“Un deporte de espada y armadura”, Angie Rojas

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Antes de su retiro, Angie Rojas compitió con la Colombia Humana – San Mateo, famoso equipo que exhibió un polémico maillot en Europa

“Ser ciclista y mujer es despojarte de muchas cosas que vienen contigo para darte cuenta de que eres capaz de hacer todo lo que te propongas”, comenta para VOZ Angie Rojas, mujer que ha dedicado su vida a diferentes destrezas como la música, el ciclismo, el patinaje, y la comunicación social

Violeta Forero
@Violeta_Forero

-Tu gusto por el deporte, específicamente por el ciclismo, empezó gracias a dos hombres de tu casa, tu papá y tu abuelo, ¿qué influencia tuvieron ellos en tu carrera como ciclista?

-Más que influencia, mi papá fue siempre mi patrocinador. Mi abuelo también era deportista, entonces el tema del deporte se convirtió en una tradición, por ende, para mí fue natural querer realizar algún tipo de actividad así que empecé con patinaje cuando tenía seis años y luego hice el cambio al ciclismo.

-¿Por qué se da ese cambio de patinaje a ciclismo?

-Porque en los años que competía, Colombia era campeona del mundo en ese deporte, entonces era muy difícil incursionar en el mundo del patinaje, llegar a grandes ligas o a hacer parte de la selección. Entonces era muy exigente, el entrenamiento era muy difícil, entonces con 12 o 13 años entrenaba bicicleta desde las 6 hasta las 10 de la mañana, a las 3 de la tarde ya estábamos en el gimnasio haciendo pesas y en las noches tipo 6 o 7 hasta las 9 o 10 entrenando. Ese ritmo era muy intenso y no era saludable del todo. Y en las edades jóvenes, tipo 16 o 17 años es cuando se alcanza un máximo nivel, entonces a los 19 ya eres una proeza en patinaje, era una vida profesional más larga.

-Ese año tiene una anécdota para ustedes. En 2014 aparecen varios titulares de medios de comunicación a nivel nacional e internacional que se pueden considerar machistas y hasta burlescos con ustedes como corredoras, por el maillot que diseñaste en este año, por ejemplo: “Causa polémica «atrevido» uniforme de ciclistas colombianas”, “Polémico uniforme de equipo femenino de ciclismo” o “Uniforme ‘transparente’ de ciclistas colombianas causa polémica en redes sociales” ¿Esto marcó tu carrera de algún modo?

-Yo creo que sí porque yo me acababa de graduar de comunicación y yo desde 2010, es decir cuatro años antes, era la que diseñaba los uniformes de los equipos a los que pertenecía, hice muchos uniformes y siempre usábamos y no había ningún problema. Siempre eran bien aceptados o no tenían mayor relevancia. A mí me gustaba hacerlos y para ese año pues también lo diseñé yo, era el equipo de San Mateo – IDRD y Solgar Vitaminas, lo hicimos con mi papá, fueron muchos esfuerzos para que estos tres equipos pusieran el dinero para poder competir. Se concretó el patrocinio completo has de cuenta a finales de enero y en febrero, a los pocos días debíamos irnos a competir al Salvador, entonces había poco tiempo.

De un momento a otro nos dijeron “bueno, ya hay plata… ¿y qué uniforme van a utilizar?” entonces yo dije inocentemente que tenía unos modelos de diseños que había guardado para que ellos eligieran. Yo les pasé tres diseños completamente diferentes y ellos debían escoger el que iba a quedar, y el que usamos fue una combinación de los tres. Íbamos a utilizar el uniforme que las marcas quisieran. No había problema por eso. A nosotras no nos importa el color, nos importa que sea cómodo y que esté listo al momento de la carrera, entonces nos entregaron dotación como 15 días antes de viajar y en El Salvador lo empezamos a utilizar.

Hubo la presentación de los equipos de las carreras en las que íbamos a participar y se aprueba la indumentaria que lleva el deportista y el equipo en general. Estuvimos en El Salvador, en Venezuela, como en tres carreras más, incluso en carreras nacionales con el mismo uniforme y no había pasado nada y en la penúltima carrera que debíamos competir en el año, sale el escándalo de los uniformes en Colombia. Entonces no tenía mucho sentido porque ya habíamos estado todo el año compitiendo con el mismo uniforme, corriendo en muchos lugares y países y lo que sucedió, en resumidas cuentas, es que en Italia hay un hombre que es Bloguero y lo ven varias personas, entonces él hizo un comentario diciendo que los uniformes eran transparentes y la foto que toma, si te das cuenta, está super sobre expuesta, saturada de amarillo. Entonces claro, tenía todas las herramientas para decir esto porque con esa sobreexposición, efectivamente el uniforme se ve como si fuera transparente, pero no es así.

