Decir la verdad es revolucionario

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El semanario VOZ conmemora el natalicio del teórico marxista y militante comunista italiano, Antonio Gramsci, reivindicando su corta pero emocionante faceta periodística

Óscar Sotelo Ortiz
@oscarsopos

Antonio Gramsci escribiría una de las últimas cartas de su vida el 23 de enero de 1937 en la clínica Quisisana de Roma, donde meses atrás había sido transferido desde la cárcel de Civitavecchia por padecer la enfermedad de Pott, tisis, arteriosclerosis, hipertensión y gota.

En la misiva, el teórico marxista le recordó a su esposa Julia Schucht que su cumpleaños no era el 12, como todo el mundo pensaba, sino el 22 de enero. “Quiero que se me felicite a mi gusto: en este caso quiero irremisiblemente una hermosa fotografía de los chicos (Delio y Guliano Gramsci) y tuya”.

En efecto, Gramsci nació el 22 de enero de 1891 en la comuna de Ales, ubicada en la región central de la isla de Cerdeña, y murió a los 46 años en Roma el 27 de abril de 1937 a causa de una hemorragia cerebral, luego de sufrir el rigor de la prisión. “Por veinte años debemos impedir a este cerebro funcionar”, dijo Michele Isgrò, delegado del ministerio público en la acusación formulada por el régimen fascista.

Una mina de ideas

A 130 años del nacimiento de Antonio Gramsci, el movimiento comunista conmemora la vida y obra del filósofo y teórico marxista que aún hoy ofrece ideas innovadoras para una discusión del presente, además de ser un marco de referencia político-cultural de los procesos revolucionarios que luchan por la transformación de la sociedad

Conceptos como el de hegemonía, bloque histórico, intelectual orgánico, entre otras categorías esbozadas en los Quaderni del carcere, convierten a Gramsci y a sus codificadas investigaciones teóricas en elementos estructurales del vasto acervo que ha generado el pensamiento marxista para la humanidad.

El presente artículo quiere reivindicar al periodista revolucionario, faceta poco explorada en la vida del comunista sardo.

Gramsci (centro de la fotografía) en Viena, 1924.

Diez años de periodismo

Antonio Gramsci recibió la primera credencial de corresponsal en septiembre de 1910. En las páginas del periódico L’Unione Sarda, se publicaría su primer ejercicio periodístico con el artículo ‘Oprimidos y opresores’. En 1911 viaja a Turín, ciudad ubicada en el norte de Italia, para concurrir a los beneficios en favor de los estudiantes pobres de provincia. Obtuvo su beca y se matriculó en la Facultad de Letras en la especialidad de Filología Moderna.

Ya en la capital de la región de Piamonte, en octubre de 1914 comienza a escribir para Il Grido del Popolo. Para finales de 1915, se consolida en la redacción del semanario, además de ser redactor de la página torinesa del diario socialista Avanti! y director de La Citta Futura, revista cultural que vería la publicación de un único ejemplar.

Con la revolución rusa de 1917 en el horizonte y mediado por los debates que dejaba el fin de la primera guerra mundial, funda en abril de 1919 el semanario L’Ordine Nuovo junto a Palmiro Togliatti, Umberto Terracini y Angelo Tasca, propuesta periodística y militante que sería determinante en las revueltas de la clase obrera turinesa y en la formación del Partido Comunista de Italia, fundado el 21 de enero de 1921. Su eslogan hablaba por si solo: “Decir la verdad es revolucionario”.

Finalmente, ya con L’Ordine Nuovo como vocero oficial del Partido Comunista, este es sustituido en 1924 por L’Unità “Diario de los obreros y de los campesinos”, proyecto periodístico cuya última publicación fue en el año 2017.

Absolutamente libre

En su corta pero apasionante carrera, Gramsci se convirtió en la revelación del nuevo periodismo socialista. “Nunca fui un periodista de profesión, que vende su pluma a quien paga mejor (…) Fui periodista absolutamente libre, siempre de una sola opinión y nunca tuve que esconder mis profundas convicciones para agradar a los patrones”, reconocería Gramsci en una carta a su cuñada Tatiana Schucht desde las cárceles fascistas.

Los artículos periodísticos del comunista italiano orbitaron entre las cuestiones políticas, los asuntos culturales y los problemas filosóficos del momento. Reprobó tendencias reformistas y positivistas, insistió en que el proceso revolucionario no debía reducirse exclusivamente a las posiciones economicistas ni a tentaciones insurreccionales, destacó la necesidad de expandir la dimensión de lo cultural a la lucha de clases, evaluó las contradicciones del capitalismo italiano que llevaron al ascenso del fascismo, entre otras disertaciones.

Contra el capital

De sus múltiples editoriales, quizás el más famoso fue ‘La revolución contra El Capital’, fechado el 5 de enero de 1918, publicado primero en L’Ordine Nuovo y luego en Avanti!, a propósito de los hechos ocurridos en Petrogrado, Rusia, en noviembre de 1917 que llevaron al partido bolchevique, liderado por Lenin, a conquistar el poder político.

En el citado editorial se puede leer lo que a simple vista se consolida como una herejía: “Los bolcheviques reniegan de Carlos Marx, afirman con el testimonio de la acción cumplida, de las conquistas realizadas, que los cánones del materialismo histórico no son tan férreos como podría creerse y como se ha creído”.

