Día del Estudiante Revolucionario: Protagonistas del movimiento social y popular

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Hay que allanar caminos de unidad con otros sectores.

En el marco de la conmemoración del Día del Estudiante, en la cual se recuerda la muerte de los compañeros abatidos en 1928 y 1954, se mencionan también los importantes intentos por construir organización estudiantil en nuestro país. En ese momento, la Federación de Estudiantes Colombianos era el referente de organización que dirigía las luchas de los estudiantes universitarios, la cual gestó la lucha contra la dictadura de Rojas Pinilla y fue protagonista en las movilizaciones que presionaron su renuncia en 1957, pero bajo la nueva forma que adquirió la organización estudiantil en ese momento histórico: la Unión Nacional de Estudiantes Colombianos (UNEC).

Todo esto es la mejor antesala para discutir hoy las perspectivas de la MANE al frente del movimiento estudiantil en el momento actual. Este año que está trazado por una atomizada agenda política en torno al tema de la paz, donde hay diversidad de visiones entre las organizaciones políticas sobre las apuestas del movimiento estudiantil de cara a esta agenda, permite avizorar una fuerte discusión sobre la agenda de movilización de la MANE. ¿Cómo se articula esta agenda con las movilizaciones propuestas en Comosopol, en el movimiento sindical, entre otros sectores del movimiento social y popular?

Es una incógnita difícil de resolver, sobre todo cuando no hay un escenario único y unificado de convergencia del movimiento social y popular, ni una única agenda de movilización. Es así como la participación como MANE en la movilización del 9 de abril abrió un debate con aquellas organizaciones que no les interesa el tema de la paz y que pretendieron señalar esta actividad como una iniciativa de Santos; como quedó demostrado en las calles, la movilización del 9 de abril fue fundamental y mayoritariamente del movimiento social y popular.

Aunque no es una prioridad hoy forzar una unidad política en torno a este tema que desdibuje el horizonte sectorial de las luchas centrales de la MANE, es necesario insistir en esta discusión en el seno de la misma.

En síntesis la MANE tendrá que seguir allanando caminos para la articulación con los demás sectores del movimiento universitario profundizando sus relaciones con los otros estamentos (profesores y trabajadores), así como con el movimiento social y popular, en la idea de que esta iniciativa de relacionamiento le permita jugar con mucha fuerza en los escenarios de convergencia.

La construcción de agendas conjuntas de movilización ayudará a que los estudiantes no se queden solos en su lucha por la educación como derecho. Es por esto que la MANE debe pasar de la construcción aislada de agendas de movilización a la construcción conjunta de las mismas con las demás organizaciones, opinando con fuerza sobre el proceso de paz y sobre la necesidad de la educación para lograr una paz real con justicia social.

Por otro lado, el proceso de construcción de una ley alternativa de educación superior sigue atravesado por fuertes dificultades en términos de presentación de propuestas claras con fundamentos técnicos apropiados a los objetivos y alcances definidos previamente. Sería terrible que la agenda de construcción de la ley se dilate o aplace de forma indefinida, llevándonos a encerrarnos incluso hasta finales de este año terminando el articulado, en un proceso que hasta el momento ha sido profundamente desgastante y excluyente hacia el resto de estamentos universitarios.

El reto central para la MANE es que se posicione como una plataforma que impulse un movimiento nacional por la educación que recoja a múltiples sectores del movimiento universitario, del movimiento por la educación en general y del movimiento social y popular, razón por la cual no puede continuar en una lógica internista, estrictamente estudiantil universitaria. La MANE debe abrirse a discutir y construir sus agendas con otros sectores, convocar escenarios multiestamentarios, nutrir sus propuestas con las visiones de muchos sectores interesados en la lucha por la educación, así tengan posiciones que no sean del agrado de las organizaciones estudiantiles de izquierda.

El objetivo del movimiento estudiantil hoy sigue siendo construir organizaciones estudiantiles de base, con las organizaciones políticas y procesos que quieran trabajar en este empeño. Las conclusiones del V Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios pueden ayudar mucho a nutrir el debate en esta vía.