Encuentro en Caquetá: La paz con aroma de mujer

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Un aspecto del acto de instalación del Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz. Dos mil delegadas colmaron el Polideportivo Juan XXIII. Los Hermanos Escamilla calientan más el ambiente. Foto C.L.

Dos mil mujeres, reunidas en el Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz, se pronunciaron en defensa de la mesa de paz de La Habana y por sus derechos, negados de forma permanente por el neoliberalismo y el capitalismo

Un aspecto del acto de instalación del Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz. Dos mil delegadas colmaron el Polideportivo Juan XXIII. Los Hermanos Escamilla calientan más el ambiente. Foto C.L.
Un aspecto del acto de instalación del Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz. Dos mil delegadas colmaron el Polideportivo Juan XXIII. Los Hermanos Escamilla calientan más el ambiente. Foto C.L.

Hernando López
Enviado especial

Los dirigentes y activistas de la Coordinadora de Organizaciones Sociales, Ambientales y Campesinas del Caquetá (Coordosac) tuvieron que superar muchos escollos para realizar el Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz, en Florencia, capital de Caquetá, los días 11, 12, 13 y 14 de mayo de 2013.

A las dificultades de siempre: falta de financiación, persecuciones e intimidaciones, se unieron las que surgieron en la última semana antes de su realización, cuando la comunidad, los profesores y padres de familia se movilizaron ante la crisis educativa departamental y realizaron manifestaciones y acciones de protesta en Florencia y otros municipios. La represión oficial fue la respuesta. Los manifestantes fueron golpeados y varios de ellos detenidos.

Apenas un día antes del encuentro, fue firmado el acuerdo para ponerle fin al paro y a la protesta de los educadores y la comunidad, pero fue suficiente para que el secretario de Gobierno de Florencia, Carlos Triana, en nombre de la alcaldesa María Susana Portela, le quitara el apoyo al Primer Encuentro Nacional e Internacional de Mujeres por la Dignidad y la Paz con el argumento que “el clima de seguridad en el municipio de Florencia no es el mejor para hacernos anfitriones”. El gobernador Víctor Ramírez tampoco dio el apoyo que había ofrecido.

Firme decisión

Sin embargo, para Coordosac y el numeroso grupo de mujeres organizadoras del encuentro en todas las regiones del Caquetá, encabezadas por Rosmery Londoño Gil, la suerte estaba echada. No había forma de dar pie atrás. Declararon: “Nuestra decisión es indeclinable de avanzar en su realización y recabamos el acompañamiento del movimiento social y popular del país y de las organizaciones internacionales de derechos humanos”.

Nada detuvo a cerca de dos millares de mujeres que llegaron de todos los puntos cardinales del Caquetá y de otras regiones del país, muy distantes como Bogotá, Arauca, Catatumbo y la costa Norte; y algunas más cercanas como Nariño, Cauca, Putumayo, Huila y Guaviare. Colmaron las instalaciones del Polideportivo del barrio Juan XXIII, facilitado por la junta comunal. Llegaron contra viento y marea.

Ni siquiera las provocaciones, como el asedio de la Policía al polideportivo en la víspera o las hostilidades de agentes de la Dijín contra los escoltas de Jaime Caycedo, secretario general del Partido Comunista Colombiano. “Siempre pa adelante; y si nos caemos, nos levantamos”, dijo con elocuencia una curtida líder campesina.

En medio del ramillete de mujeres de todas las edades, un grupo de hombres de Coordosac y del Partido Comunista colaboraban en las labores de asistencia logística, de seguridad y de apoyo organizativo. “Ellos son parte de nuestra lucha, de nuestras ambiciones y de nuestras prioridades”, declaró una dirigente de Putumayo. “Es un Encuentro de Mujeres pero también para los hombres porque la lucha es común”, anotó una delegada araucana.

En el acto de instalación, presidido en primera línea por 24 mujeres, en la retaguardia estaban algunos dirigentes invitados a intervenir, entre ellos, Jaime Caycedo, secretario general del Partido Comunista Colombiano; Carlos A. Lozano Guillén, director de VOZ y vocero de Marcha Patriótica; Domingo Pérez, alcalde de San Vicente del Caguán; Arlex Gómez, alcalde de La Montañita; y el diputado del PDA Eduardo Franco. En la mesa, como veedores y acompañantes, la delegación del PNUD de Naciones Unidas y algunas delegaciones internacionales.

Rosmery Londoño instaló el evento, en medio de los aplausos y las vibrantes consignas de las muchachas de la Juventud Comunista Colombiana (JUCO). Los Hermanos Escamilla pusieron la nota musical, acompañados de aires y danzas regionales. Mariana Ríos, dirigente estudiantil de la Universidad Nacional, y Carlos García, moderaron la reunión.

Luego vendría el trabajo serio de 12 comisiones temáticas, en las cuales participó la senadora Gloria Inés Ramírez, que analizaron la problemática de las mujeres a la luz de cuestiones nacionales y conocieron dramáticas denuncias de los atropellos de los militares en las zonas de conflicto. “Nuestros niños huyen cuando escuchan los aviones que llegan a bombardear, gritando: ¡nos van a matar!”, dijo una campesina.

El cierre fue tan animado como la apertura. Las mujeres se despidieron muy alegres y con ganas de trabajar. Esperan poder llevar a la mesa de La Habana las conclusiones en que reposan sus propuestas que son parte de la solución del conflicto. “Sin los derechos de la mujer es imposible la paz”, dijeron.