Empobrecimiento y violencias en los territorios

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Las mujeres fensuagristas conmemoran cada 8 de marzo como un día de resistencia, de lucha por sus derechos y también por los cambios sociales

Renata Cabrales
@RENATARELATA 

Este año en especial, durante esta fecha, las fensuagristas muestran gran preocupación por el Plan Nacional de Desarrollo, pues dentro de este no se tiene en cuenta ni a las mujeres ni al movimiento campesino, como tal, y es de considerar que cada vez se incrementan mucho más las violencias contra las mujeres y contra el pueblo colombiano. Es por eso que han decidido compartir las conclusiones de su IV asamblea en cuanto a todas las problemáticas que enfrenta el sector campesino con el Gobierno de Duque.

En este orden de ideas, Nancy Rubio, del comité ejecutivo y responsable de la  secretaría de la mujer rural, advierte que: “Mujeres Fensuagristas delegadas de todas las organizaciones que integran a fensuagro a lo largo y ancho del territorio nacional, nos dimos cita en las instalaciones del centro nacional de formación, producción y capacitación Raúl Valbuena, vereda Brasil, departamento de Cundinamarca, para realizar la asamblea de mujeres en el marco de la reunión de la cuarta junta directiva nacional de Fensuagro, con el objetivo de analizar las políticas del gobierno actual y su Plan Nacional de Desarrollo 2018- 2022, balancear la implementación del acuerdo de paz, la situación de derechos humanos y la proyección política para el campo colombiano  en estos cuatro años del gobierno del Centro Democrático en cabeza de Iván Duque”.

Por su parte, Liliana Guerrero, del municipio de Puerto Asís, quien hace parte del Sindicato de Trabajadores Campesinos del Cordón Fronterizo del Putumayo, afirma: “Denunciamos que la institucionalidad creada a partir de la firma del acuerdo de paz invisibiliza a las mujeres campesinas que pertenecemos a las organizaciones mixtas, quitándonos las oportunidades de acceder a los proyectos productivos de la implementación de los acuerdos, lo cual trae como consecuencia la dispersión organizativa, por cuanto las mujeres, en búsqueda de la inclusión y reconocimiento en la implementación, se ven obligadas a crear nuevas organizaciones donde reconocen sus acumulados históricos y sus apuestas políticas en la construcción de un mejor país”.

En contra del asistencialismo

Marcela García, del municipio de Ipiales, interviene mencionando el tema de las políticas asistencialistas en los territorios y dice que: “Las mujeres fensuagristas nos manifestamos en contra las políticas asistencialistas que se desarrollan en nuestros territorios, las cuales generan una afectación en la promoción e impulso de nuestra participación política en cada uno de los territorios donde el gobierno nacional llega con sus subsidios y sus paños de agua tibia, cooptando nuestro papel activo en los escenarios de decisión y contrario a resolver las problemáticas de las comunidades, las profundizan por no buscar soluciones reales en escenarios de concertación con las organizaciones sociales y las comunidades”.

María del Socorro, del ejecutivo nacional de Fensuagro, menciona una de las apuestas políticas de las mujeres fensuagristas, a saber: “Contra todas las formas de violencia hacia las mujeres y el tejido social que construimos en los territorios, nuestra estrategia sigue siendo trabajar en el reconocimiento y garantía plena de los derechos de las mujeres no sólo a una vida libre de violencias físicas, psicológicas, emocionales, estructurales y culturales; las mujeres fensuagristas también trabajamos diariamente por generar espacios para la participación e incidencia política de las mujeres en el rumbo de nuestros territorios, los cuales hemos habitado y defendido de generación en generación”.

La soberanía alimentaria

Para María Lilia Gutiérrez, del Sindicato de Trabajadores Campesinos de Puerto Asís, defiende: “El reconocimiento y fortalecimiento del papel de las mujeres campesinas en la soberanía alimentaria, el rescate de nuestros saberes tradicionales, la defensa de nuestro legítimo derecho a construir un modelo productivo de siembra, cultivo, distribución y consumo responsable y justo con nuestra madre tierra. Todo ello enmarcado también en nuestro papel dentro de la economía del cuidado para el sostenimiento de los campos y las familias campesinas que aunque invisibilizadas, seguimos produciendo y transformando los alimentos con los cuales se abastecen las familias colombianas”.

Plan Nacional de Desarrollo

Advierte Nury Martínez, presidenta de Fensuagro, que: “Como Fensuagro hemos analizado el Plan Nacional de Desarrollo, primero que es un PND que está pensado para un país en desarrollo y si miramos bien nuestro país en el tema económico social, en cuanto la infraestructura en los territorios nos falta mucho para ser un país desarrollado. De hecho, esa es la prueba de lo que hicimos en el Censo Agropecuario y lo que han dicho las investigaciones que se han hecho a partir del paro del 2013. Aquí mismo lo justifica el Acuerdo de Paz firmado con las FARC en el 2016. Entonces hay que dejar claro que el PND es para un país que está ya en desarrollo y a Colombia aún le falta mucho para esto.

Así mismo, en cuanto a la economía naranja y sus beneficiarios, Martínez dice: “Cuando nos hablan de cifras, para el tema de la agricultura por ejemplo, son muy escasas y no van a alcanzar para dar solución a todas la problemática que se necesita resolver en los campos colombianos. Además de eso el PND no puede depender de la economía naranja, la cual es la supuesta innovación de tecnologías para el campo colombiano, pero cuando volvemos a mirar la realidad, el contexto real del país ¿dónde vamos a aplicar esa economía naranja? ¿Quiénes van a ser los beneficiados?…Y habla también de una línea de desarrollo a través del turismo en nuestros territorios, quiénes van a tener las capacidades económicas y de infraestructura para implementar ese turismo, los empresarios por supuesto. De entrada, el pequeño productor, los campesinos de los territorios apartados, las víctimas de la violencia de este país van a quedar excluido de ese Plan Nacional de Desarrollo. En este caso no necesitamos mirar cifras sino conocer la realidad de nuestro país, cuál es la realidad de las estructuras económicas y sociales de este país”.

Según Nury Martínez, el conflicto armado ha dejado al campo colombiano empobrecido y mientras no se solucionen las razones que dieron origen al conflicto, la desigualdad y la invisibilización de la economía campesina y la negación por la soberanía alimentaria, van a continuar y esa es la lucha que mujeres y hombres de Fensuagro deben seguir, porque el gobierno del Centro Democrático “va a ser lesivo para nuestro país y nuestra economía y también para la paz y la reconciliación”.

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