Debate con la derecha y el capital

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El especial del Grupo de Diarios de América (GDA) contra la izquierda hace caso omiso de la degradación del capital, principal causa de la miseria en todas las latitudes

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Carlos A. Lozano Guillén

El Grupo de Diarios de América, agrupado en la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), publicó en simultánea en los principales periódicos de la derecha continental un “Informe Especial” con el sugestivo título de “La izquierda pierde brillo en Latinoamérica”, que de suyo induce al lector a concluir en el fracaso de los gobiernos de izquierda en el subcontinente.

Parten de la hipótesis especulativa de los ideólogos de la derecha, de que “el péndulo político que llevó a la hegemonía de esta tendencia durante la última década parece estar regresando al centro. Las derrotas del oficialismo en Venezuela y Argentina evidencian un desencanto ciudadano frente a varios de los principales proyectos de izquierda, que intentaron perpetuarse en el poder”.

Acuden al viejo argumento de la “ley del péndulo”, aplicada por la ciencia a investigaciones físicas y matemáticas, para explicar los cambios políticos, pero hacen la abstracción de los factores objetivos y subjetivos que producen las transformaciones en el campo político y social. Según la hipótesis, el péndulo va de un extremo a otro y luego se ubica en el justo centro y ello explicaría el fracaso izquierdista en América Latina, en la última década.

En realidad los cambios siempre son dialécticos y se dan por el nudo de las contradicciones en los fenómenos naturales y en la sociedad. Así lo explicaron Hegel y Marx, el primero desde el idealismo y el segundo desde el materialismo científico. El péndulo de Foucault (1819-1868), para demostrar desde la física el movimiento de rotación de la tierra, “que se bambolea rítmicamente suspendido de la bóveda principal del Panteón de París”, no tiene aplicación a los fenómenos políticos y sociales que están marcados por la dictadura del capital, la precariedad de la democracia burguesa y por los estallidos sociales y populares más allá de las contiendas electorales.

La dictadura del capital

Dijeron hace pocos días los participantes en el XII Encuentro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad “Venezuela en la Encrucijada: Nuevos Tiempos, Nuevos Desafíos”, lo siguiente: “Los pueblos de nuestra América sufren la ofensiva de recolonización conservadora por parte del imperialismo y las oligarquías locales. Se pretende barrer todas las conquistas de los procesos progresistas regionales en el campo de la justicia social, la soberanía, la integración y la gestación de un auténtico poder popular. En este contexto, Venezuela es un blanco principal, tanto por sus enormes riquezas como por la amenaza que representa su ejemplo de esperanza” (ver texto de la Declaración Final). Les sobra razón.

Las causas del derrumbe de la izquierda latinoamericana, según el informe del GDA, estriban en la pretensión de los gobernantes a perpetuarse en el poder, al fracaso económico y a la corrupción. Y a otra más general “el fin de la bonanza económica”, en particular por la baja en los precios del petróleo y las consecuencias que ello conlleva.

Sin embargo, la crisis económica en la esfera del capital y de la política neoliberal, provocó crisis estructurales que no condujeron a cambios revolucionarios, debido a factores subjetivos en lo esencial. En España, por ejemplo, un gobierno tan incapaz y corrupto como el de Mariano Rajoy no significó la debacle electoral del PP heredero de Franco. En el pasado, las grandes depresiones del capitalismo no condujeron, en todos los casos, al derrumbe de los regímenes burgueses en todas las latitudes ni a una “revolución mundial”, porque estos se defendieron con medidas reformistas y cosméticas y con la violencia desde el poder.

Moisés Naún, derechista venezolano, dice “que se ha venido violando la alternancia en el poder, ‘regla sagrada’ de la democracia”. ¿Qué tal la cínica afirmación? En la Venezuela prebolivariana, la patria de Naún, lo que se impuso fue el pacto bipartidista de “Punto Fijo” para excluir a otras fuerzas y cerrar la posibilidad de lo que él llama “alternancia en el poder”. Fue la “salida democrática” impuesta a sangre y fuego por la oligarquía venezolana tras la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. En Colombia ocurrió algo similar con el Frente Nacional bipartidista, al que calificaron de “tránsito a la democracia” después de la dictadura militar de Gustavo Rojas Pinilla. O en Sudamérica, sacudida por conflictos sociales y políticos y por las acciones de fuerzas guerrilleras, donde el imperialismo estadounidense promovió golpes militares de corte fascista, con el apoyo oligárquico local, en desarrollo de la política de contrarrevolución preventiva aconsejada por la doctrina de la seguridad nacional y de la concepción del enemigo interno.

