ELN con voluntad de paz

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Falta más voluntad del Gobierno Nacional y del establecimiento. Sobre todo la mejor disposición para las reformas políticas y sociales que erradiquen las causas del conflicto y mejoren las condiciones de vida de la población colombiana.

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Editorial del Semanario VOZ

El ELN examinará la voluntad de paz del gobierno. Así lo manifestó la declaración política del V Congreso de esa organización guerrillera que terminó el pasado 7 de enero y en el que anunciaron su voluntad de paz para un próximo diálogo con el Gobierno Nacional. El pronunciamiento es importante porque es conclusión del V Congreso que compromete a toda la organización.

El anuncio lo hizo el comandante del ELN Nicolás Rodríguez Bautista, en el sentido de que están en disposición de dejar las armas si se llega a un acuerdo de paz con reformas políticas y sociales con el gobierno de Juan Manuel Santos.

La paz es integral y debe hacerse con todas las organizaciones insurgentes, esto es, con las FARC-EP, el ELN y el EPL, si es que en realidad el establecimiento quiere la paz estable y duradera. Pero, además, debe ser con democracia y justicia social. Si bien cada organización guerrillera tiene sus referentes, su propia historia y peculiaridades organizativas e ideológicas, las causas del conflicto armado subyacen en la estrechez de la democracia y en factores sociales que mantienen en la pobreza a la mayoría de la población colombiana.

En este sentido, es importante el diálogo con cada una de esas organizaciones sobre la base de los puntos de particular interés, en el entendido que en algún momento tendrán que encontrarse los procesos en uno solo para afianzar la paz estable y duradera.

La fase exploratoria de un proceso de paz entre la guerrilla del ELN y el Gobierno Nacional está próxima a culminar y daría paso a una mesa de negociaciones para el fin del conflicto con esa insurgencia que cumple cincuenta años de lucha armada. Una decisión que sectores políticos afines a la paz venían reclamando a lo largo del periodo presidencial de Juan Manuel Santos. No se entiende cómo está tan adelantado el proceso con las FARC-EP, mientras que con el ELN ni siquiera ha comenzado porque apenas están buscando el acuerdo sobre la agenda.

“Asistimos a este diálogo para examinar la voluntad real del gobierno y del Estado colombiano; si en este examen concluimos que no son necesarias las armas, tendríamos la disposición de considerar si dejamos de usarlas. El gobierno de Santos tiene la disyuntiva de persistir en su política de guerra y pacificación o atreverse a un verdadero camino de paz deseado por todos los colombianos”, manifiesta la declaración del V Congreso del ELN, leída por su máximo comandante, Nicolás Rodríguez, junto a los miembros del Comando Central.

El congreso eleno se ocupó de analizar la situación nacional y concluyó en la persistencia de “un proyecto de nueva nación y a desarrollar un camino socialista, como solución a la crisis planetaria que resiste la humanidad”. Se espera una respuesta del Gobierno Nacional que allane un proceso de paz con el ELN y con las demás guerrillas existentes en Colombia.

El presidente Juan Manuel Santos tiene la palabra, que debe sobrepasar en positivo las vacilaciones, debilidades y concesiones al militarismo que lo han caracterizado. Con las FARC-EP si bien es cierto se ha avanzado con tres puntos aprobados de manera parcial, también lo es que quedan varios, muy importantes, pendientes por resolver. El mandatario, presionado por la cúpula militar y la extrema derecha, se niega al cese de fuegos bilateral y a la discusión de temas trascendentales e indispensables para la paz como la reforma a las Fuerzas Militares y a la anquilosada Doctrina de Seguridad Nacional y del modelo económico que se sustenta en el neoliberalismo y el privilegio al gran capital, incluyendo el financiero, y a las transnacionales.

Falta más voluntad del Gobierno Nacional y del establecimiento. Sobre todo la mejor disposición para las reformas políticas y sociales que erradiquen las causas del conflicto y mejoren las condiciones de vida de la población colombiana.