El chuzador chuzado

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Alfonso Conde

Se ha alborotado el cotarro político últimamente por motivos al margen del debate electoral, aunque inciden sobre él. El senador del Ubérrimo y de Guacharacas, había acusado a Iván Cepeda de fabricación de testigos falsos que implicarían al primero en la conformación del Bloque Metro de los paramilitares a mediados de los noventa. Pablo Hernán Sierra García y Juan Monsalve Pineda, que cumplen condena por masacres cometidas por el mencionado bloque testificaron que los hermanos Uribe Vélez, los Gallón Henao y los Villegas Uribe fueron los fundadores del grupo Metro, cuyo centro se dio en la hacienda Guacharacas de propiedad de los Uribe.

Después de un prolongado proceso investigativo que incluyó escuchas a conversaciones telefónicas, la Corte Suprema de Justicia falló a favor del senador Cepeda y ordenó abrir investigación a Álvaro Uribe por manipulación, él sí, de testigos; también ordenó investigar la pérdida de grabaciones del sistema de interceptación “Esperanza” (al menos diez conversaciones perdidas), la filtración de información sobre interceptación telefónica que llegó a las manos del mismo Uribe y reabrir el proceso congelado en el despacho del magistrado Gustavo Malo (el del Cartel de la Toga) sobre vinculación del senador Uribe con la conformación de grupos paramilitares, la masacre del Aro, la masacre de La Granja, la creación del grupo Metro y el asesinato de Jesús María Valle.

Se le devuelve la pelota al “iluminado”. Durante sus gobiernos departamental y nacional fueron resonantes las interceptaciones ilegales a las comunicaciones de periodistas, dirigentes de la oposición y magistrados de las cortes en la búsqueda de argumentos descalificadores de quienes ejercían el derecho democrático a la oposición o participaban en los procesos por paramilitarismo en contra de su primo y su hermano. Hoy, tal parece que con el cumplimiento de los requisitos legales, el mecanismo de interceptación telefónica aplicado a sus contertulios enreda al anterior “chuzador” y lo tiene al borde de procesos penales.

El recubrimiento con “teflón” es útil para lograr que resbale la mugre y se facilite el lavado de las ollas. De Uribe se decía que mantenía ese recubrimiento porque, a pesar de la magnitud de las acusaciones contra él, todo le resbalaba. Pero, como saben las amas de casa, de tanto uso el “teflón” se pela y el lavado de la mugre se hace cada vez más difícil. Llega el momento en que la limpieza es imposible y se requiere botar la olla.

Ya es hora de que Colombia decida descartar políticamente a todos los cochinos.

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