Cuál democracia

En los casos anteriores no hubo ningún péndulo sino la imposición por la fuerza del capital en desarrollo de prácticas inhumanas sociales aconsejadas por los “Chicago boys” que llevaron al neoliberalismo y al “consenso de Washington” para vulnerar la democracia y el deseo de cambios en las masas populares.

El ascenso de la izquierda, en los últimos años, obedeció a causas objetivas y subjetivas. Irrumpió con el bolivarismo del comandante Hugo Rafael Chávez Frías, gigante personalidad revolucionaria, que interpretó los deseos de cambio de los oprimidos y planteó el camino hacia la unidad y la Patria Grande.

¿A qué democracia se refiere el especial del GDA? Ni siquiera a la democracia burguesa que tiene tantas limitaciones y precariedades, sino a la dictadura del capital, impuesta por las troikas en todas las latitudes, estimulando al capital financiero, el más parásito en la esfera del capitalismo. Carlos Marx advirtió que las leyes de concentración y centralización del capital serían las bases del capital financiero. Lenin desarrolló la teoría con la aparición de los monopolios. Demostró cómo el Estado dejó de ser de toda la burguesía y se convirtió en instrumento de los sectores monopolistas. En Estado al servicio de la oligarquía y en especial del capital financiero. Es lo que genera más utilidades para los ricos y mayor concentración de la riqueza y por ende más miseria y pobreza para los pueblos. Eso no ha cambiado y es una de las grandes atrofias del capitalismo, salvaje e inhumano por su propia naturaleza. El marxismo-leninismo en sus formulaciones científicas y teóricas no ha sido refutado.

¿De qué democracia se ufana la derecha? ¿De la libertad de empresa, que impone las normas en su propio beneficio? ¿De la violencia para controlar el poder y agenciar el exterminio de sus opositores, como ocurrió en Colombia con el genocidio del Partido Comunista Colombiano y la Unión Patriótica?

El “plan retorno”

La ofensiva contra Venezuela, Argentina, Brasil y la izquierda en América Latina, obedece a un proyecto de “plan retorno” agenciado desde Washington. ¿Quién financia a los opositores en Venezuela? ¿Por qué el silencio ante el golpe de Estado contra Dilma Rousselff? ¿Por qué la complicidad con los golpistas en Honduras contra Manuel Zelaya? Mantener el bloqueo económico contra Cuba es tan infame como el bloqueo que se ejerce contra la Venezuela bolivariana.

Las acciones contra la izquierda son parte de un plan desestabilizador inspirado en el anacrónico “consenso de Washington”, que no tolera nada que se aparte del statu quo internacional. La derecha cree que la izquierda es un error de la historia que se debe borrar a como dé lugar y como sea.

El GDA asegura que la izquierda se desmorona por la corrupción. ¡Claro que hay casos que vulneran la ética revolucionaria! Pero enjuiciar a Maduro, a Dilma, a Cristina o a Lula por corrupción, como si fueran Felipe González o Samuel Moreno Rojas, es un exabrupto. ¿Por qué silencian la corrupción de los regímenes de derecha en todas las latitudes? ¿Qué pasó en Colombia en la Casa de Nari? La parapolítica afecta, en particular, a los partidos colombianos del establecimiento. ¿Por qué la doble moral?

Tiene suficiente oxígeno la izquierda. El Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Carlos Marx y Federico Engels, hace 168 años, cuando el capital cometía los mismos atropellos de ahora en nuevas condiciones, es un documento histórico y de actualidad. Plantea una realidad humana susceptible de modificar mediante la transformación de la sociedad por vía revolucionaria.