coca para uso ilícito, estos planes deben sintonizarse con el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (PNIS), como quedó en punto cuarto del Acuerdo”.

Algunos testimonios

Muchas mujeres miembros de la Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer Colombiana, Asodemuc, de diferentes veredas del municipio de Montañitas, llegaron con muchas expectativas a la reunión convocada por la FDIM, unas a caballo, otras, por medio de una larga caminata, pues no hay otra forma de transportarse, pero eso sí, con muchas esperanzas de que su problemática debido a la sustitución de los cultivos llamados ilícitos sea escuchada con el fin de verificar el cumplimiento del enfoque de género en el acuerdo de paz.

Estas mujeres llegaron para manifestar su inconformidad por el incumplimiento del Acuerdo de Paz por parte del Gobierno de Santos y, a través de sus voceras, expresaron sus inconformidades.

Ludivia Galindez

Una de las principales acudientes al evento fue Ludivia Galindez quien narra que:

“El lema mío siempre ha sido trabajar con las comunidades, soy nacida y criada en esta región.  Soy presidenta de la Junta de Acción Comunal de aquí de la comunidad de Miramar soy presidenta también de la organización de mujeres de Asodemuc, he trabajado por las mujeres campesinas, porque realmente sufro  por las necesidades de ellas, entonces por eso el enfoque de género. La mayoría de las que llegaron al evento pertenecen a Asodemuc.
Alrededor de esta vereda tenemos conformado lo que es Asodemuc en cinco núcleos que son San Isidro, Miramar, Puerto Gaitán, Palmeras, y La Unión.

“Pertenecemos a Asodemuc por la necesidad de organizarnos, porque realmente estas regiones son muy abandonadas por el Estado, en este momento  no tenemos vías, no tenemos lo que es electricidad, no tenemos acueducto, no tenemos alcantarillado, no tenemos servicio de salud, la educación que se ofrece es muy baja, apenas básica. Las mujeres, por tener muchos hijos, son las que menos acceden a la educación, pues se casan muy jóvenes y tienen muchos hijos e hijas.

En cuanto a los cultivos ilícitos Ludivia Galindez, afirma que: “La mayoría de las mujeres acá trabajamos y vivimos de la coca en esta región, pero las mujeres no tienen titularidad de tierra y en vista de eso, por el Proceso de paz nos acogimos al plan de la firma de la sustitución de los cultivos de uso  ilícito.
… Acá vinieron a recoger las firmas para que se acogieran a ese acuerdo y primero que todo nos ofrecieron, que durante un año, nos van a dar un millón de pesos mensuales…O sea que al año son doce millones, y de ahí nos darán un proyecto productivo de unos nueve millones de pesos. Nos van a dar un proyecto pequeño, huertas caseras, sostenimiento alimentario en esos días  de un millón ochocientos mil pesos,  pero en esta región aún no nos han cumplido, en otras veredas, al pie del municipio ya les están pagando”.

En cuanto a los cultivos de reemplazo de la mata de coca, Galindez, argumenta que: “Cultivar otros productos no es una solución viable porque no hay  forma de sacarlos de acá, porque vale más, de pronto, lo que es más costoso y no hay garantías. A nosotras nos sirve seguir trabajando la coca porque si el Gobierno realmente no nos cumple,  nosotras tampoco  le vamos a cumplir pues estamos decididas a resistir y a volver a sembrar la coca porque no hay otra alternativa mejor y eso es lo que nos ha dado para vivir. La coca la cultivamos y acá vienen y la compran de afuera, eso ya está garantizado y ese es el sustento de nosotras”.

Rosemary Betancourt

Por su parte, Rosemary Betancourt, presidenta de la Federación Comunal del Caquetá y también vinculada a la Red de Mujeres Comunales y a la Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer Colombiana, Asodemuc, en cuanto a la situación de las mujeres cocaleras del municipio de Montañitas reafirma que:

“No hay mercado para ninguna clase de productos agrícolas, aquí la economía gira alrededor de la producción láctea y la ganadería, lo que es muy difícil, entonces la gente mira como la mejor opción sembrar la hoja de coca. Hoy nos damos cuenta de que la coca no ha traído los mismos beneficios para el productor campesino, por el contrario, ha generado otras situaciones adversas a las que los campesinos se esperaban, es decir, que hoy en día la coca ya no está produciendo, ya no beneficia al productor…El trabajo no es lo mismo, hoy en día se invierte más en producir una arroba de hoja coca y la producción en costo da muy poco. …Aquí en el Caquetá no hay cristalizaderos, uno queda sorprendido cuando el ejército dice: “es que llegamos a un laboratorio  de coca , si aquí no se pueden llamar laboratorios , porque en el Caquetá no hay cristalizaderos,  aquí lo que hay son sitios donde se procesa la hoja de coca.

Sobre la sustitución, Betancourt propone: “Entonces si a ese campesino o campesina se le va a sustituir su cultivo pues que sea  por un producto viable, pero,  ¿a dónde saca el campesino ese producto? pues no hay cómo ni a dónde, es decir que hasta ahora se ha empezado un proceso y  a la gente no se le ha cumplido”.

Para finalizar, la lideresa afirma que: “Como mujer nos corresponde ver ese proceso con las mujeres sembradoras de coca,  porque la mujer es la que planifica, la mujer si se gana 600 mil pesos,  los sabe administrar muy bien , es muy rara la mujer que dice esto es para tomar trago y el resto para los chinos”.

Debido a la visita de verificación de la FDIM, al lado de lideresas de Asociación de Mujeres por la Paz y la Defensa de los Derechos de la Mujer Colombiana, Asodemuc, las mujeres campesinas que siembran la coca en las diferentes veredas de Montañitas, Caquetá, han visto una luz en el camino que las conducirá durante un próspero 2018 a la conquista de una paz verdadera, siempre y cuando, sea posible una solución real a la problemática de la erradicación de los cultivos llamados ilícitos, de los cuales han subsistido por mucho tiempo.

Fuentes:https://colombia2020.elespectador.com/territorio/asi-nace-el-movimiento-de-mujeres-cocaleras-del-sur-de-colombia-0

Informe FDIM: CAMINAMOS SOBRE LODO, PERO NUNCA PERDEMOS LA ESPERANZA Y DESICIÒN DE CONSTRUIR LA PAZ. Diciembre, 2017

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