“Hay elementos que amenazan la democracia”: De la Calle

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Humberto de la Calle. Foto Celag.

La “miopía selectiva” en torno a la Jurisdicción Especial de Paz y el intento por transformar los acuerdos de paz mediante estados de opinión son los riesgos que expone a VOZ un firmante de la paz

Redacción política

Humberto de la Calle es el político liberal que más trabajó por la paz de Colombia. Estuvo en todos los procesos de paz, unas veces como protagonista y otras tras escena muy cerca de ellos. Sin duda el establecimiento colombiano confió en él y en sus capacidades para conducir una salida política al conflicto y encontrar por fin la esquiva paz con las FARC-EP. Valora lo alcanzado en los acuerdos de paz como positivo para el país. De la Calle defiende la paz que ayudó a estructurar. Reconoce el papel que juega hoy el partido FARC y el compromiso de los firmantes de los acuerdos. Habló con VOZ a propósito del tercer aniversario de la firma de los acuerdos del Teatro Colón.

–Con las dificultades de bulto, los acuerdos de paz ¿aún conservan su poder transformador?

–Es evidente que hay un retroceso, vemos por ejemplo en las recientes elecciones, después de haber llevado a cabo las elecciones más pacíficas de la historia, hablo de las elecciones presidenciales, después de la firma de los acuerdos, lo que vimos fue un resurgimiento de esas formas de violencia que destruyen organizaciones a través de atentados contra líderes sociales de distintas procedencias. Creo que sin duda hay un retroceso que se agudiza en el marco de un creciente autoritarismo. Yo pienso que hay elementos que amenazan la democracia, por ejemplo, la teoría que lo que importa es el estado de opinión es el derrumbe del Estado de derecho o que por referendo se tumben las decisiones de la Corte Constitucional y eso implica atentar contra la Corte y contra la Constitución. Ahora, reconocemos que la actuación de las disidencias y en particular la de Márquez y Santrich han sido extraordinariamente negativas. En cambio, el partido FARC que ha derivado de la paz ha obrado lealmente con la paz y eso hay que subrayarlo.

–La delegación de paz del Gobierno siempre contempló dificultades en la implementación, de hecho se advirtieron muchas. Sin embargo, ¿alguien calculó el grado de dificultad por la que atraviesan los acuerdos?

–Sabíamos que habría dificultades, muy serias decisiones que apelarían a la moral del colombiano y eso implicaría discusiones muy severas. Lo que generó un marco nocivo fue la derrota del plebiscito que nadie contemplaba. Yo pensé que íbamos a ganar con una distancia corta por la naturaleza y la cantidad de mentiras que pusieron a circular los organizadores del “No”. Obvio la derrota generó una situación en la que se disparó por todo lado para acabar el Acuerdo, volver al pasado y seguir la confrontación, que es el alimento de algunos sectores.

Ataques a la JEP

–¿Cuál es su lectura sobre los ataques sistemáticos contra la JEP y sobre todo el papel que ha cumplido, sus actuaciones y sus fallos?

–Los ataques a la JEP tienen un propósito y es llevar a la práctica la miopía selectiva, que es generar un entorno sustancial para la responsabilidad de las FARC-EP en sus delitos y la darle la cara a las víctimas pero excluyendo otras responsabilidades. Miren ustedes que no solo dicen acabar la JEP, propuesta de Álvaro Uribe, sino también ha habido un enorme esfuerzo para desvertebrarla dirigido a entrabar y dificultar sus competencias. Y súmele los problemas financieros y las trabas en el Congreso. Me parece evidente que quieren cerrar un conflicto mirando para un solo lado.  La única manera de doblar la página de la violencia es reconocer todas las responsabilidades.

–La paz sirvió para que el país se diera cuenta de otros problemas. La muerte de los líderes social, por ejemplo. ¿Cree que la implementación plena es la salida a la crisis humanitaria y detener nuevas violencias?

–Tengo el recuerdo de algunas intervenciones mías desde La Habana, en donde señalábamos que sustraído el factor violencia por parte del grupo guerrillero de las FARC se abría un espacio para una política ideológica, abierta y pugnas, pero lo que recomendaban las circunstancias era el manejo del conflicto social en paz y en democracia. Y ahí surgen nubarrones negros en este momento. La situación de líderes sociales la reducen al fenómeno del narcotráfico, el anterior ministro de Defensa señalaba que las muertes, especialmente de indígenas, eran un ajuste de cuentas la sustitución voluntaria de los sembrados ilegales de hoja de coca a manos de bandas mafiosas. Pero eso no explica otras muertes de líderes o de personas que alientan ideas de orden alternativo. Es cierto que el cumplimiento del acuerdo es la respuesta a escenarios conflictivos.

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