El enorme legado de Fidel

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Fue uno de los personajes más importantes del siglo XX. Jamás cedió en sus principios.

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Editorial del Semanario VOZ

El viernes 25 de noviembre del presente año, a las 22 horas y 29 minutos, falleció Fidel Castro Ruz, fundador de la Revolución Cubana y Comandante en Jefe, desde hace años recluido en sus cuarteles de invierno, pero opinando sobre el proceso de su país y la situación internacional de conformidad con los problemas del mundo actual. Con voz entrecortada y emocionado de manera visible, lo anunció el presidente Raúl Castro Ruz, también secretario general del Partido Comunista de Cuba y su hermano menor.

Fidel Castro tenía 90 años y desde 2008, debido a su enfermedad, decidió retirarse de la vida pública y renunció a sus cargos en el Partido y en el Estado, aunque jamás dejó de opinar sobre asuntos nacionales e internacionales y recibir a personalidades y amigos que lo visitaban. Escribió cada semana sus célebres “Reflexiones”, en las cuales opinaba con plena libertad sobre interesantes temas, acerca de los cuales fijaba opinión con toda la autoridad que siempre tuvo. Jamás cedió en sus principios. Es quizás el principal legado de su fértil existencia.

Una de sus últimas apariciones públicas fue en el pasado Congreso del Partido Comunista de Cuba, cuando desde la tribuna habló de la vida, de su posible muerte y de la plena vigencia del ideal comunista.

En marzo de este año, también aludió a la formalización de las relaciones con Estados Unidos con ocasión de la visita de Barack Obama a Cuba y escribió en el diario Granma que “no necesitamos que el imperio nos regale nada”. Advirtió: “Somos capaces de producir los alimentos y las riquezas materiales que necesitamos con el esfuerzo y la inteligencia de nuestro pueblo. No necesitamos que el imperio nos regale nada. Nuestros esfuerzos serán legales y pacíficos, porque es nuestro compromiso con la paz y la fraternidad de todos los seres humanos que vivimos en este planeta”.

Evidente declaración de principios del Comandante en Jefe, no dejando dudas de la plena soberanía cubana en las nuevas condiciones de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos que durante 57 años quiso destruir la revolución. Fue la manera expresa como Fidel dejó en claro que nada va a cambiar, el socialismo es patria o muerte para los cubanos.

Reflejan estos pensamientos la parábola de la existencia de Fidel Castro, de magistral personalidad y cuyo pensamiento revolucionario influyó en la segunda mitad del siglo XX y los tres primeros lustros del siglo XXI hasta cuando la parca apagó su existencia colmada de realizaciones. Fidel fue uno de los personajes más importantes del siglo XX. Deja un profundo legado, sobre todo, porque como lo dijo su gran amigo Gabriel García Márquez, siempre fue un ganador. “Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar”, escribió Gabo.

Fidel venció al imperialismo de los Estados Unidos, el peor de todos los imperios, que amenaza la propia existencia de la humanidad con sus agresiones, guerras de rapiña y prácticas criminales de dominación. No lograron asesinarlo a pesar de todos los intentos de hacerlo con agentes de la CIA y mercenarios de la gusanera de Miami. Tampoco pudieron eliminar la revolución y ni siquiera someterla con acciones vandálicas y el despreciable bloqueo económico con el cual han querido asfixiarla.

No hay marcha atrás. Los sesudos analistas de la derecha anuncian que sin Fidel Cuba asumirá, de la mano de Raúl, los cambios de regreso al capitalismo. Sueñan con la Cuba de Batista, convertida en un burdel de las mafias estadounidenses y extranjeras. Cuán equivocados están. No hay marcha atrás, lo ha dicho Raúl Castro, como lo decidió también el Congreso del Partido Comunista de Cuba, sin desmedro de las medidas económicas y sociales que sean necesarias para fortalecer la economía y las condiciones de vida de la población.

Colombia tiene una enorme deuda con Fidel y la Revolución Cubana, porque su aporte a la paz, a la construcción de una salida política digna del conflicto, fue fundamental y definitivo. Como también lo fue el del comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

El legado de Fidel no queda en duda. Está más vigente que nunca, porque las expresiones de dolor y de sentimientos profundos del pueblo cubano con ocasión de su fallecimiento garantizan la continuidad del pensamiento revolucionario y de la vigencia comunista. Que no sueñen los imperialistas, lo que tienen que hacer es ponerle fin al criminal bloqueo. Seguimos fieles al legado de Fidel con Cuba y la revolución.