El feminismo y la construcción de movimiento

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Jaime Caycedo
@JaimeCaycedo

La experiencia autocrítica del PCC en la discusión de su posición sobre el feminismo deja enseñanzas que es necesario ahondar en su extraordinaria riqueza de posibilidades. Por mucho tiempo discutimos sobre feminismo como un fenómeno de teorías relativamente exóticas, de carácter semi corporativo, al margen del quehacer político. Se extremaban las miradas críticas cuando se observaban los comportamientos enfrentados al “machismo” y se ridiculizaba al feminismo como atizador de un pugilato de mujeres contra hombres. En otro ángulo, se teorizaba sobre el papel de la mujer, la necesidad de incorporar a las esposas, hijas y compañeras como agregados de subjetividades moleculares en la vida militante.

Han ocurrido cambios muy importantes. Los movimientos de mujeres han tenido un desarrollo significativo en el contexto de las luchas populares. Los temas clásicos, vinculados al derecho a la igualdad, a las teorías del cuidado o a la explotación y esclavitud domésticas han sido superados como ejes exclusivos, no para desecharlos sino para darles una dimensión mucho más comprehensiva en el corazón de las reivindicaciones clasistas y democráticas con enfoque de género.

El develamiento del patriarcalismo como una expresión de las discriminaciones, como herencia atávica de asimetrías adoptadas por las civilizaciones planetarias, rasgo cultural introducido por el colonialismo hispánico en el marco del espíritu de la Contrarreforma e incluso por la modernidad occidental sellada por las revoluciones burguesas, muestra la gran capacidad de adherencia de las formas culturales de dominación masculina que modelan a las personas desde antes de nacer.

El debate en la JUCO y en el PCC sobre situaciones inaceptables de violencias basadas en género, que nos obligaron al estudio de voluminosas bibliografías para entender desde sus implicaciones teóricas hasta las judiciales produjo un efecto mucho mayor que la producción de documentos y el duro trabajo de las y los camaradas encargados de presentarlos. La discusión por el propio Comité Central, con adopción de un protocolo para encarar los fenómenos de VBG, más comunes entre los militantes de lo que se pensaba, han llevado a nuevos esfuerzos por entender, no solo la corrección y en adelante la prevención de casos, sino el nuevo significado del papel de las mujeres en la lucha por la igualdad, dentro y fuera de las filas de partido.

Del balance de nuestras discusiones y resoluciones se podrían desprender, entre otras conclusiones que: 1) El  feminismo de orientación marxista debe estudiarse por el conjunto del PCC y hacer parte de todas las escuelas políticas lo que ya está aconteciendo de acuerdo a las más rediente experiencias; 2) Que el feminismo no es un asunto femenino sino que hace parte de una amplia problemática social cruzada de contradicciones entre las cuales están las de clase; 3) Entender que requerimos concebir una nueva visión del papel de las mujeres en la construcción de la organización política para lo cual la paridad representa una tarea pendiente; 4) Que no solo hay que incorporar mujeres a la lucha revolucionaria sino que, además, los revolucionarios debemos incorporarnos de manera natural a la lucha de las mujeres, en todas las dimensiones; y 5) Que en el campo de la lucha política por la paz democrática el papel del feminismo es fundamental y su denuncia contra el fascismo y el paramilitarismo es un componente esencial de la unidad y la convergencia.

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