El monstruo en sus entrañas

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Pietro Lora Alarcón

En una carta en 1895, un día antes de caer en combate, José Martí testimonió conocer las entrañas del monstruo, “revuelto y brutal”, que desprecia al resto de América. Creo que, entre otras cosas, Martí se refería a la charlatanería sobre la supuesta democracia de los Estados Unidos. La afirmación de ser la “democracia más sólida del mundo” es aún el ardid usado para justificar invasiones y violar derechos humanos.

Sin embargo, la realidad violenta de la sociedad estadounidense aparece también con claridad. Y en lo que se refiere al “asalto al Capitolio” hay varias lecturas. Para la derecha “moderada” y los heraldos del liberalismo vacío dos razones son suficientes para explicar la denominada “crisis democrática”.

La primera desvincula el funcionamiento del sistema político de las desigualdades sociales, la crisis del capital y la pandemia. El sistema sería “incoherente y desactualizado”, necesitando perfeccionar los checks and balances desconocidos por Trump. La segunda plantea transcender los Estados Unidos porque la democracia está universalmente amenazada, ya sea por la erosión institucional conectada a la identidad de un líder mesiánico, y por tanto tratan por igual a Trump, Erdogan, Orban -y por supuesto a Venezuela- o por una “estrategia populista” de la cual hacen parte, por ejemplo, los gobiernos de López Obrador y Arce.

Nada se dice en el análisis de la “democracia” sobre la proyección de la “guerra contra los indios”, que recuerda D. Losurdo, era el argumento hitleriano para justificar el exterminio poblacional de Europa Oriental. Nada tampoco sobre el apartheid en África, que tuvo su inspiración en el siglo XIX en suelo estadounidense. La “brutalidad teorizada” y promovida por los círculos de poder en el Congreso y el Ejecutivo, mantuvo la explotación de los migrantes y ayudó a crear escuadrones de la muerte en el Sur, donde los afrodescendientes eran tratados como “seres irracionales”. Los actos de rebelión contra la white supremacy eran sofocados exigiéndose que desde Washington se colocara una ultimate solution a la “cuestión negra”.

El nexo entre capitalismo, sociedad y antidemocracia se retrata en el Exclusion Act del siglo XIX que golpeaba a migrantes chinos y después a los latinoamericanos, ocupantes de los estratos más bajos del mercado laboral.

Ingresar en el monstruo implica analizar estos factores. Por eso, ni la recusa calculada de Trump a entregar el gobierno ni el asalto son explicables apenas, como sugiere A. Przeworski, por un conflicto de reglas del juego democrático liberal, sino que tiene un fondo más vivo. La acción de fuerza fue la manera escogida para demostrar vigor político por esos sectores, respaldados por buena parte del gran complejo armamentista, que está en compás de espera geopolítica, pero que juega con la alternativa de la guerra para salir de la crisis. El mensaje a Biden es claro: gobernará presionado por la “legitimidad” cuestionada y para que avance en planes más agresivos en política externa.

Desde luego, también se torna evidente el grado de organización de los movimientos por la igualdad y la redistribución de renta, especialmente en Georgia. Existe una demanda ambiental, sanitaria y reivindicaciones de los migrantes que deben ser discutidas en el Senado. Hay que seguir atentos a las entrañas del monstruo, que continúa revuelto y brutal. Al final, nada es tan sólido que no se pueda desvanecer en al aire.