“Las élites de América Latina no quieren democracia”

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Los logros del gobierno del PT fueron extraordinarios. Foto Ricardo Stuckert/ Instituto Lula.

Gerardo Esteban Vargas*

En el programa ‘Conversando con Correa’, el expresidente ecuatoriano dialoga con Luiz Inacio Lula da Silva, exmandatario progresista de Brasil y líder del Partido de los Trabajadores (PT). Abordan temas referentes al progreso de América Latina, profundiza en las dificultades históricas y políticas que han afectado a la región y en la necesidad de seguir luchando para mantener la dignidad social frente a cualquier intento de sometimiento.

Después del extraordinario progreso de Brasil durante los gobiernos progresistas del Partido de los Trabajadores, de su éxito indiscutible en la reducción de los niveles de hambre y de pobreza, y de la considerable estabilidad democrática alcanzada en ese periodo, sobreviene la injusta “defenestración” contra los dirigentes del PT: la persecución política contra Lula y el ‘impeachment’ contra Dilma Rousseff, “basado en calumnias”, tal como señala el propio exmandatario ecuatoriano. En contraste Michel Temer, actual presidente, es investigado por obstrucción a la justicia, y de coordinar un carrusel de sobornos desde hace varios años, o sea, corrupción al más alto nivel.

“Brasil lo tenía todo, para estar consolidando su democracia –explica Lula–. Todo empezó muy bien, hasta que empezaron las manifestaciones del 2013”. En opinión del expresidente brasileño, su país “estaba en una posición privilegiada, formaba parte de los Brics1, se había convertido en un protagonista internacional, y creo que los estadounidenses no estaban acostumbrados a ver cierta independencia por parte de América Latina”.

“En todo caso, los logros fueron extraordinarios”, apunta Rafael Correa, que considera “desconcertante” el rumbo posterior de los acontecimientos, y lamenta que “el resto de América Latina y el resto del mundo mirase hacia otro lado” ante la persecución y montajes contra los dirigentes el Partido de los Trabajadores.

Los intereses de las élites

Por su parte, Lula ofrece una versión de los hechos clara y sencilla: “La élite brasileña nunca ha aceptado el hecho de que yo haya optado a favor de América del Sur”. El líder del PT asume que “Brasil era un país que estaba de espaldas a América del Sur; no miraba hacia África sino miraba directamente hacia EE.UU. y la Unión Europea”. “Yo decidí cambiar eso”, asevera.

“Estoy convencido –continúa Lula– de que hay un vínculo entre los intereses de la élite brasileña y los de la élite extranjera, sobre todo la de EE.UU.”. El expresidente brasileño asegura que “muchas veces no conseguimos comprobar cosas en el mismo período que ocurren, pero hoy ya tenemos pruebas de que el Ministerio Público de Brasil está recibiendo instrucciones del Ministerio Público de EE.UU.”. “Hay una combinación de intereses de la élite de países como EE.UU. y los de la élite brasileña”, añade Lula.

En cualquier caso, el político brasileño se muestra convencido de que “a EE.UU. no le interesa una América Latina independiente, no le interesa una América Latina con soberanía, y mucho menos interesa que un país con el tamaño de Brasil tenga influencia en las decisiones de América Latina”.

Autocrítica y ganas de luchar

Estas reflexiones son congruentes con la visión geopolítica de Lula da Silva, que en un momento de la entrevista llega a afirmar que “la élite brasileña no está acostumbrada a la democracia; más que eso, creo que la élite de América Latina no quiere democracia”.

Lula admite que “nosotros también hemos cometido errores, que nos dejamos llevar por la euforia, por las cosas que fuimos capaces de hacer, y por eso no se tuvo tanto cuidado en la organización del país”. En ese sentido, lamenta haber perdido una oportunidad de “consolidar el bloque del Sur”, y reconoce directamente que “no se consolidó”.

Correa, por su parte, llama la atención sobre la existencia de un “libreto” de acción política que “se aplica en varias partes de Latinoamérica” y conlleva “la persecución de los políticos progresistas” y en no pocas ocasiones su “linchamiento mediático”, mientras los políticos conservadores parecen gozar de una suerte de impunidad.

Lula, sin embargo, no está dispuesto a rendirse: “me quedaré aquí y lucharé. Lucharé porque cuento con el apoyo de una parte de la sociedad organizada y muy fuerte, con la participación de estudiantes”, asegura, y añade que quiere convertir a Brasil en “un país que trabaje para el crecimiento conjunto de las naciones, un país que vaya con la cabeza erguida defendiendo los pueblos oprimidos del mundo”.

A su favor juega, sin duda, su buena disposición: “A mis 73 años tengo la energía de alguien de 30 años y las ganas de pelear de alguien de 20”, asegura Lula.

* Economista Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Sociales (CEIS).

1 Bloque de países creado en 2006 por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (que se adhirió en 2011). Uno de los objetivos de esta alianza era conformar un grupo alterno a las siete potencias que lideran la economía mundial. Otra idea era crear un banco de recursos para el desarrollo alterno al Fondo Monetario Internacional y de igual forma crear una moneda común para realizar el comercio entre el grupo.

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