De mal en peor

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Transmilenio varado en la troncal Caracas.

No es con wifi ni llamando a los usuarios vándalos como se da solución al problema de Transmilenio

Simón Palacio
@Simonhablando

No es un lujo viajar por Trans­mi­lenio. Las elecciones a la alcaldía de Bogotá para el periodo 2016-2020, se definieron entre la derecha, con la estrategia de miedo, y el retroceso de la ciudad, y la izquierda reivindicando las posibilidades ciertas de una ciudad más incluyente. Temas como salud, transporte, metro subterarraeno o elevado, estuvieron en los debates electorales durante toda la campaña.

La primera tesis, la derecha recuperando la ciudad, fue la vencedora en las urnas a la cabeza de Enrique Peñalosa. La ciudadanía que optó por acompañar la propuesta de Peñalosa, le abonó su capacidad gerencial para darle solución a asuntos neurálgicos como Transmilenio. Hoy, dos años después de posesionarse como burgomaestre de la ciudad, los buses rojos y verdes, enfrentan la peor crisis de su historia. A la ya agobiante situación de las rutas insuficientes, se le suma el deterioro de los buses por los años de desgaste, la extensión de contratos a los operadores, el deterioro de un sistema que no fue diseñado para una ciudad de ocho millones de habitantes y menos para convertirlo en el centro de un sistema de transporte multimodal.

La culpa

El aumento de precios del pasaje sin retribuirse un mejor servicio, la abolición de las tarifas diferenciadas por sectores y horas pico, las constantes quejas de los usuarios por las deficitarias estaciones y el deterioro de los buses, está haciendo metástasis en el sistema. Esa es la razón por la cual al año se atienden casi trescientos bloqueos de usuarios reclamando mejor servicio.

La administración capitalina, antes que aceptar las falencias del sistema y encontrar una solución, se dedica mediáticamente a graduar de “vándalos” a los usuarios que, desesperados, se ven afectados por la ausencia de buses y la limitación del servicio. La nueva gerente del sistema es la exsecretaria de Integración Social, María Consuelo Araújo, quien en su primer día de gestión señaló que las protestas tienen un tinte político e insinuó que existe un plan de sabotaje a Transmilenio desde las candidaturas de izquierda, y los grupos políticos y ciudadanos que impulsan la revocatoria del Alcalde.

Tapen

La denuncia de María Consuelo Araújo, ha tenido eco entre los principales medios de comunicación en el país, quienes desvirtuaron los reclamos de los ciudadanos por el mal servicio de los buses articulados, y sentenciaron que detrás de las protestas están los seguidores de la campaña de Gustavo Petro.

El doble rasero para medir las protestas en Bogotá por parte de los medios de comunicación es evidente. En la administración pasada, los mismos actos esporádicos de bloqueos solicitando articulados, eran catalogados como legítimo inconformismo; y sin embargo, a los hechos que asisten hoy se les denomina acciones “polítiqueras”. Es evidente la inclinación de los medios de comunicación por descartar las fallas en el sistema de transporte y adjudicarle la protesta a la izquierda. El problema de Transmilenio pasa por los manejos de la derechaa, es un sistema de transporte privado con una crisis permanente que solo la administración capitalina puede solucionar.

Uno de los asuntos más preocupantes para los usuarios es el tiempo de vida útil de los buses de las troncales uno y dos por la avenida Caracas y el corredor de la calle 80. La administración Peñalosa, renegoció y extendió los contratos con las condiciones favorables para que los participantes del negocio, el Distrito en un 5% y el restante 95% empresas privadas, sigan enriqueciéndose y provocando la crisis del sistema de la que solo ganan esos operadores. Los contratos de actualización de flota e inclusión de nuevos buses con tecnología limpias, es decir eléctricos que no se muevan por gasolina y diésel, la engavetaron con la llegada de Peñalosa a la administración.

Los ganadores en la crisis

Las ganancias de las empresas privadas operadoras del sistema en 2017 crecieron un 30%, y se espera que para el año 2018 se aumente esa rentabilidad pues recordemos, que fue desde el pasado primero de febrero que la tarifa del servicio se incrementó en 100 pesos por pasaje. Mientras tanto, el distrito es el encargado de darle mantenimiento a las vías por donde circulan los articulados, es responsable de la seguridad del sistema y el encargado de despejar las vías cuando estas son escenarios de protestas.

Las soluciones al sistema no están en una red de wifi para las estaciones, ni en la imposición de sanciones a quienes entran al sistema sin pagar, sino en el rediseño de las rutas y la inclusión de mayor número de buses al sistema, reducción de tarifas para que la gente cambie sus horarios de trabajo y descongestionen las horas pico, así como las operaciones de servicios de buses rojos en estaciones de mayor flujo de pasajeros. Todas soluciones para menguar la crisis pero no para solucionar de fondo el problema.

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