Destierro por delimitación de parques naturales

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Intercambio con las comunidades afectadas en El Tapir, la Defensoría del Pueblo y la Alcaldía de La Macarena.

A pesar del llamado al diálogo que hacen las comunidades campesinas de la Serranía de La Macarena, con el fin de llegar a acuerdos que permitan la protección del territorio y sin que ello amerite el destierro de quienes habitan allí, el Estado insiste en sacarlos de los espacios sin alternativas y ejerciendo la violencia sobre los pobladores humildes

Anuar Aguirre
@AnuarAgce

Varias han sido las denuncias realizadas por la Asociación Campesina del Losada-Guayabero, Ascal-G, después de que, el pasado 20 de enero, fueron sorprendidos por el desembarco de más de mil miembros de la Fuerza Pública, entre ellos integrantes del Escuadrón Móvil Anti Disturbios y del Ejército Nacional, quienes según testigos, no buscan proteger al campesinado, sino que, pretenden desterrarlos de su territorio.

Hasta el momento las denuncias indican que integrantes de la Fuerza Pública están entrando a la casa de familias campesinas sin ningún tipo de orden judicial, aprehenden a algunas personas y se llevan a los niños o niñas presentes. De igual forma, se reportan 18 capturas, 16 quedaron en libertad y a dos les dictaron medidas de aseguramiento domiciliario. Los delitos imputados son: i) invasión de área de especial importancia ecológica, ii) ilícito aprovechamiento de recursos.

Comunidades proponen agenda

Entre las personas que el Ejército sacó de sus casas, algunas de ellas entrada la noche, derribando puertas de manera arbitraria, se encontraban tres menores de edad de seis, 13 y 16 años de edad, a los cuales amenazaban de ser entregados al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF.

Las comunidades han llamado a la concertación, a respetar los derechos de las personas que habitan en estas zonas de La Macarena, del Losada-Guayabero. Luego de las agresiones militares, se han concentrado cerca de tres mil campesinos y campesinas, indígenas y afrodescendientes, en la Vereda El Tapir, a la espera iniciar un proceso de diálogo frente a sus derechos y de la agenda ambiental de 13 puntos, los cuales proponen como parte de la solución. En este primer encuentro que se llevó a cabo el 24 de febrero, asistió el vicedefendor nacional del pueblo, Enrique Calero Chacón, el alcalde de La Macarena y el personero municipal.

Una historia que se repite sin soluciones

Esta situación no es nueva, hace dos años también se realizaron operativos de este tipo, que dieron con la captura y judicialización de cinco campesinos de la zona, acusado entre otras cosas por delitos ambientales.

El Losada-Guayabero está habitado por miles de familias, algunas de las cuales se vieron obligadas a colonizar la región huyendo de la violencia que azotaba el país. Esta zona, ubicada entre los parques nacionales naturales Cordillera de Los Picachos y Tinigua es considerad por el Estado un Área de Manejo Especial regulada por normas ambientales.

VOZ, dialogó con José Garzón, quien hace parte de la junta directiva de Ascal-G, él contó que, sin embargo, “en la zona, han sido pocas las acciones institucionales tendientes a la conservación ambiental, a diferencia del ejercicio que adelantamos desde las comunidades locales, quienes desde años atrás hemos entendido la necesidad de proteger el medio ambiente, regulando el impacto que se tiene sobre este. No muchos logran una protección general, pero hecho talleres y orientado desde la organización social, la protección de los ecosistemas. Gracias a eso es que muchos riachuelos y zonas ambientales, hoy permaneces vivas”

También comenta que, sobre ese interés, es que se comprometieron con la firma de unos acuerdos comunitarios para la protección de la fauna y la flora en los que, cada finca, se comprometía a destinar un 40% de su terreno al crecimiento del bosque, un 10% para la siembra de alimento y el otro 50% podía usarse para fines productivos. Este pacto, según campesinos de la zona, se ha cumplido en un 95%.

A pesar del compromiso manifiesto de las comunidades a concertar con Parques su presencia en el territorio, con compromisos concretos tendientes a la conservación, “esta entidad insiste en que la única forma de preservar el medio ambiente es a través de la expulsión de las familias que viven en la zona, sin importar que algunas de estas llevan más de 50 años en el territorio y los esfuerzos de estas para reducir su impacto ambiental. No quieren respetar el derecho a vivir en un pedazo de tierra, en tranquilad y trabajando honradamente”, relata José.

Esta puja entre habitantes de la zona y Parques Nacionales ha intentado superarse a través de distintas mesas de concertación sin llegar a algún acuerdo definitivo y a los que han llegado terminan siendo incumplidos por la entidad. Esto sucede con algunas familias que de forma independiente deciden firmar y terminan sintiéndose engañados en su buena fe.

Incumplimientos

Son muchos los incumplimientos que el Estado le hace al campesinado local, entre ellos la constitución de la figura de Zona de Reserva Campesina, la cual tuvo una audiencia pública hace cuatro años, quedando pendiente únicamente una resolución qué, hasta la fecha no ha sido emitida. Esta figura les daría más autonomía sobre el territorio y mayores herramientas de control para la protección del medio ambiente.

Lo que piden las comunidades campesinas es básicamente acordar formas de permanecer en el territorio: “regular a las personas que han ido llegando poco a poco condicionando su permanencia al respecto de los acuerdos comunitarios sobre la protección del agua, la fauna y la flora, que es una evidente necesidad, evitando así que lleguen personas enviadas por terceros a ampliar sus negocios en el territorio”, asegura José Garzón el líder de Ascal-G.

Para esto, las y los campesinos fundaron en el año de 1996 la Asociación Campesina del Losada-Guayabero, Ascal-G, una Asociación de Juntas Comunales, AJC, con el objetivo de defender el territorio y hacer gobernanza local.

Desde esta organización se hace un llamado al diálogo y la concertación, en búsqueda de proteger esta área natural sin que esto signifique el destierro de familias campesinas que lo único que quieren es trabajar su tierra en paz.

Valla de la Asociación Campesina Ambiental
del Losada-Guayabero, Ascal-G, en el territorio.

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