Empleadas del hogar, desregulación y despidos en tiempos de Covid-19

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Diana Carolina Alonso

El desempleo y la pauperización laboral son efectos directos de la crisis económica en los trabajos de cuidados que llevan adelante las mujeres de la economía popular en Perú y Chile. La desregulación del mercado de trabajo hace que en estos países el 70% de la población dependa de trabajos informales, contratos de incluso tres meses y escasas garantías laborales.

La Federación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar Remunerados del Perú (Fentrahogarp) realizó una encuesta virtual, entre el 20 y 27 de mayo, en la que participaron 200 trabajadoras de Lima, Arequipa, Ica, Lambayeque y Cusco. El 57% respondió que fueron despedidas durante los meses de marzo y abril y solo la mitad recibió el pago de sus sueldos y beneficios laborales. Un 23 % recibió el pago de abril, pero se le aplico la suspensión perfecta desde mayo. De las que aún continuaban trabajando solo el 5 % pudo salir una vez al mes, mientras que el resto han sido obligadas a permanecer en casa de los empleadores para no ser despedidas.

Aunque la encuesta es reveladora, no hay un registro oficial sobre el número de trabajadoras del hogar que existen en el Perú ni de cuántas están en condición de desempleo.

Pero el problema no solo es económico. Se ha intensificado la carga laboral por la presencia de todos los miembros de la familia en el hogar, atención de población de riesgo e incluso a pacientes con COVID-19, y exposición excesiva a productos de limpieza.

También se denuncian malas condiciones para vivir. Ya que muchas han tenido que variar la modalidad ‘cama afuera’ por ‘cama adentro’, han sido acomodadas como sea en departamentos que no cuentan con espacios para ellas. La pauperización del trabajo entre comillas doméstico bordea las condiciones de semiesclavitud. Paulina Luza, vocera del Fentrahogar ha podido comprobar que con el fin de que no utilicen los baños familiares, a las trabajadoras se les instalan servicios higiénicos dentro de los cuartos de servicio, al lado de sus camas.

En Chile, miles de empleadas del hogar se quedaron sin sueldo en medio de la pandemia. Las trabajadoras migrantes, que son la fuerza laboral mayoritaria en el rubro, no tienen techo ni comida.

Durante la crisis sanitaria, más de 14 mil empleadores han suspendido el pago de los sueldos a las trabajadoras del rubro. María Cotal, presidenta del sindicato de Trabajadoras de Casa Particular, asegura que de sus compañeras asociadas, solo hay dos a la que sus empleadores le siguen manteniendo el sueldo, de las 1.250 afiliadas.

“A un día de dictarse la ley de Protección al Empleo las mujeres ya estaban en la calle, sin trabajo, sin techo y sin comida”, lamenta María Cotal.

La Ley de Protección al Empleo implementada por el gobierno de Sebastián Piñera, no es más que un engaño desde el punto de vista jurídico, porque escasamente se encuentran pronunciamientos que salvaguarden la estabilidad laboral, sino que permite la suspensión de la relación laboral y se encarga que las personas no dejen de percibir ingresos -menguados- durante un tiempo determinado, lo que evidentemente no es algo malo, pero se transforma en perverso cuando la ley excluye de toda responsabilidad al empresariado, indistintamente de su patrimonio o tamaño, y delega la carga al propio trabajador o trabajadora, obligándole a que utilice sus propios ahorros del fondo de cesantía, que el algunos casos ni siquiera son suficientes para paliar las necesidades básicas.

En Chile, como resultado de la pandemia del Covid-19, los trabajadores y trabajadoras han visto suspendidos sus contratos de trabajo al amparo de las leyes de Protección al Empleo y del Seguro de Cesantía; según informó este jueves la Superintendencia de Pensiones del país austral.

Justo en la semana en que se supo que Chile se adentra en la crisis económica más profunda en 35 años, la Superintendencia de Pensiones informó que hasta el 14 de junio último, alrededor de 650 mil personas han registrado solicitudes de protección al habérsele suspendido sus contratos de trabajo.

En el blog de la autora: https://historiaygeopolitica.wordpress.com/2020/06/19/empleadas-del-hogar-desregulacion-y-desempleo-en-tiempos-de-covid/

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6 Comentarios

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    In the course of the ceremony, he – is not part of the processional but enters with
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    On the reception, he – doesn’t stand within the receiving line except he is also
    the father of the groom. After the reception, he – promptly
    returns both his and the grooms rented formal put on to the appropriate location.

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