Entrevista con César Loza, nuevo presidente de la USO. El reto: organizar trabajadores y comunidades

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Con un proceso eleccionario en diversas partes del país, miles de trabajadores de la industria del petróleo eligieron direcciones regionales y dirección nacional de la Unión Sindical Obrera.

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Campo de producción en Magdalena Medio. Foto Germán Ávila.

Juan Carlos Hurtado Fonseca

Durante los días 26 y 27 de noviembre, 10.757 obreros de los 23 mil de la industria del petróleo afiliados a la USO, acudieron a las urnas para elegir las direcciones regionales y la junta directiva nacional de esa organización sindical.

A primera vista hay un alto índice de abstención, pero según a USO la volatilidad de los contratos en esta industria a miles no les permitió votar. Muchos no tenían el contrato vigente al momento de sufragar. Unos ejemplos de ello es que en Barrancabermeja se despidieron 250 trabajadores cuatro días antes de las elecciones, y en Casabe y otras refinerías se cancelaron contratos una semana antes.

El proceso dejó como nuevo presidente a César Loza por un periodo de dos años. Este trabajador y dirigente sindical es oriundo de San Vicente de Chucurí, tiene 48 años, de los cuales 27 los ha dedicado a laborar en Ecopetrol, exactamente en el área de producción del campo de Casabe, después de haber estudiado para Técnico en Petróleos en el SENA. A los dos meses de estar en la empresa se afilió al sindicato y a la dirección pertenece desde 1996. Es un estudioso de temas como políticas petroleras y economía política.

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César Loza.

Asume la dirección de esa organización justo en un momento en el que la estatal petrolera se ha manifestado en el sentido de reajustar los contratos con firmas contratistas, lo que redundará en una reformulación de salarios, y en consecuencia, en una afectación directa a los ingresos de las comunidades.

Según el también reelecto en la junta directiva nacional de la USO Héctor Vaca, las empresas contratistas podrán utilizar mano de obra sin tener en cuenta a los trabajadores de la región, lo que será un golpe duro para las comunidades que viven en torno a la explotación petrolera, donde esta industria ha disparado el costo de vida. Por eso uno de los retos para la USO es la organización de trabajadores y pobladores.

Para entender lo que se hará frente a este y otros aspectos, VOZ habló con César Loza, nuevo presidente de la USO.

Crisis por precios

–Con base en toda la problemática de la industria del petróleo que se agudiza con la caída en los precios del crudo, ¿cuáles son los retos de la USO que usted empieza a presidir?

–Tenemos el reto de la defensa de los derechos de los trabajadores al servicio de la industria del petróleo, por lo que queremos tener un diálogo directo con las empresas operadoras, y por supuesto con Ecopetrol, donde plantearemos que la coyuntura de los precios internacionales no puede seguir siendo el argumento para los despidos masivos y la desmejora de las condiciones de los trabajadores.

También está la defensa de Ecopetrol como patrimonio público. Estamos muy preocupados y hemos advertido que la empresa puede ser privatizada; se habla de la venta de campos menores, a lo que hemos dicho que hay que hacerles inversión y operarlos de manera directa. Hemos manifestado preocupación por la decisión de Ecopetrol de agosto del año pasado cuando definió que las exploraciones costa afuera las manejarían filiales.

También está en nuestros objetivos la ejecución del plan maestro de la Refinería de Barrancabermeja; que tiene que ser modernizada, optimizada para subir su nivel de eficiencia a un 98%, ya que ahora está en un 75. Es una necesidad para la empresa, para la región del Magdalena Medio y el país. A eso le apuntaremos con el Ministerio de Minas, con Ecopetrol.

–¿Cuáles son los aportes o pro­puestas que hace esa organización sindical en política petrolera?

–Hemos sido cuestionadores de la política petrolera de Colombia, porque las multinacionales tienen todas las gabelas y lo que le dejan al país es muy poco. Por eso desde hace años hemos estado proponiendo una ley orgánica de hidrocarburos que se ha construido con un equipo técnico. Es una propuesta que se ha socializado y promovido en las regiones, en las subdirectivas y en donde no tenemos trabajadores afiliados. Esta debe ser garantista con el país y busca fortalecer a Ecopetrol; es decir que la renta petrolera sirva para construir desarrollo.

–¿Qué o quiénes son los principales enemigos de los trabajadores de la industria del petróleo y del sindicato?

–No se puede identificar eso en una persona, es una política de Estado que en medio de la situación de los precios del crudo desconoce derechos laborales, y quienes ejecutan esa política son el Presidente de Ecopetrol y los funcionarios que tiene a su cargo.

Petróleo y paz

–¿Cuáles son los aportes del sindicato a los procesos de paz con las insurgencias?

–En medio de las expectativas de los diálogos de La Habana y lo que puede haber con el ELN, como organización sindical, recientemente realizamos la segunda asamblea nacional por la paz, donde desde las regiones las diferentes formas de expresión de la sociedad civil manifestaron que la riqueza minero-energética debe servir para construir paz y desarrollar territorios. Fue una apuesta de la USO con el Ministerio de Trabajo y la Universidad Nacional, que arrojó unas conclusiones que pronto serán publicadas. Pero esas conclusiones se pueden materializar en la medida que se tenga un trabajo de convergencia amplio, pluralista, por lo que consideramos que una mesa social y energética es otro reto, y de esta haremos parte.

–¿Qué otras discusiones y conclusiones hubo en esa asamblea por la paz?

–La asamblea tuvo tres ejes: Política minero-energética; desarrollo regional y construcción de paz, y cultura de paz y pos-acuerdos. Fue un espacio para que los representantes de las regiones aportaran sobre cómo se construye paz con la riqueza minero-energética. Que las empresas tengan en cuenta a las comunidades, que no se contamine, que no se afecte la cultura, que se tenga en cuenta el empleo regional, entre otros aspectos.

También discutieron sobre cómo en las comunidades donde hay explotación de oro, con un decreto el Gobierno las puso casi al nivel de narcotraficantes. En conclusión, dijeron que para construir paz en los territorios se tienen que tener en cuenta las voces de las comunidades.

–¿Con la retoma de los pozos de Pacific Rubiales en el Meta hay retos para ustedes?

–Desde hace años el sindicato con un equipo de la CUT, con las comunidades, con las organizaciones sociales de esa región se hizo sensibilización y movilización para que el contrato no se prorrogara, lo que contribuye al fortalecimiento de la empresa porque son cerca de 80 mil barriles diarios más que entrarán a Ecopetrol.

En el tema de la responsabilidad social empresarial le hemos dicho a la empresa que debe haber un cambio radical en esa política porque cuestionamos mucho lo que hacía Pacific. Que desarrolle políticas serias en lo ambiental, en responsabilidades con las comunidades y todos los grupos de interés, en todos los ámbitos.