España, de monarcas hasta la coronilla

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Miles de españoles, ante el anuncio de la abdicación del rey Juan Carlos, se lanzaron a las calles a reclamar un plebiscito que determine la forma de gobierno. La monarquía es un disparate, dicen los ciudadanos

Contra la monarquía en España
Protestas en España contra la monarquía.

Alberto Acevedo

Un encendido debate sobre el tipo de gobierno que más conviene a España, si una monarquía o un régimen republicano, y, ante todo, si con el actual sistema constitucional el jefe de Estado debe ser elegido por voto popular o producto de una sucesión, en la que la nación y sus instituciones no son consultadas, se abrió en España a raíz del anuncio, la semana pasada, de la abdicación del rey Juan Carlos de Borbón.

No transcurrieron muchos minutos después del anuncio, cuando una oleada de ciudadanos colmó las plazas de las principales ciudades del país, gritando que el pueblo español está harto de monarcas, que la monarquía resulta un disparate en pleno siglo XXI, y que la figura del jefe de Estado, que reposa en la corona española, debe ser de elección popular, como en la mayoría de las democracias modernas. Para ello reclamaron con fuerza la convocatoria inmediata de un plebiscito en el que se consulten estos asuntos.

La dirección nacional del Partido Comunista de España, con la firma de su secretario general, José Luis Centella, emitió una declaración en la que asegura que “ante el anuncio por parte del presidente del gobierno de la abdicación del jefe de Estado, el PCE hace un llamamiento a sus militantes, a los trabajadores y a toda la ciudadanía, a movilizarse para exigir la convocatoria de un referendo vinculante sobre monarquía o república e impedir los planes del bipartidismo para consolidar su régimen oligárquico y antipopular”.

La exigencia de un referendo fue respaldada por todo el abanico de organizaciones sociales que en el pasado convocaron grandes movilizaciones callejeras para denunciar la crisis, la alta tasa de desempleo y a política de ajuste social impuesta al país ibérico por la llamada troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea).

No en nuestro nombre

Los grandes medios de comunicación, incluidos los de América Latina, se esfuerzan por presentar la gestión de 39 años del actual monarca como un gobierno de transición democrática después de la oscura noche de la dictadura franquista. Sin discutir si este postulado es realmente cierto, un argumento esgrimido por las organizaciones sociales es que no estamos ya en un momento de transición y es hora de que el jefe de Estado en España sea producto de un proceso de elección popular que consulte las nuevas realidades del país y del mundo.

Pero la Casa Real, han dicho no pocos analistas, es una vieja imposición de la dictadura franquista. Nadie ha elegido al nuevo rey. Los círculos de poder, para tirar un manto que oculte los repetidos escándalos de corrupción, de tráfico de influencias y de estafas financieras que han envuelto a la familia real, a su círculo de amigos más cercanos y al propio gobierno de Rajoy, anuncia el retiro del rey y la ascensión de un nuevo monarca para aliviar el creciente desprestigio de la monarquía.

Es la vieja táctica de cambiar algo para que todo siga igual. Y eso es lo que no quieren y no toleran los sectores mayoritarios de la población. “No en nuestro nombre”, dicen las pancartas y las gargantas de miles de españoles. La polémica va acrecentarse en los próximos días, en la medida en que se acerque la señalada fecha para el relevo en el trono de España.