Sin información precisa de lo ocurrido, gracias a la censura de la prensa italiana e internacional, Gramsci era absolutamente consciente que la revolución proletaria en Rusia iba en contravía a las visiones positivistas del marxismo de la Segunda Internacional que por años había vendido la idea de una vía gradual y lineal al socialismo.

Para Gramsci, los bolcheviques “reniegan de algunas afirmaciones de El Capital, no reniegan, en cambio, de su pensamiento inmanente, vivificador (…) No han levantado sobre las obras del maestro una exterior doctrina de afirmaciones dogmáticas e indiscutibles”.

Un reportaje

Fascinado por la revolución rusa de 1917, así como por el papel determinante de los soviets en la consolidación del proceso, Gramsci y el grupo comunista del L’Ordine Nuovo vive al límite las manifestaciones obreras de Turín en la primavera de 1920, asumiendo decididamente la defensa de los consejos de fábrica.

El artículo ‘Democracia obrera’ de 1919, elaborado junto a Togliatti, sería el punto de partida no solo en la redacción del semanario, sino de todo el movimiento obrero regional en construir una novedosa forma de organización obrera: «Hemos dicho ya que estos apresurados apuntes no se proponen más que estimular el pensamiento y la acción (…) La solución concreta e integral de los problemas de la vida socialista no puede proceder más que de la práctica comunista: la discusión en común, que modifica simpatéticamente las conciencias, unificándolas y llenándolas de activo entusiasmo. Decir la verdad, llegar juntos a la verdad, es realizar acción comunista y revolucionaria».

La movilización proletaria de Turin fue deplorada por el sindicalismo de la época y subestimada por el Partido Socialista Italiano. Al respecto, y con la intención que la naciente Internacional Comunista conociera de primera mano la rica, pero al mismo tiempo fracasada experiencia de los consejos de fábrica, Gramsci escribiría quizás su único reportaje periodístico.

El artículo ‘El movimiento torines de los consejos de fábrica’ proporcionó no solo a los lectores de L’Ordine Nuovo, sino también a los integrantes de la Internacional un trabajo documental minucioso de los hechos. Desde la subjetividad del militante comunista que vive la experiencia, Gramsci expone con su pluma los hechos, las tensiones, los actores, las victorias y derrotas, los errores y las enseñanzas de lo acontecido en el llamado “biennio rosso”.

«Por primera vez en la historia se dio efectivamente el caso de un proletariado que se lanza por el control de la producción sin ser movido a esa acción por el hambre ni por el paro. Además, no fue sólo una minoría, una vanguardia de la clase obrera, la que emprendió la lucha, sino la masa entera de los trabajadores de Turín, que entró en liza y llevó adelante la lucha, sin preocuparse por las privaciones y los sacrificios, hasta el final», escribe Gramsci en el reportaje.

Bajo el emblema de la hoz y el martillo los obreros de Turín ocuparon fábricas en marzo-abril de 1920. Gramsci y los «ordinovistas» trataron de basar en esa ocupación una total revolución proletaria en Italia, pero no lo consiguieron

¡Boicot, boicot, boicot!

Desde su primera colaboración para L’Unione Sarde hasta su detención en 1926, Gramsci publicó cerca de 1.700 artículos periodísticos. En varios de ellos se hacen reflexiones críticas sobre la ética profesional y la necesidad que tiene el movimiento obrero en disputar la hegemonía comunicativa.

Con la mira puesta en los debates actuales sobre la crisis del periodismo tradicional y la emergencia de conglomerados corporativos de la comunicación, existe un artículo sin firma publicado en 1916 en las páginas de Avanti! titulado ‘Los periódicos y los trabajadores’, que hoy resulta aleccionador.

En el material citado, Gramsci devela como los tabloides de la prensa burguesa aparentan informar hechos de la actualidad política con cierta neutralidad, pero en el fondo estos contenidos solo buscan ideas e intereses contrarios a los de la clase obrera. “Si los trabajadores se convencieran de esta verdad elemental, aprenderían a boicotear la prensa burguesa con la misma firmeza y disciplina con que la burguesía boicotea las publicaciones de los trabajadores… ¡Boicot, boicot, boicot!”.

Tarjeta de identidad expedida el 10 de septiembre de 1922 donde se autorizaba a Gramsci como delegado del Partido Comunista de Italia en la Internacional Comunista

Referencias

Antonio Gramsci y el periodismo. Artículo de Denis de Morales en el portal La Revista de los Pueblos. URL consultada el 19 de enero de 2021: http://www.revistapueblos.org/blog/2014/06/23/antonio-gramsci-y-el-periodismo/ 

Gramsci, Antonio (2007); Antología: selección, traducción y notas de Manuel Sacristan; DF, México; Siglo Veintiuno Editores.

Hobsbawm, Eric J. (2010); Los oscuros años del comunismo italiano, en Revolucionarios; Madrid, España; Editorial Planeta.

Magri, Lucio (2011); El sastre de Ulm: El comunismo del siglo XX: Hechos y realidades; Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Clacso; Buenos Aires, Argentina.

Fotos: Fetscher, Iring & Dill, Günter (1975); El comunismo: De Marx a Mao Tse-Tung; Barcelona, España; Plaza & Janes Editores.

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