El doble juego de Divercity

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De derecha a izquierda Claudia Serna, secretaria general; César Castro, presidente; Luisa Díaz, fiscal y dos dirigentes más de Sintradivercity. Foto J.C.

Mientras la administración de esta reconocida empresa de parques para niños dice respetar la nueva organización sindical, realiza acciones de persecución, saboteo y busca mediante querellas inhabilitarla. Un sindicato joven y preparado

Juan Carlos Hurtado F.

De derecha a izquierda Claudia Serna, secretaria general; César Castro, presidente; Luisa Díaz, fiscal y dos dirigentes más de Sintradivercity. Foto J.C.
De derecha a izquierda Claudia Serna, secretaria general; César Castro, presidente; Luisa Díaz, fiscal y dos dirigentes más de Sintradivercity. Foto J.C.

Divercity es un parque de diversiones para niños, donde en una pequeña ciudad los jóvenes de tres a 13 años juegan a desempeñar diferentes roles o profesiones de adultos. Actualmente existe en Medellín, Barranquilla, Bogotá, en ciudades de Perú y pronto en Guadalajara, México.

En Colombia tiene una planta de personal de alrededor de 250 trabajadores entre personal contratado a término indefinido y a través de temporales. Inicialmente los trabajadores eran puestos en prueba con un contrato a dos meses para luego ser nombrados a término indefinido.

En el área laboral está la planta administrativa y la planta operativa. La segunda cuenta con guías de alimentos y guías de operaciones, quienes tienen un contacto directo con los clientes.

Para la labor de guiar a los niños en los juegos y el recorrido, la empresa exige estudiantes o profesionales en pedagogía y experiencia en trabajo con niños. Quienes logran pasar los diversos filtros para acceder a trabajar, devengan el salario mínimo en promedio por ocho horas de trabajo. Un taquillero obtiene un sueldo de 619 mil, los guías 596 mil. En servicios generales y mantenimiento los salarios son menores.

Los sueldos no son acordes a la preparación y responsabilidades de los jóvenes trabajadores ni a las altas ganancias de la empresa. El ingreso de un niño es de $29.700 y al ir acompañado de un adulto debe pagar $9.000. Los costos de los productos alimenticios y demás que se ofrecen al interior del parque son muy altos.

Trabajadores aseguran que hace un tiempo tenían incentivos, pero con el cambio de administración a finales de 2011 los han ido perdiendo, aunque gracias a la resistencia de la organización sindical mantienen algunos; como el pago de dominicales. Desde 2011 hay una nueva administración que llegó con la intención de hacer un despido masivo para realizar una nueva contratación con formas tercerizadas.

El inicio de la persecución

En diciembre de 2011, los nuevos trabajadores ingresaron sin contrato a término indefinido y dejaron de recibir 150 mil pesos mensuales por concepto de dominicales. Ante la arbitrariedad se decidió hacer una manifestación de protesta que consistió en que los guías del parque se quitaron los botones donde están sus nombres para que los visitantes los identifiquen. La gerente regional interlocutó con los trabajadores pero no reversó la medida. Quienes intervinieron como voceros en la reunión fueron despedidos sin justa causa, aunque tenían contratos a término indefinido y antigüedades de más de cinco años. El día del despido los retiraron con policía. Fueron indemnizados.

Las medidas lograron silenciar por un tiempo la inconformidad, pero el incremento de los abusos generó reuniones reservadas por parte de los trabajadores para gestar el nacimiento de la organización sindical. Se asesoraron con sindicatos bancarios para estudiar la manera de iniciar y se pusieron a la tarea.

Hablar con total confidencialidad con sus compañeros fue la manera para conseguir lo jurídicamente necesario y el 27 de diciembre de 2011 fundaron Sintradivercity con 26 integrantes.

Las acciones de la empresa cuando se enteraron de la existencia de la organización gracias a la notificación del Ministerio de Trabajo, fueron inmediatas. Desde la intimidación a quienes se quisieran afiliar hasta el descrédito a las organizaciones sindicales. “Les decían a nuestros compañeros que los sindicatos eran los que acababan las empresas, que se dañaba el buen nombre de la empresa, que si se afiliaban se mancharían las hojas de vida”, comenta Claudia Serna, secretaria general del sindicato.

“Cuando estábamos registrando el sindicato ante el Ministerio de la Protección Social, el máximo accionista de Divercity, Pedro Gómez, después que habían hecho toda una labor de desprestigio, reunió a la gente en el parque y le dijo que él apoyaba los sindicatos, que le gustaba el sindicalismo y que se proponía a ser el presidente de la organización sindical”, dice César Castro, presidente de Sintradivercity.

La labor de desprestigio de altos directivos tuvo algún eco en los trabajadores, quienes dudaron en afiliarse a la organización, aunque actualmente cuentan con más de 60 miembros.

Doble moral

La primer orden de Divercity fue despedir a todos los afiliados, pero gracias a los consejos de sus asesores esta no fue llevada a cabo. Hubo una primera reunión de Sintradivercity con la administración donde se dio a conocer los objetivos y las posiciones de la organización. Se hizo una agenda para dialogar y con amabilidad se realizaron varias reuniones; pero los abogados de la empresa se dedicaron a buscar la ilegalidad del sindicato.

Mientras mantenían amables reuniones con la administración de la empresa, en la cartelera de la zona de empleados aparecían a diario comunicados asegurando que el sindicato era la manzana que podriría todo el costal. También les hacía seguimiento a los dirigentes con las cámaras de seguridad, buscando faltas laborales para tener pretextos y procesarlos.

Los jóvenes sindicalistas debieron acercarse al Ministerio y a estrados judiciales a rendir descargos, pero la demanda no fructificó.

Algunas de las propuestas de Sintradivercity fueron acogidas inmediatamente porque coincidieron con una remodelación de infraestructura exigida por las necesidades de la empresa. Por ejemplo, se adecuó la zona de empleados que era muy pequeña.

Gracias al sindicato se inició con la organización de comités como el de salud ocupacional y la actualización del reglamento interno de trabajo. “Cuando hablamos sobre el comité de convivencia laboral y las conductas de acoso laboral; les dijimos que podíamos hacer la capacitación. No aceptaron y llevaron un abogado de la ARP pero no hablaron del acoso patrón-trabajador, solo del acoso entre compañeros. Evadieron el tema de fondo y cuando lo mencionamos hubo grandes inconvenientes”, comenta Luisa Díaz, fiscal de la organización.

Gracias al sindicato se disminuyó la presión sobre los trabajadores por parte de los coordinadores y se ganó procesos disciplinarios justos, entre otras cosas. Pero la administración sigue jugando doble para intentar burlarse de un derecho universal de los trabajadores: el de asociación.

El 1 de agosto de 2012, presentaron petitorio y hasta el momento no se han sentado a negociar por dilaciones de la empresa, que sigue buscando con demandas la inhabilidad del sindicato.