El vendedor de transmilenios

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Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá.

Bogotá con Peñalosa está a 2600 metros más cerca de la corrupción

Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá.

Carolina Tejada

Para el pasado 23 de noviembre, la Comisión Primera de la Cámara de Representantes había citado nuevamente al alcalde Enrique Peñalosa para que respondiera algunas dudas y explicara a fondo los detalles sobre su iniciativa del metro elevado para la capital. Sin embargo, la comisión tuvo que aplazar nuevamente el debate dado que el alcalde nunca llegó.

Esta situación, que se había presentado en varias ocasiones, ocasionó que los representantes de la Comisión Primera, hicieran un llamado enérgico al funcionario y exigieran respeto y cumplimento a la sanción emitida por la Corte Constitucional, que instaba al alcalde a acudir al Congreso para responder algunas inquietudes ante esta instancia. Tal vez el llamado hizo que el pasado 29 de noviembre, por fin en la Cámara, se contara con la presencia del alcalde.

El control a las irregularidades de Peñalosa

Según se indica, la financiación de la primera línea del metro de Bogotá asciende a un monto de 13,7 billones de pesos, el 70% lo pone la nación y el 30% restante lo asume el Distrito. Una cifra que amerita la revisión y un riguroso estudio, exigido tanto por la ciudadanía como por esta Comisión Primera de la Cámara.

El representante Germán Navas Talero fue uno de los principales críticos de dicho proceso del metro. Talero, quien había denunciado al alcalde Peñalosa por prevaricato, señaló que era una falta de respeto que el alcalde afirmara en los medios de comunicación que asistir al Congreso era perder el tiempo y que se quería convertir al Congreso en una junta administradora local. En su exposición, no solo le cantó la tabla al funcionario, sino que además afirmó que existen manejos muy cercanos a la corrupción desde la Alcaldía.

El representante señaló: “Usted y su hermano tienen especial interés en venderle al mundo los productos del SITP”, al tiempo que reafirmaba el mal manejo en la aprobación por el concejo de Bogotá de la construcción del metro elevado. “Lo denuncié por prevaricato, porque estoy seguro de que usted engatusó al concejo de Bogotá para que votaran unas vigencias futuras sin cumplir con los requisitos legales”.

Por su parte, la congresista Angélica Robledo llamó la atención sobre el tema de demanda de la modelación de región capital que, según ella, deja mucho que decir. En su revisión se encontró que la consultora Systra, contratada por la Administración de Peñalosa para realizar la consultoría que definirá la mejor opción, la más adecuada para iniciar la construcción del metro, no solo está en el negocio de los ferrocarriles, sino que también, según la congresista, viene del futuro, pues cita el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial de Bogotá cuando estos estudios aún no existen.

“Yo encuentro en la página 14 del entregable 9 que se realizó en el nuevo POT de Bogotá, y resulta que no existe ni siquiera el primer borrador del nuevo POT de la ciudad. Estos estudios cambiarían completamente la demanda”, afirma Robledo.

Este grupo de congresistas se queja por el cambio de los estándares y las reglas elaboradas por el Gobierno nacional para dicho plan en la ciudad, afirmando que carece de rigor. También se expresa que se están votando a la caneca 140 mil millones de pesos de estudios que ya se habían adelantado, así como también se referencia el desvío de dineros del proyecto metro para la construcción de nuevas troncales de Transmilenio.

Los negocios sucios de Peñalosa

En esta primera ronda de control político, el representante Talero comentó que era sospechosa la insistencia del fortalecimiento de Transmilenio por parte de la Administración, mientras se empantanaba la puesta en marcha de la construcción del metro. Así mismo señaló como sospechosa y delicada la relación comercial de la Administración con los hermanos Ríos Velilla, unos empresarios del Eje Cafetero quienes han logrado una fortuna gracias a las compañías de servicios públicos en el país.

Uno de estos personajes es Alberto Ríos Velilla, el novio de la periodista de Caracol Radio Darcy Quinn y conocido amigo íntimo del vicepresidente Germán Vargas Lleras. Alberto Velilla, junto a su hermano, son accionistas y principales promotores del Transmilenio y hoy se encuentran relacionados en unas investigaciones por las denominadas mafias del transporte en Chile. Ellos lideran la empresa Inversiones Alsacia, que a su vez es dueña de uno de los operadores de Transantiago, el sistema de transporte masivo de Santiago de Chile, capital de este país.

Estos mismos hermanos están relacionados con el negocio del aseo, con una fortuna de 2,5 billones de pesos, y fueron quienes, en el marco del escándalo por las basuras en Bogotá, cuando la Administración estaba a cargo de Gustavo Petro, se negaron a entregar los camiones recolectores que dicho alcalde reclamaba como de propiedad pública.

Finalmente y de acuerdo con la revisión del hasta ahora confuso plan de construcción del metro para Bogotá, los congresistas piden que se adopte un plan maestro de transporte para la ciudad y se cree la mesa de seguimiento de la construcción del metro, que será integrada por representantes de la ciudad, de Cundinamarca, y en donde se esperar tener en detalle los avances y hacer el respectivo control de lo que sería este proyecto, el más alto en términos de inversión en los últimos tiempos en la capital.