Dignidad para la niñez indígena

0
Por crisis de salud en la niñez indígena, y ante el abandono del Estado se prenden las alarmas en comunidades. Foto Carolina Tejada.

Crisis humanitaria en menores indígenas del país, prendió las alarmas sobre negligencia del Estado

Carolina Tejada
@carolltejada

Las cifras son alarmantes, los altos niveles de mortalidad y de enfermedades curables, así como el evidente abandono por parte del Estado han hecho que las comunidades indígenas hagan un llamado al país y a los órganos de control, nacionales e internacionales.

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, Colombia es el segundo país más poblado de Sudamérica y en proyección, la población ascenderá a 50 millones de personas al terminar el 2018. En relación al censo poblacional de las comunidades indígenas, según esta misma entidad, para el 2005, el total de habitantes alcanzó la cifra de 1’392.623 personas que constituían el 3.35% de los 41’468.384 habitantes. De acuerdo a esta cifra, La Guajira agrupa el número más alto de población con un 19.98%, el Cauca con el 17.85%, Nariño con el 11.14% y Córdoba con el 10.85%. Estos grupos poblacionales habrían crecido para el 2015 y aunque estas cifras sean refutadas por las mismas comunidades indígenas, sirven como estimativo para valorar la magnitud de la tragedia humanitaria en los territorios.

Una crisis anunciada

Desde años atrás, la Asamblea General de la ONU, atendiendo el llamado de la situación emergente que se venía presentando en comunidades indígenas del país, aprobó un plan de acción cuyo objetivo era reducir la tasa de mortalidad de menores de cinco años en al menos un tercio, entre el año 2000 y el 2010. Sin embargo, las cifras entraron en aumento en lugar de disminuir. Un ejemplo de ello es la versión del Ministerio de Salud frente a la tasa de mortalidad infantil asociada a la desnutrición aguda, en el caso del departamento de La Guajira, el cual aumentó un 50% entre 2011 y 2015. En Nariño, en relación a comunidades como la awá, son 166 los niños muertos por cada 1000 y en el Cesar, donde viven los Yucpas es de 200 la tasa de mortalidad.

Igualmente, se afirma que en cuanto a la situación nutricional, el retraso en talla es de 29.5% en los indígenas menores de 5 años frente al promedio nacional de 12.6%, en la población de 5 a 17 años es de 29% frente al 9.3%. La anemia se presenta con una alta presencia siendo del 32.6% en los indígenas menores de 5 años frente al 26.3% de la tasa nacional. Lo que indica, que para que el país alcance los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio sobre infancia y adolescencia debe esforzarse al cien por ciento, lo que implicaría diversas acciones integrales.

Los factores que se relacionan con la crisis

Dentro de aquellos elementos que además muestran una relación con el territorio y el aumento de enfermedades o condiciones humanas en contraposición de la salud de las comunidades, se encuentran las de la dimensión ambiental. Para nadie es un secreto que las condiciones del territorio, en este caso las ambientales, determinan la calidad de vida de los habitantes, pues es del territorio de donde generalmente proviene el sustento de las personas, además de los recursos naturales que les provee o garantiza las necesidades básicas.

En Colombia, particularmente en las regiones más apartadas, la crisis de la salud de las comunidades está directamente relacionada con las fuentes de agua, la minería, la calidad del aire, el uso de las energías. Todo ello de la mano con el profundo abandono del Estado, que ante el incumplimiento de diversas sentencias de la Corte que instan a que se brinden las garantías necesarias para la protección de la infancia y se sancione a las empresas que ejercen afectación ambiental en los territorios, ha permitido que dicha crisis se agudice, aumentando las cifras en las que las víctimas cobran más fuerza.

En el caso particular de las enfermedades curables asociadas a la infección intestinal como la parasitosis, están ligadas a la contaminación del agua. Pero, existen casos alarmantes. Por ejemplo, “en departamentos como Valle del Cauca y Caldas las cifras de parasitismo pueden alcanzar una prevalencia del 84% y 73% respectivamente en poblaciones indígenas (Cardona – Arias, Rivera Palomino, & Carmona Fonseca, 2014), (Bermúdez, Flórez, Medina, & Salcedo, 2013).

De acuerdo a los porcentajes del IRCA, que es una variable para indicar el grado de riesgo de ocurrencia de enfermedades relacionadas con el no cumplimiento de las características físicas, químicas y microbiológicas del agua para consumo humano, en departamentos con alta presencia de grupos étnicos como La Guajira, el indicador presume, 80,4% – inviablemente sanitariamente, en Nariño 48,4% – riesgo alto, en Valle IRCA 41,7% – riesgo alto, Bolívar IRCA 40,3%, lo cual significa la clasificación de la calidad de agua como no apta para consumo humano.

El DANE asegura, que entre el 2012 y el 2016, murieron sólo en el departamento de La Guajira 244 niños por desnutrición y causas asociadas a esta. En el departamento del Chocó, desde el 2013, se vienen haciendo llamamientos y audiencias públicas a fin de verificar y buscar salidas a la crisis humanitaria de los y las niñas indígenas. Una comisión de la Defensoría del Pueblo por ejemplo, verificó que en el municipio de Bagadó, solo en dos meses, entre noviembre de 2014 y enero del 2015, 13 niños indígenas fallecieron por la ausencia de atención en salud. Lo mismo ocurrió en el Alto Andágeda del municipio de Bagadó, allí fallecieron 32 niñas y niños desde junio de 2013 hasta el 2015, por falta de atención médica. Esta situación se ve agravada por las condiciones de desnutrición y factores de riesgo sanitarios y contaminación del agua.

Además de ello, la Defensoría en el marco de una audiencia pública en el 2015, denunció la preocupación ante el reporte de las cifras presentadas frente a este panorama por parte del Instituto Nacional de Salud, INS, el cual indicaba que durante 2013 murieron siete menores de edad en esa zona por enfermedades diarreicas; mientras las personas líderes de las comunidades indicaban que la cifra superó los 40 niños fallecidos, a causa de dichas situaciones de salud.

Concientizar y frenar la crisis

Desde diversos sectores, se ha hecho un llamado a frenar una crisis que hoy pareciera oculta ante el país. Se ha creado por ejemplo el Movimiento Mantas Negras, que ha realizado una serie de actividades, para llamar la atención del gobierno y sus instituciones. Desde esta colectividad han afirmado: “Los niños no están muriendo por desnutrición, están siendo asesinados porque quienes tienen que tomar las decisiones no lo hacen y por que quienes tienen los recursos no los destinan a los niños, porque los papeles priman por encima de los seres humanos”, expresa una líder del espacio, quien además exige que la Corte Interamericana no quite las medidas cautelares que tiene sobre La Guajira a causa de dicha situación humanitaria.

Así mismo, el pasado lunes 25 de septiembre, se llevó a cabo en Bogotá un evento público en el que comunidades indígenas expresaron, en nombre de la pervivencia de los pueblos indígenas, la necesidad de institucionalizar el Día Nacional de la niñez Indígena en Colombia, porque la Niñez indígena es la ‘dulce semilla que teje futuro’. Un llamado ligado a subsanar la deuda que tiene el país para con estas comunidades articuladas en los 102 pueblos originarios de Colombia.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*