EEUU detrás de la conspiración golpista en Venezuela

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El presidente Nicolás Maduro Moros fue rodeado de la solidaridad de su pueblo.

Ningún imperio pasará por sobre nuestra soberanía, dicen distintas voces al expresar su rechazo a la conspiración. Tenían listo un plan político para reversar las conquistas sociales de 15 años y devolverle sus privilegios a la burguesía fascista

Alberto Acevedo

El 12 de febrero, fecha en que se cumplió un año de una intentona golpista denominada ‘La salida’, liderada por el hoy prisionero de la extrema derecha venezolana Leopoldo López, fue la fecha escogida por un prominente círculo de dirigentes empresariales y de la burguesía más retardataria de Venezuela para pretender de nuevo derrocar al gobierno de Nicolás Maduro y revertir el proceso de reformas sociales en marcha desde que llegó al poder el líder bolivariano Hugo Chávez.

El nuevo complot, denominado esta vez Operación Jericó, tenía como elementos centrales el vuelo de un avión Tucano, de la Fuerza Aérea Venezolana, piloteado por un oficial traidor, que bombardearía una serie de objetivos civiles, entre ellos el palacio presidencial de Miraflores, la sede central del Ministerio de Defensa, las oficinas de Telesur, y una decena de entidades más.

De manera simultánea estaba prevista la publicación de un manifiesto en periódicos de circulación nacional, acompañado del cubrimiento de agencias internacionales, de conocida animadversión hacia el gobierno socialista bolivariano, como la CNN, NTC24 y Caracol, interesadas en difundir imágenes de la ‘ilegitimidad del régimen’.

Mientras circulaba el panfleto, un grupo de ‘jóvenes estudiantes’ generaría disturbios en el barrio donde vive la familia del presidente Nicolás Maduro. El avión Tucano efectuaría los bombardeos acordados y se convocaría a la rebelión militar.

Tras el potencial petrolero

El grupo faccioso tenía un claro y determinado programa político que contemplaba, en orden de prioridades, la disolución de los poderes públicos, la designación de una nueva junta directiva para la estatal Pdvsa, insertar el país en los círculos financieros internacionales, privatizar las empresas básicas y resarcir a los empresarios expropiados por el proceso revolucionario. Un programa de restauración conservadora, borrando los avances sociales de los últimos quince años.

Desde luego, el plan incluía la conformación de un “gobierno de transición”, que instalaría en Miraflores a los sectores más retardatarios de la burguesía de ese país. El manifiesto golpista estaba firmado por personajes como Antonio Ledesma, Leopoldo López y María Corina Machado. Una vez abortado el plan, se estableció que los objetivos que iban a ser atacados por el avión mercenario fueron seleccionados por el diputado Julio Borges, uno de los dirigentes visibles del partido Primero Justicia, al que pertenece Leopoldo López y que lidera Henrique Capriles.

El presidente Nicolás Maduro anunció en alocución trasmitida por cadenas de radio y televisión que, apenas unas horas antes de que se diera comienzo al plan apátrida, sus impulsores fueron detectados y varios de ellos privados de la libertad. Se sabe que fueron encarcelados al menos siete oficiales de la Fuerza Aérea, generales y tenientes de aviación, el de mayor grado el general de división Maximiliano Hernández.

Organismos de inteligencia venezolana establecieron que un grupo de empresarios y de dirigentes de partidos políticos de derecha, organizaron y financiaron la denominada Operación Jericó. La encargada de negocios de la embajada de los Estados Unidos en Caracas, Kelly Keiderling, fue la principal enlace entre los golpistas y el gobierno de los Estados Unidos, que alentó el complot. Inclusive, los militares implicados recibieron por anticipado visa hacia los Estados Unidos en caso de que la operación fracasara.

Con excepción del sector golpista, el pueblo venezolano reaccionó unido alrededor del presidente Maduro, de la Revolución Bolivariana y del sistema constitucional. Los primeros en manifestarse fueron el ministro de Defensa y los altos mandos militares, que renovaron su apoyo al gobierno.

No representan a la FANB

La Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) “reitera su apoyo incondicional y lealtad absoluta a nuestro presidente Nicolás Maduro y reafirma su compromiso con la Constitución”, señaló el ministro de Defensa Vladimir Padrino López. Frente a la suerte del grupo de oficiales implicados en la intentona golpista, el ministro dijo que “en cada caso se procederá de acuerdo a la normatividad legal vigente, respetando el debido proceso y los derechos fundamentales”.

El ministro de Defensa, acompañado del alto mando militar, rechazó “los planes desestabilizadores” y puntualizó que es su deber “sumarnos al sentimiento de rechazo contundente que siente la FANB por la conducta de un reducido número de profesionales que no representan el pensar, sentir y actuar de nuestra institución”.

El Gran Polo Patriótico, coalición de las más representativas fuerzas políticas del país, expresó su “total e inequívoco respaldo al presidente Maduro, al develarse un plan criminal en el cual, a partir de un magnicidio” se quiso desencadenar un plan de violencia. Rafael Uzcátegui, de Patria Para Todos, partido miembro del GPP, dijo además que Estados Unidos tiene una “serísima participación en este proceso golpista”.

La Central Bolivariana Socialista de Trabajadores, a través de su vicepresidente, Franklin Rondón, se pronunció “en contra de la intentona golpista por parte de algunos militares de la Aviación venezolana”. Estos oficiales, “de manera irresponsable, de manera aislada, han querido desestabilizar la paz social en Venezuela, cuestión que rechazamos”, añadió el líder obrero, quien además llamó a fortalecer las milicias bolivarianas.

La revolución no está sola

La segunda vicepresidenta de la Asamblea Nacional (parlamento), la diputada Tania Díaz, reforzó la idea de la vinculación de Estados Unidos con los golpistas. “Lo que están buscando, el imperio y la derecha internacional, es llevarse por delante esta revolución. Aquí ningún imperio va a pasar, aquí lo que hay es patria y juventud, hay un gobierno que cuenta con su pueblo. Un pueblo que sabe exactamente lo que debe hacer. Para eso nos preparó Chávez”, puntualizó la líder política.

A la lista de pronunciamientos de respaldo al orden constitucional en el vecino país se sumó el secretario general de Unasur, Ernesto Samper, quien en un pronunciamiento el viernes de la semana pasada reiteró su apoyo al presidente Nicolás Maduro. “Las posibilidades de un golpe militar en Venezuela revelan una preocupante escalada de violencia contra su democracia”, dijo Samper en su cuenta de twitter.

Estas voces de respaldo, tanto al interior del país como en su entorno, muestran la fortaleza del proceso bolivariano en Venezuela, y que una vez más los planes de la reacción nacional e internacional se estrellan contra la firmeza de un pueblo que, pese a las adversidades de una guerra económica que soporta, tiene claros sus objetivos de transformación social.