Diez años de injerencia gringa, militarización, hambre y terror

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Un helicoptero con ametralladora punto 60 apuntando a centenares de hondureños que rodearon la Casa Presidencial el 28 de junio para defender la democracia y al presidente Manuel Zelaya, durante el golpe militar en el 2009. Foto Mirian Huezo Emanuelsson.

Una década durante la cual se aplicó un modelo depredador, nació un ejército de desempleados y empresas públicas fueron entregadas al gran capital. Igual pasó con los recursos naturales como ríos y minerales. El territorio nacional y la soberanía se vendieron al Comando Sur, Israel y Colombia

Dick Emanuelsson

Así lo resume Gilberto Ríos, o “Grillo” como lo llaman sus compañeros cariñosamente, los diez años desde el golpe de Estado. “Grillo” es uno de los más destacados líderes del partido Libertad y Refundación (Libre) que surgió como un brazo político del Frente Nacional de Resistencia en Contra del Golpe de Estado, esa confluencia que nació como un frente de masas el mismo 28 de junio de 2009 para revertir la tragedia.

El golpe de Estado en Honduras, con la mano peluda de Hillary Clinton tuvo también repercusiones internacionales. Bajo la batuta de Barack Obama y Clinton se inició una contrarrevolución jurídica continental. El derrocado presidente Manuel “Mel” Zelaya Rosales fue la primera víctima seguido por Fernando Lugo en Paraguay, Dilma Rousseff en Brasil, Jorge Glas, vicepresidente y aliado con Rafael Correa en Ecuador, culminando la lista con Lula da Silva y Christina Fernández de Kirchner.

“¡A movilizarse a la Casa Presidencial!”

El 28 de junio de 2009 a las 06:30 p.m., tres aviones de guerra F-5 volaron a baja altura del cielo en la capital hondureña. En el canal latinoamericano Telesur el médico garífuna egresado de la Escuela Latinoamericana de Medicina en La Habana, Luther Harry Castillo, convocaba al pueblo a movilizarse e irse a la Casa Presidencial.

Ésta había sido tomada por fuerzas militares golpistas bajo el mando del general Romeo Vázquez Velásquez, que solo 3 días antes había asegurado a la periodista de Telesur, Madeleine García, que el Estado Mayor de las FFAA de Honduras obedecían a su jefe en comandante, el presidente Manuel Zelaya Rosales.

Pocos minutos después de la convocatoria de Luther fue cortada la comunicación del canal y todos los demás medios de comunicación. Los golpistas cortaron la luz en los 112.000 kilómetros cuadrados de la nación centroamericana. El golpe de Estado era un hecho consumado.

Aterrizó en la base USA

El presidente Manuel Zelaya ya había sido secuestrado en su casa por 100 soldados de las Fuerzas Especiales del Ejército en la madrugada que abrieron el portón con 200 balas de fusiles AK. Fue sacado en pijamas y trasladado a la base de la Fuerza Aérea en el aeropuerto de Toncontin. Ahí fue forzado de abordar un avión militar que despegó y 15 minutos más tarde aterrizó en la base aérea más grande de Estados Unidos en América Central, Soto Cano, o Palmerola, como dicen los hondureños. El avión estaba cubierta en las ventanas para imposibilitar la ubicación geográfica durante los 25 minutos que permanecía en la pista.

El 27 de junio 2019 le pregunté al expresidente Zelaya:

– ¿Usted ha obtenido alguna información o de algún contacto adentro de la inteligencia militar hondureña sobre el contenido de la conversación que tenían los oficiales hondureños con sus colegas estadounidenses durante el lapso que el avión estaba parqueado en la pista?

Mel toma su libro que más es un diario que en ese día estrenó para el público y abre la página 10 y lee en alto:

6:30 de la mañana: El avión despegó y aterrizó en la Base Aérea “José Enrique Soto Cano” (Palmerola). Durante todo el operativo escuché que daban informes sobre el objetivo cumplido con “éxito total” y uno de ellos mencionó “la presa” y reportaban en la misma base aérea de los Estados Unidos, que “todo estaba bien”. Al subir los militares, quien iba frente a mí se quitó la capucha y pude reconocer que era el ahora General René Osorio Canales quién fue nombrado a partir de ese día domingo 28 de junio de 2009, Jefe de la Guardia de Honor Presidencial y luego Jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas”.

“Marines e israelíes para invadir a Venezuela?

La verdad es que Zelaya no menciona ni a mí ni en el libro si él tiene conocimiento sobre el papel y qué fue lo que se conversó entre los oficiales del Comando Sur y los militares hondureños.

Tampoco comenta mi segunda pregunta del arribo el 21 de junio año en curso de 300 marines de las “Boinas Verdes” de la Fuerza de Tarea de Propósito Especial Aeroterrestre de Infantería Marina a la misma base norteamericana y los planes presentados que Israel abrirá una base militar en el mismo municipio con capacidad para albergar 1.100 militares de las fuerzas especiales de Israel.

Esos datos son muy interesante porque coinciden con otro hecho; el gobierno bolivariano denunció en Caracas en esos días los planes golpistas en donde fuerzas militares estadounidenses e israelíes estarían implicados.

Gilberto Ríos: “Simboliza la participación del Ejército norteamericano y del Departamento de Estado en toda esa política regional, de controlar el avance de la izquierda en América Latina. Si ustedes recuerdan, el presidente (Zelaya) estaba muy cerca ya de todo el proceso que había encabezado Hugo Chávez, junto al comandante Fidel Castro. Claramente era para ellos una afrenta a su modelo de colonias que tienen en América Latina”.

“Una disputa por la nación”

Dice Gilberto Ríos a los 10 años del golpe, que hay un pueblo que ya no soporta, que ya ha identificado a su enemigo, que cada vez reacciona de manera más contundente contra esta dominación nacional e imperialista.

“Porque también hay que caracterizar, ya ni siquiera es el conflicto de clase aquél tradicional que estudiamos con Marx, de burguesía y proletariado. En el caso nuestro es una disputa por la nación en el sentido de aquel grupo oligárquico, una burguesía más reducida, más concentradora que obedece a los designios de los grandes capitales transnacionales, en este caso mayormente de EE.UU., que dominan el país. Es de un problema de todas las clases nacionales contra esa forma de gobierno oligárquico. Cuando ya está el pueblo rompiendo alzado a nivel nacional por todo lo que ha acontecido en los últimos meses, aparece hoy el Ejército norteamericano a la par de su embajadora diciendo; aquí estamos para respaldarte y para ratificar nuestro apoyo. Y de alguna imagen entonces de un presidente reconocido, de un presidente fortalecido”.

Luchas de masas politizadas

En los últimos dos meses la Universidad Autónoma (UNAH) ha sido tomada mientras los gremios de profesores y médicos, acompañados con toda la oposición política, han tomado las carreteras en una lucha sin precedentes. La meta es impedir que educación y salud pública sean privatizadas. La enorme presión popular logró que el régimen derechista retirara los dos decretos, que eran indispensables para que el FMI otorgara un préstamo de 311 millones de dólares. Pero el costo ha sido alto, casi una decena de muertos y muchos heridos de balas.

“Ahora la Plataforma en Defensa de la Salud y la Educación Pública  ha concitado toda una fuerza nacional, que en lugar de estar pidiendo que se respete la gratuidad o lo público de la salud y de la educación en realidad lo que está pidiendo es un cambio de régimen, un cambio del sistema y que se vaya al presidente Juan Orlando”.

“Es decir; de la lucha gremial puramente, hemos saltado al planteamiento político más avanzado”, resume “El Grillo”.

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