Nosotras nos acordamos de esa época y nos parecía el colmo que los medios colombianos estuvieran metidos en eso también, es decir acusándonos. Nos daba mucha risa Yo no había dicho que yo había hecho el diseño porque fue un trabajo colectivo, pero un patrocinador salió hablando y diciendo que era inaudito que el diseño lo había hecho una de las deportistas porque no había plata para pagar y en vez de estar preocupados por estos, estaban es preocupados por el color recriminando y señalando injustamente. Entonces varios medios empezaron a llamar y a preguntarme que por qué lo había diseñado de ese color.

En redes sociales me decían que me deberían encarcelar por indignidad, otras personas decían que nos habían utilizado, otro grupo afirmaba que era culpa de Petro, pero mientras todo eso pasaba, nosotras durábamos hasta las 2 o 3 de la mañana en Italia riéndonos, pero muertas de la risa por todo lo que estaba sucediendo de los comentarios de la gente. Y aún hoy nos reímos de todo lo que pasaba. Más que sentirnos ofendidas o acusadas, nos reíamos mucho de lo que estaba sucediendo. Lo disfrutamos mucho.

Inocultable desigualdad

-Cuéntame del machismo en el ciclismo, ¿se vive?, ¿existe?

-Yo creo que el machismo en el lote no es tan marcado. Los muchachos con los que entrenamos nos tenían en una estima muy buena, te ven como una mujer fuerte, te respetan igual, cosa muy distinta a nivel de la Federación o de las organizaciones que organizan las competencias. Por ejemplo, cuando establecen que las carreras de los hombres son de 150 km y las de mujeres de 50 km sabiendo que nosotras nos hemos esforzado lo mismo que ellos para correr el mismo kilometraje.

Ellos hacen más la diferenciación. O por ejemplo con que de las cinco etapas nos daban dos, o cosas así. Y no había carreras de mujeres, entonces entre nosotras mismas teníamos que buscar cómo nos metíamos en las competencias y cómo nos entrenábamos. Eso radicaba en un principio machista donde se piensa que las mujeres no podíamos correr lo mismo que los hombres.

-¿La promoción del ciclismo femenino es la misma del masculino?

-Por supuesto que no. Como ellos determinan que corriéramos menos, pues nos daban menos recursos. Pero nunca tenían en cuenta que la bicicleta que tenían las mujeres y los hombres costaba lo mismo, no por ser mujer me iban a rebajar el costo de la cicla, ni del casco, ni del maillot, ni de los repuestos de la bicicleta.

Los equipos de los hombres cuentan con más apoyo de organizaciones, en cambio a una le toca buscar si en la panadería o si en la tienda de la esquina le quieren patrocinar la carrera porque hay que solventar gastos. Por ejemplo, a los hombres muchas veces les prestan bicicletas para correr, les dan suplementos, vitaminas, uniformes y plata para la nómina. Por esto muchas chicas desertaban, porque hacer todo solas es una situación desalentadora. Es muy jodido.

-¿En la actualidad se sigue viendo la misma situación?

-De cuando yo me retiré a hoy, ya se ha ganado mucho terreno, pero hay un largo camino que falta por recorrer. Las carreras de las mujeres en ese tiempo eran desiguales, una entrena lo mismo que los hombres, incluso a veces mucho más y de 20 vueltas que tenían que dar ellos, cinco eran nuestras. Entonces había mucha desigualdad. Era ir a competir con las mejores mujeres ciclistas del mundo y ellas en super bicicletas y nosotras, las colombianas, en triciclo.

El nivel es muy alto y en Colombia en ese momento no teníamos casi apoyo. En estos últimos años eso ha cambiado, ya se han venido organizando mejor. Antes era más cumplir con la cuota femenina que por que en verdad creyeran en nosotras. Eran tipo “toca llevar equipo femenino… Pues escojamos cuatro ahí de esas”, era por salir del paso. Ahora hay una organización, hay especialidades, hay estrategias de equipos.

Además de ser una deportista de alto rendimiento, Angie Rojas es comunicadora social y periodista

Un deporte que vale la pena

-¿Cuál es el mejor recuerdo que tienes en la bicicleta?

-Hay muchos, sobre todo con mi papá. Por ejemplo, lograr objetivos, no siempre ganar, o darme cuenta que rompí mi récord personal y darme cuenta que él lo disfrutó y lo vivió conmigo, eso me llena el alma siempre. Cada recuerdo encima de la bici y con las chicas. Cada una dejó una huella y además cada una representa una época bonita de ese camino. Es importante recalcarlo y revivirlo. Una de mis mejores amigas es un tesoro que conocí en el ciclismo porque creo que hasta viejitas estaremos juntas. A ella le decimos Genis, pero se llama Argenis Orozco, es otra gran ciclista.

