El Gobierno incumple. Acuerdo Final de La Habana

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El estado de las zonas veredales es lamentable. El incumplimiento del Gobierno es descarado y escandaloso. Foto: Hernán Camacho.

El logro del acuerdo está amenazado por el incumplimiento gubernamental

Carlos Lozano Guillen

El motor de la historia es la lucha de clases, dijo Carlos Marx, y no es ajeno a ello el proceso histórico colombiano en el momento actual. Como ha ocurrido en las ocasiones anteriores con los procesos de paz, con mayor razón cuando se ha avanzado tanto como en este momento, la oligarquía colombiana se resiste a los cambios para avanzar hacia la solución política definitiva del conflicto.

Los diálogos de las FARC-EP con gobiernos anteriores, fracasaron porque la clase dominante se cerró a toda posibilidad de apertura democrática y social. En esta ocasión, un gobierno débil y vacilante como el de Santos, alentado por el realismo de llegar a un acuerdo político y social para ponerle fin a la confrontación armada, llegó hasta la firma del Acuerdo Final, en proceso no exento de dificultades, que concertó importantes reformas sociales y políticas de beneficio para el campo y la ciudad, el cese del fuego y las hostilidades, la reparación de las víctimas, la dejación de armas y el tránsito de las FARC-EP hacia una fuerza política democrática y sin armas, entre otros acuerdos. Como nunca se llegó tan lejos y quedó planteada la posibilidad histórica del fin de la confrontación armada y el avance definitivo hacia la paz estable y duradera.

Pero como lo advirtió Iván Márquez, Jefe de la delegación de Paz de las FARC-EP, el proceso de la implementación del Acuerdo Final de La Habana será más difícil que el diálogo que duró tres años. Los hechos están demostrando la realidad. La llamada implementación pasa por momentos difíciles, evidenciados en el retraso del cumplimiento de compromisos oficiales, el letargo de los proyectos en el Congreso, la conspiración de los enemigos de la paz desde dentro y fuera del Gobierno y desde dentro y fuera del Estado y de los obstáculos que surgen con una extrema derecha agresiva, estimulada por las vacilaciones de un Gobierno débil y un mandatario vacilante.

La carta de los generales en retiro es sintomática de cuál es la posición de los ex altos mandos en la reserva, pero también de cuál es el pensamiento de varios oficiales activos que se resisten al proceso de paz y siguen aferrados a la idea de que llegará algún día la madre de todas batallas. Para algunos analistas es una posición peligrosa y que no descarta el ruido de sables, como se dice cuando hay el peligro de un golpe militar o cívico militar. Es una probabilidad aunque no es inevitable.

Importantes evances

Sin embargo, se deben reconocer importantes avances. Existe un acuerdo real, refrendado en el Congreso de la República y validado por la Corte Constitucional, con la obligación de ambas partes de cumplirlo. Haciendo honor a la verdad la guerrilla lo ha cumplido, su comportamiento es ejemplar, Es mínimo el número de sus integrantes que se negaron a aceptarlo. No llegan ni al centenar. El lunar espantoso está del lado del Gobierno Nacional. Parece no darse cuenta de lo lejos que se ha llegado y ya es casi imposible regresar.

Existen dificultades. Quedan muchos sinsabores en los incumplimientos gubernamentales y en la incapacidad que demuestran algunos funcionarios encargados de las tareas. Con todo, son demasiados los logros. Un dirigente araucano, de esos que se la juegan en las regiones por aportar a la paz y con poco reconocimiento nacional, Martín Sandoval, expresó: “La realidad en los territorios es otra, a pesar de los retrasos e incumplimientos se registra más tranquilidad, alegría y esperanza, el comercio se ha reactivado, los planteles educativos incrementaron el número de estudiantes, pueblos que antes eran fantasmas ahora se están poblando, la gente puede transitar más libremente, se redujeron las amenazas, los desplazamientos y extorsiones. Lo que se está viviendo es una maravilla, es esperanzador, gracias al acuerdo de paz”. Es la voz desde las regiones, desde los territorios, aquellos que han vivido el conflicto en toda su intensidad, los que le ponen el pecho a la brisa.

Pero no se pueden negar los problemas, que si no se enfrentan y resuelven con decisión en las alturas del poder, pueden desatar la crisis en el cumplimiento del acuerdo, que ya es un temor real en la contraparte y en amplios sectores del país que acompañan el proceso.

La amenaza paramilitar

El paramilitarismo, cuya existencia niegan el gobierno y los militares, sigue avanzando, en particular en algunas regiones como el Chocó, Cauca, Meta, Córdoba, Nariño y Casanare, entre otros. En el Chocó ya desató desplazamientos y enfrentamientos con el ELN. Es absurdo que los funcionarios gubernamentales lo nieguen y disminuyan la gravedad de los asesinatos contra militantes de Marcha Patriótica y activistas sociales. Algunos ya consideran que está en marcha un nuevo genocidio político como ocurrió con la Unión Patriótica.

Lo grave es que no se detecta la intención de las autoridades de perseguir al paramilitarismo, mientras que las investigaciones de la fiscalía reportan causas absurdas de los asesinatos. La semana pasada los militares anunciaron el bombardeo a un campamento de “disidentes de las FARC”, pero hace un año desde la Casa de Nariño el presidente Santos anunció que ya había licencia para “bombardear a las Bacrim” (como las llaman) y aun no hubo el primer bombardeo contra estos, sin que reconozcamos que sea la solución para resolver la presencia de estos grupos que cuentan con la complicidad de agentes del Estado, de políticos locales y nacionales, empresarios, ganaderos, terratenientes y narcotraficantes.

De otra parte hay evidente retraso en la entrega de las Zonas Veredales de Transición y Normalización. De las 26 zonas no están en condiciones ni el 10 por ciento. “Las tejas que nos están enviando solo sirven para construir casas de muñecas”, dijo Timoleón Jiménez. Antes le había recomendado al presidente Santos que la próxima vez que visitara a Las Carmelitas no olvidara las botas. Esta zona, llena de barro, fue arreglada hasta con una carpa especial para la visita del mandatario, pero después del acto y del retiro de los visitantes fue desmontada para llevársela a otra parte. Rafael Pardo, consejero presidencial para el Postconflicto, reconoció el lamentable estado de las obras que no han sido entregadas.

JEP a regañadientes

La Justicia Especial de Paz también pasó dificultades. Al final fue aprobada a regañadientes por la mayoría oficialista. Querían más mermelada.¡No aprenden! En la última encuesta salen mál librados los partidos de la Unidad Nacional por la corrupción y la falta de compromiso con las necesidades del país y del pueblo. La amnistía y el indulto siguen en veremos y hasta con sabotaje del poder judicial. El Gobierno Nacional tiene que recomponer la situación con decisión, coherencia y audacia. Sin tantas vacilaciones y concesiones a los enemigos de la paz.

Desde la orilla popular incrementar las movilizaciones de masas. Hay que fortalecer el apoyo al Acuerdo de La Habana y exigir al gobierno la pronta implementación. Se requieren urgentes medidas contra el paramilitarismo. No hay alternativa. Tranquiliza la decisión serena y reflexiva de las FARC según un reciente twitter de Timoleón: #DeLasArmasALasPalabras el compromiso de las @FARC_EPueblo es seguir trabajando por una Colombia en paz y con justicia social.

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