“Dejemos a otros la labor de restar y dividir”: Timo

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Rodrigo Londoño (Timo).

Ni negamos ni somos ajenos a las enormes dificultades que representa la implementación de lo acordado

El presidente de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Rodrigo Londoño, en un emotivo saludo al XVI Congreso de la Juventud Comunista realizado en Ibagué entre los días 17 y 20 de agosto, expresó sus opiniones sobre el significado de los Acuerdos de La Habana.   Por su importancia y actualidad las reproducimos a continuación.

“Es claro que los Acuerdos de La Habana representan una victoria de las fuerzas revolucionarias, democráticas y progresistas en nuestro país. Que no quepa la menor duda al respecto. No podían ser la carta de navegación de un nuevo gobierno de corte socialista, como ingenuamente consideraron algunos que debían ser, pero fueron el triunfo más grande del consenso en la historia nacional. No podían materializar el programa agrario de los guerrilleros marquetalianos, pero tampoco fueron la instauración de las políticas neoliberales propugnadas por sectores empresariales. Contienen elementos muy positivos para la solución de los más grandes problemas del campo colombiano.

Enorme potencial

“Hay que leer, estudiar con detenimiento cada uno de sus capítulos, para descubrir el enorme potencial transformador que contienen. Las puertas que abren para que con argumentos legítimos los sectores olvidados del país, gozando de las garantías contempladas en su texto, se movilicen a hacer realidad las reformas contempladas a su favor.

“Tenemos a la comunidad internacional presionando como nunca antes al Estado y al gobierno colombiano, para que no burle de ningún modo lo acordado en cada punto pactado.

“Nos corresponde el deber de difundir los Acuerdos, de hacerle conocer a las mayorías colombianas, engañadas y manipuladas por sectores de extrema, lo que su cumplimiento real significaría para ellas. Nuestro mayor reto consiste en conseguir el respaldo de masas para su implementación, en eso trabajamos como nuevo partido político.

“Es imposible no ver el modo como la realidad política colombiana se trasforma aceleradamente como consecuencia de los acuerdos de paz de La Habana. El extraordinario movimiento que se ha ido conformando en nuestro país en pro de la paz, de los cambios democráticos, de la verdad y justicia en contra de la impunidad.

“Si consiguiéramos que la juventud colombiana, empezando por la revolucionaria, asumiera el papel histórico que tiene ante sí, para ponerse al frente de la pedagogía, de la defensa, de la movilización por el cumplimiento de los Acuerdos de La Habana, habríamos conseguido un impulso considerable.

“Ni negamos ni somos ajenos a las enormes dificultades que representa la implementación de lo acordado. Sabíamos que las clases dominantes no iban a aplicarlos de manera automática, estábamos ciertos de que tendríamos que luchar por hacerles cumplir su palabra. Es lo que hacemos, con el respaldo y las simpatías de cada vez mayor gente en nuestro país.

“La FARC se encuentra en el Congreso de la República, enriqueciendo y dando vigor a la gran convergencia democrática por la paz. Somos un partido que se mueve por todo el país llevando su mensaje. Jamás en Colombia se había abierto una posibilidad semejante.

“No hay que ser mago para percatarse de que la paz y la democracia cuentan con mayores aliados cada día.

Sectores extremos

“Lo que más nos anima es el creciente respaldo que hallamos en cada uno de los lugares donde nos presentamos. No hay que ser mago para percatarse de que la paz y la democracia cuentan con mayores aliados cada día. La guerra es un asunto que no interesa a la inmensa mayoría de nuestros compatriotas. Nadie, solo los fanáticos sectores de ultraderecha que anhelan hacer trizas los Acuerdos, quieren repetir la amarga experiencia que para nuestro país representó el cruento conflicto de 53 años. Es a ellos a los que hay que arrinconar y derrotar.

“Lamentamos profundamente que existan en nuestro país sectores que con un pretendido lenguaje revolucionario, que los convierte en una secta completamente ajena al sentir de las grandes mayorías nacionales, coincidan con esa derecha extrema en su afán de frustrarle al país la posibilidad de las paz y las reformas democráticas. Ni siquiera Uribe o Fernando Londoño han logrado despedazar los Acuerdos como anhelan hacerlo. Por eso sorprende que voces que dicen ser de izquierda coincidan en ese afán con ellos, calificando los Acuerdos de La Habana como un rotundo fracaso, o como el hundimiento definitivo de los esfuerzos de paz, reconciliación y justicia social que animaron desde siempre a la insurgencia.

“Nuestro partido, los únicos y legítimos herederos de las FARC-EP, de acuerdo con lo definido por la X Conferencia Nacional de esta organización y el Primer Congreso de nuestro movimiento, carece de la intención de polemizar con ellos o conferirles la menor importancia. Nuestra tarea consiste en llegar a millones y millones de colombianos y colombianas, mediante una histórica coalición de fuerzas revolucionarias, progresistas, democráticas y de avanzada, y es a ella a la que pensamos dedicar todos nuestros esfuerzos. La historia se ha encargado de enseñarnos cómo y dónde terminan los grupos fanatizados aislados de las grandes mayorías. Nosotros trabajamos por sumar y multiplicar, eso es lo que compete a los revolucionarios. Dejemos a otros la labor de restar y dividir, que nada tiene que ver con las prácticas comunistas”.

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