Las chicas creamos buenas amigas en el ciclismo porque a uno lo aprenden a conocer en las mejores condiciones, pero también en las más vulnerables. Son contrincantes, pero tu la ves de la manera más humana.

-¿Cuál es el peor recuerdo?

-Yo tuve un año de malas rachas, donde cada vez que me caía, me golpeaba en la cara o me cogían puntos por todas partes. Caía inconsciente o convulsionaba. Eso era terrible. Muy duro. Vi a mis papás llorar muchas veces, pero nunca quise renunciar. Cuando me caía o me pasaba algo, en vez de darme por vencida, quería volver con más ánimo, entonces al día siguiente que me ponían puntos, o cosas así, le preguntaba al médico que cuándo podía volver a entrenar y así. Caía que había, caída en que estaba yo. Lo único fue que cuando me partí la clavícula, no dije nada, quedaban 20 días para los juegos olímpicos y me operaron y me dijeron que me cuidara, pero volvía montar y me volví a caer y me volví nada la cara y el cuello. Entones los seis meses posteriores, yo no quería nada. Entrenaba sin ánimo. Estaba detenida. Pero luego volví con toda.

-¿Cómo fue el proceso para convertirte en ciclista profesional?

-En 2008 gané el nacional y en 2009 empecé mi carrera como comunicadora. Estaba muy motivada porque el ciclismo me dio cosas que el patinaje no, yo creo que era una recompensa. Empecé el 2009 con mis dos carreras. Yo entrenaba las horas que tenía disponibles, a veces me tocaba sólo entrenar en el velódromo porque por la universidad no tenía tiempo para ir horas y kilómetros y los fines de semana si me iba hasta lejos, tipo Chía, Sopó, Guasca, El Vino, La Cuchilla, y así durante cinco años. En 2013 terminé la carrera en la universidad y en 2014 me fui de lleno con el ciclismo y entrenábamos como equipo de mujeres en rondas internacionales compitiendo por el país.

-¿Cuál es tu referente como ciclista?

Uff… varias mujeres. Yo creo hay un común denominador por Marianne Vos, esa mujer es como de otro material (risas…) es muy buena, en serio. Yo me acuerdo que, en la vuelta a El Salvador, en ese año, la campeona fue Mara Abbott, una mujer de 35 o 40 años que en ciclismo a esa edad ya es toda una señora, pero esta mujer era la más sencilla del mundo. Andaba en pantaloneta y chancletas por el hotel y había ganado y tenía siempre una coquita como de almuerzo en la que tenía zanahoria y pepinos, entonces iba caminando, se sentaba de lo más normal, sacaba su porta y se comía algo y seguía dando vueltas, saludando. Es una mujer muy sencilla, no parecía que se hubiera ganado la vuelta a El Salvador donde había equipos como Rus Velo, que son las rusas de entrenamiento militar, super rudas y gigantes.

Una colombiana, sin pensarlo dos veces, Mariana Pajón. En el 2010 yo tuve la posibilidad de competir unos juegos olímpicos, los primeros de la juventud a los que clasifiqué, pero desafortunadamente como 20 días antes me fracturé la clavícula y no pude ir, entonces me reemplazó otra chica que se llama Jessica Legarda, ella es de Pasto y para la prueba tocaba competir ciclo montañismo, ruta y bicicross, entonces para esa prueba Mariana me prestó la bicicleta y yo me acuerdo que los médicos que nos atendían nos decían que por ejemplo cuando ella corría los mundiales o cosas así, si ella tenía una lesión o se fracturaba la muñeca o cosas así, ella corría así y ganaba los mundiales y ganar para ella se notaba que era un disfrute, no una presión por ser la mejor ni nada, era un gusto. Es una mujer admirable.

-¿Qué consejo le das a las chicas que están empezando en el ciclismo?

-Que ojalá les guste sufrir mucho (risas…), el ciclismo es muy rudo, de sufrimiento, estar sentada cuatro, cinco o seis horas en un sillín de cinco centímetros no es fácil, a eso agrégale las piernas cansadas llegando a la meta y que tiemblan solas. Con ojos, la frente, la nariz mocosa, el cabello vuelto nada. Es un deporte sufrido pero la satisfacción es muy grande y lo vale y aprendes que lo que pasa en el día a día no es nada grave porque en verdad estás sufriendo física y mentalmente tanto que lo otro son batallas pequeñas. No lo hace cualquier persona. Pero si te decides a enfrentar este camino de luchadoras, guerreras, lo hagas con todo para demostrarte a ti misma todo. Este es un deporte para sacar la espada y la armadura y librar muchas batallas.

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