El aborto sale del closet

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La movilización de las mujeres fue determinante para despenalizar el aborto en Argentina. Foto El Periódico

Argentina se suma a la corta lista de naciones de América Latina donde este derecho está plenamente reconocido

Renata Cabrales
@RenataRelata

Con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención, el senado argentino aprobó el pasado miércoles 30 de diciembre del 2020 la propuesta para legalizar el aborto en las primeras 14 semanas de embarazo.

Hasta ahora, Argentina tenía una de las legislaciones más restrictivas en la región sobre el aborto, que solo se permitía en caso de peligro para la vida de la madre, o si se produjo como consecuencia de una violación y la mujer embarazada es «idiota o demente», según el código penal del país.

Una vez que la ley entre en vigor, toda persona gestante podrá acceder en el sistema de salud al aborto, de forma gratuita y segura, hasta la semana 14 de gestación.

La nueva ley también establece la posibilidad de interrumpir el embarazo sin límite de tiempo a las madres cuyo embarazo sea fruto de una violación o para las que corra peligro su vida, las únicas causales permitidas hasta ahora.

Ya en 2018 la propuesta de despenalizar el aborto llegó hasta el senado, pero entonces los senadores votaron en contra, tumbando así un proyecto que había sido mayoritariamente apoyado en la Cámara de Diputados.

El inicio de una larga campaña

En entrevista con VOZ, Micaela Fernández Darriba, comunicadora social, investigadora, periodista y activista feminista que participó en la promoción de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito, afirma: “La lucha por el derecho al aborto se legitimó en 2005 cuando nació la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Si bien el colectivo feminista de Argentina venía reivindicando este derecho desde hace muchos años, el aborto legal siempre fue un tema de agenda feminista y siempre contó con el apoyo de los sectores más progresistas. La campaña nació con un logo, con un pañuelo (los pañuelos en Argentina son el emblema de la lucha por los derechos humanos) y con un color: el verde. La lucha por el aborto sostenida por la campaña y por otros colectivos feministas se potenció a partir de 2015. Esa fecha marca el surgimiento de las manifestaciones masivas feministas en todo el mundo”.

El pañuelo verde como símbolo

Sobre el porqué del pañuelo verde como símbolo, Micaela Fernández explica: “Con este impulso el pañuelo verde se convirtió en un objeto de uso paradigmático en el que se expresó y se expresa el derecho a la autonomía de las mujeres y a tener la posibilidad de optar por una maternidad deseada”.

Por otro lado, en cuanto a la oposición de la iglesia católica y el surgimiento de los grupos “provida”, la activista feminista afirma que “en 2018 se logró el debate de la ley. La ley fue aprobada en la Cámara de Diputados, pero fue rechazada en la del senado.

En esa oportunidad, se contó con una movilización muy grande y un apoyo importante de la sociedad. Aunque también se asistió a un fuerte rechazo de los sectores religiosos y más conservadores de la sociedad identificados como «antiderechos». Estos sectores vehiculizaron la falsa premisa de «salvemos las dos vidas» e imitaron la utilización de un pañuelo que en este caso era de color celeste”.

El papel del gobierno Fernández

Asimismo, acerca del papel del gobierno argentino en esta importante decisión, Micaela Fernández Darriba, explica: “En 2019, en plena puja electoral, el ahora presidente del país, Alberto Fernández, que en aquel tiempo era candidato, se reunió con integrantes de la Campaña y se comprometió en diferentes espacios a impulsar el debate sobre el aborto nuevamente. El 2020 estuvo marcado por la crisis sanitaria a raíz de la pandemia y la mayoría de nosotras no podíamos manifestarnos en las calles. Aun así, los abortos clandestinos seguían produciéndose en medio del covid y las consecuencias eran más adversas”.

De igual manera, algunas consignas que circularon por las redes fueron #abortolegalesurgente y #elproyectoestáenlascalles. Sin embargo, había también otros temas de agenda pendientes. Entre ellos: los feminicidios, la violencia que se incrementaba a raíz del confinamiento, los abusos intrafamiliares, etc.

“A fin de año, el gobierno nacional reiteró su promesa de enviar el proyecto al congreso, pero ya no se trataba del proyecto de la Campaña sino de otro propuesto por el Ejecutivo. Esto trajo muchísimo debate al interior de la militancia y no terminó de dejar conformes a muchas compañeras. Finalmente, los diferentes colectivos apoyaron la ley, aunque expresaron sus críticas y resquemores ligados a la figura de la «objeción de conciencia». Las movilizaciones volvieron a ser masivas con los recaudos que el covid-19 requería”, afirma la activista feminista.

El 30 de diciembre de 2020 finalmente se aprobó la ley de interrupción voluntaria del embarazo. “Este acontecimiento lejos de frenar o calmar lo que se llamó «marea verde» o «marea feminista» nos da un gran impulso y presenta un nuevo desafío para el feminismo argentino y para toda Latinoamérica”, precisa Fernández.

El símbolo del aborto clandestino

Por otra parte, llama la atención la imagen frecuente en las campañas de la percha de ropa que se convirtió en un símbolo sobre las consecuencias el aborto clandestino. Este, que es un objeto cotidiano y se supone que es para colgar las prendas de vestir. Pero en la lucha por la despenalización del aborto simboliza el drama de los intentos clandestinos para terminar un embarazo.

En diferentes campanas se veía el llamativo anuncio de la percha, bajo la palabra «Adiós», lo que se convirtió en un fuerte recordatorio del drama de los abortos inseguros.

En Argentina se realizan al menos 460 mil abortos inducidos al año, es decir aproximadamente 52 por hora o 0,86 por minuto.

Uruguay es el país con la tasa de mortalidad materna más baja de Latinoamérica y el segundo en toda América luego de Canadá. El aborto en Uruguay pasó de causar el 37.5% de las muertes maternas en el período 2001-2005 a solo en 8,1% en 2011-2015, con una cifra ejemplar en el periodo 2014-2016 de 0 muertes vinculadas a interrupciones voluntarias de embarazos.  Esperamos que toda América Latina se una a esta campaña para saldar una deuda histórica con las mujeres.