Dudas en informe sobre Andrómeda

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Es inconcebible que el presidente Juan Manuel Santos siga empecinando en que es inamovible el carácter y funcionamiento de las Fuerzas Armadas, inspiradas en doctrinas totalitarias y antidemocráticas, opuestas a la solución pacífica de los conflictos.

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Personal de la Operación Andrómeda

Editorial del Semanario VOZ

El vicealmirante César Augusto Narváez, inspector General de las Fuerzas Armadas, presentó el informe sobre la Operación Andrómeda, ordenado por el presidente Juan Manuel Santos, casi un año después de haber sido allanada su sede ilegal y denunciadas sus actividades de espionaje al proceso de paz de La Habana y a numerosos políticos, periodistas y congresistas comprometidos con la solución política dialogada del conflicto colombiano.

El informe del vicealmirante deja muchas dudas, porque asegura que todas las actividades de Andrómeda fueron legales y que apenas se cometieron algunas fallas de indisciplina por lo cual fueron sancionados más de una veintena de suboficiales, soldados y policías. Los mandos de inteligencia del Ejército que tuvieron a su cargo la más escandalosa acción de espionaje después de las “chuzadas” del DAS, salieron incólumes de la “investigación” disciplinaria. Narváez repitió lo mismo que hace un año dijeron el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón y altos mandos militares: “No hubo ninguna acción ilegal, todo fue legal”.

El inspector de las Fuerzas Armadas no encontró el listado de correos electrónicos ni rastro alguno del espionaje y saboteo a los diálogos de paz de La Habana, cuyas evidencias encontró el CTI en el allanamiento a la sede clandestina del grupo de la inteligencia del Ejército. Aunque sí reconoció, en medio de justificaciones y atenuantes, la relación que esta tuvo con el hacker Sepúlveda, delincuente confeso que reconoció su relación con los agentes de inteligencia militar y con la campaña electoral de Óscar Iván Zuluaga, hechos que están siendo investigados por la Fiscalía General de la Nación.

Para el vicealmirante Narváez apenas hubo fallas de seguridad e indisciplina, así como falta de control del personal que visitaba la dependencia. Dijo que “no se tenía control sobre las actividades por el personal militar y civil ajeno a la Operación Andrómeda. Muchas personas que ingresaban tenían alto conocimiento y capacidades a nivel informático. Sin embargo, trabajaban sin supervisión alguna”.

Como quien dice, según el oficial, a la sede de Andrómeda llegaban militares y civiles como “Pedro por su casa” sin pertenecer a la inteligencia militar y accedían al sistema y a los informes secretos. ¡Qué tal el cuento! Todo lo justifica diciendo que “no se aplicó el principio del secreto”. El gran acto de indisciplina: “No se informó de manera inmediata al mando superior de la diligencia de allanamiento y registro que efectuó el CTI a la fachada ‘Buggly Hacker’ el día 23 de enero de 2014” (!).

Lo más grave del informe es que dice que todo fue legal: “Por último, se ratifica que el desarrollo de la operación de inteligencia Andrómeda estuvo dentro del marco legal, con fundamento en la Constitución Política colombiana, directivas, reglamentos y el manual de manejo de redes de informantes, de clasificación reservado, el cual se refiere a la fachada y a la historia ficticia; además, su funcionamiento estaba soportado en órdenes de operaciones emitidas legalmente por la cadena de mando”. Es decir, el país está notificado de que es legal y constitucional que la inteligencia del Ejército adelante labores de espionaje y de saboteo como está demostrado que fue lo hecho en la Operación Andrómeda.

Lo peor es que la inteligencia militar continúa adelantando esos mismos procedimientos irregulares, como campañas de desprestigio e infiltración a partidos de la izquierda y a sus dirigentes. Andrómeda es uno de los actos más aberrantes contra la paz en Colombia, porque estuvo dirigido a buscarle espacio político y electoral a la extrema derecha. Fue la demostración del saboteo a los diálogos desde el interior del Gobierno que adelantó la campaña reeleccionista con la bandera de la paz.

Andrómeda es la expresión del anticomunismo de viejo cuño, inspirado en la Doctrina de la Seguridad Nacional a un solo paso de la guerra sucia y del terrorismo de Estado de todos los tiempos.

Es inconcebible que el presidente Juan Manuel Santos siga empecinando en que es inamovible el carácter y funcionamiento de las Fuerzas Armadas, inspiradas en doctrinas totalitarias y antidemocráticas, opuestas a la solución pacífica de los conflictos. No acepta la discusión para modernizarlas, democratizarlas y colocarlas al servicio de la defensa de la soberanía nacional y del progreso social en el postacuerdo de la paz estable y duradera.