El enfoque de género, a dos años del Acuerdo de paz

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Misión de verificación de la FDIM al ETCR de Icononzo, Tolima.

Renata Cabrales
@RENATARELATA 

“Las mujeres excombatientes ratificamos que a dos años de la firma del Acuerdo de Paz, esta ha sido la decisión más correcta, ética y política de una insurgencia que ha construído, durante más de 53 años, alternativas y propuestas distintas a las del modelo imperante. Por eso las mujeres confirmamos que es con el territorio y con las comunidades organizadas que podemos y tenemos que garantizar la implementación del acuerdo, la paz se construye desde el territorio, se construye con las banderas de defensa de derechos humanos de nuestras comunidades de líderes y lideresas, la defensa del agua, la defensa de las reservas campesinas, la defensa del territorio y por supuesto la defensa de más de una historia de hombres y mujeres que han dado sus vidas por construir un país distinto: la nueva Colombia.

“Para nosotras es importante el acuerdo porque es la garantía y el compromiso de una historia de lucha y resistencia de muchas campesinas, lideresas, mujeres maestras y sindicalistas, una historia de comunidades afrodescendientes, indígenas y campesinas.”

Estas son las palabras de Valentina Beltrán, excombatiente de la ETCR Icononzo Tolima, en respuesta a la vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres, FDIM, Gloria Inés Ramírez, acerca de lo que significa el Acuerdo de Paz para las mujeres excombatientes  en estos dos años, después de su firma.

Misión de verificación

Luego de la II Misión Internacional de verificación de la Implementación del Enfoque de Género en los Acuerdos de Paz de Colombia, la Federación Democrática Internacional de Mujeres, FDIM, como parte del Componente Internacional para la verificación del Enfoque de Género en la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, se dirige a los organismos y organizaciones internacionales, a organizaciones sociales, entidades del gobierno, a la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final, Csivi, y a la ciudadanía en general, para presentar, de manera preliminar y sintética, elementos contenidos en el Informe Final de la II Misión de Verificación. Expresa entonces, que: -Es preocupante que, pasado un año de la primera verificación de nuestra misión de la FDIM, no haya habido avances significativos en la implementación y cumplimiento del enfoque de género en el Acuerdo de Paz.

-Consideramos un riesgo para el éxito del acuerdo, que aún no se sabe qué va a pasar después del 31 de diciembre de 2018, cuando termina el subsidio a los excombatientes, y después del 31 de agosto de 2019 cuando caduquen los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR). Por ello expresamos con gran preocupación que la sostenibilidad de la paz está en riesgo.

Así lo manifiesta Valentina Beltrán: “Acá en el territorio estamos trabajando el Sacha Inche, que es una planta parecida a la de la coca, pero la semilla se procesa y se transforma en aceite Omega, también estamos produciendo el aguacate. Apenas estamos en la fase inicial, con la principal dificultad y barrera que es no contar con las tierras, pues estamos en arriendo y el paso siguiente es iniciar un proceso de movilización en torno a la exigencia del cumplimiento del acuerdo de paz, a dos años de la firma entre Gobierno de Santos y las FARC-EP.

Por otro lado, el territorio ya dio el tiempo suficiente para permitir que se acomodaran las fuerzas y se equilibrara la institucionalidad pero dos años después implica que es necesario exigir. Tenemos también un proceso muy pequeño e incipiente de autoabastecimiento pero realmente el clima y las condiciones del terreno no se prestan para hacerlo, necesitamos el terreno adecuado para poderlo hacer como proyecto a mediano o largo plazo. La alimentación que se proporciona por parte del Gobierno tiene como fecha de límite el 31 de diciembre y aún no se ha planteado una prórroga”.

Otras advertencias de la FDIM

Son varias las preocupaciones de la FDIM luego de la II Misión de Verificación, pero resaltamos solo algunas:

– Es importante la defensa de los derechos fundamentales que están seriamente vulnerados, por lo que es indispensable garantizar el respeto a los mismos, sobre la base de la Constitución, así como de las convenciones y acuerdos internacionales. Llamamos a garantizar el cumplimiento de la Convención de los Derechos de los niños y las niñas, así como de la Convención para la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer.

-La incorporación del enfoque de género es un elemento sustancial del acuerdo de paz en Colombia. Sin embargo, su inclusión no es suficiente si no hay una formación y una conciencia de género en los decisores de políticas públicas y los actores sociales, así como la voluntad política de poner en práctica tal enfoque y de proveer los recursos suficientes que garanticen la ejecución de las medidas.

Del mismo modo: -Es necesaria la creación inmediata de mecanismos para la producción, comercialización y acopio de los productos que se generan en los ETCR, teniendo en cuenta que no se ha cumplido con las disposiciones enunciadas en el acuerdo.

“Desde que llegamos al espacio territorial hace dos años, inició un proceso de transición en el que de una u otra forma se ha dinamizado la construcción de nuestros proyectos de reincorporación desde la autogestión y con el apoyo de las organizaciones amigas, que han abrazado el proceso de paz, y por eso hoy podemos contar que tenemos tres cooperativas. Cada cooperativa tiene tres o cuatro proyectos productivos liderados por hombres y mujeres, en su mayoría, mujeres cabeza de hogar.

“En su fase inicial fue un proceso interno de constitución de las cooperativas, la segunda fase ya es un proceso de tejido social con las organizaciones campesinas y sociales de la región, entonces, a través de las cooperativas hemos hecho relacionamiento con Asogepaz, la Asociación de Banano Bocadillo y Afrijosum, entre otras, pero también las organizaciones comunitarias de la región del Tolima y de Cundinamarca, porque nosotros colindamos con Sumapaz. Así que el tejido se hace pensando en la construcción de un proyecto de comercialización de productos que permita intercambiar y obviar los intermediarios y apostarle a la construcción de un modelo territorial distinto al que el capital propone. Entonces, lo que estamos haciendo es un proceso de tejido desde la base y de autogestión con las redes sociales y comunitarias campesinas”, concluyó Valentina Beltrán, de la ETCR, Icononzo, Tolima.

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