Entre presos y prófugos

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José Ramón Llanos

La ya bicentenaria historia de Colombia es rica y variada en la personalidad de los políticos que han gobernado el país a lo largo de los siglos XIX, XX y lo corrido del siglo XXI. Encontramos ciudadanos de talante militarista como Rafael Reyes y Gustavo Rojas Pinilla. Otros excesivamente legalistas, como Santander; de gran sensibilidad y defensor de los derechos de indígenas y esclavos, como Bolívar. Pero nunca antes pasó por la primera magistratura de la República alguien con tanta afinidad y amistad con la delincuencia como Álvaro Uribe Vélez. En el círculo de sus amigos o colaboradores encontramos asesinos, paramilitares y desfalcadores del erario.

A sus secuaces el expresidente los exhibía orgullosamente, por ejemplo al prófugo Andrés Felipe Arias, a los asesinos Jorge Noguera, Salvador Arana; funcionarios como María del Pilar Hurtado, Sabas Pretelt. Tiene jurisdelincuentes, como el lombrosiano exmagistrado Francisco Ricaurte, “uribista reflexivo”.

Qué autoridad moral puede tener Álvaro Uribe para criticar al rector de la Universidad Externado, Juan Carlos Henao por haber invitado a Andrés París, hoy un ciudadano con plenos derechos, a dialogar con los estudiantes. Tan ciudadano con todos sus derechos es Andrés París, como el exguerrillero del M 19 Everth Bustamante, a quien Bateman desde el más allá mira con lástima, hoy destacado asesor político del Centro Democrático.

Recordemos que en ejercicio de la presidencia de la República, no solo nombró en calidad de director del DAS a un asesino y cómplice de los paramilitares, además, después de su captura trató de desviar la investigación, defendiéndolo, ya que se trataba “de un buen muchacho”. Posteriormente nombró a un asesino embajador de Colombia en Chile.

Como si fuera poca afrenta para el país y los ciudadanos decentes, orientó a dos de sus ministros para que delinquieran, violando la Constitución y con esas acciones delincuenciales, logró ser reelegido. Sumó más hechos ilegales, al inducir a la Directora del DAS María Pilar Hurtado a que espiara a los magistrados de las Cortes. Plenamente consciente de la condición delincuencial de los senadores y representantes de su partido político, los conminó: “Por favor voten, antes de ir a la cárcel”.

El probo jurista Juan Carlos Henao, rector del Externado, debe estar tranquilo ante los rabiosos ataques del temeroso y huidizo Álvaro Uribe, él, sencillamente, está utilizando la envejecida táctica de los delincuentes que huyen al gritar cójanlo, cójanlo, para desorientar a quienes van tras de ellos para aplicar la justicia. ¿Cuándo los colombianos leeremos el tuit de Álvaro Uribe que diga: “Como frentero me presento ante la justicia ordinaria para que juzguen mis actuaciones vinculadas con las acciones de todos mis funcionarios prisioneros o prófugos”?

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