Dante en la obra de Carlos Marx y Antonio Gramsci

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Yefri Yoel Torrado

Ya sea para fijar su posición ante la reacción de su obra, o para ilustrar de manera didáctica sus ideas, la obra de Dante Alighieri está presente en El Capital junto con otros grandes de la literatura Universal como Goethe, Balzac, Defoe o Shakespeare; lo cual, no sólo es rasgo de erudición, sino que le permitió -y permite- “hacer asequible al lector común, dentro de lo posible” su prolija obra que ha sido parida de las reflexiones y acciones de Marx y entregada a los trabajadores del mundo, unidos, como invitaba la proclama del manifiesto del partico comunista, para romper sus cadenas y lograr la emancipación de la humanidad.

Carlos Marx, quien se consideraba todo un ratón de biblioteca1 no sólo plasmó su investigación científica y filosófica en sus textos, sino que también utilizó su bagaje literario para exponer lo que sería la principal crítica a la economía política burguesa. Esto se aprecia al finalizar el prólogo a la primera edición de El Capital, en donde se refiere al impacto que pudiera – ¡y de qué manera lo tuvo! – la obra que en esas líneas presentaba:

“Acogeré con agrado todo juicio inspirado por la crítica científica. En cuanto a los prejuicios de la llamada opinión pública, a la que jamás he hecho concesiones, seguiré ateniéndome al lema del gran florentino:

Segui il tuo corso, e lascia dir genti!2

Al referirse Marx al “gran florentino” relaciona la patria chica de Dante Alighieri: Florencia, Italia, donde nació el 29 de mayo de 1265. La frase, corresponde a un pasaje de la Divina Comedia que traduce: “Sigue tu camino y deja que la gente hable” pronunciada en el verso 13, Canto V de la sección El Purgatorio. Sin embargo, no fue la primera vez que Marx citó a Dante, lo hizo de igual manera en un prólogo, La Contribución a la Crítica de la Economía Política de 1859: “Y en el umbral de la ciencia, como en la entrada del infierno, debiera exponerse esta consigna: «Qui si convien lasciare ogni sospetto; Ogni viltá convien che qui sia morta»” que corresponde a los versículos 14 y 15 del canto III de la sección Infierno.

Más adelante, dentro del cuerpo de El Capital, en el Capítulo III, donde expone la categoría del dinero, señala, respecto a la medida de valores lo siguiente:

“Si el poseedor del hierro, por ejemplo, se enfrenta al poseedor de una mercancía mundana y le ofreciese el precio del hierro, como forma de dinero, el ávido de goces mundanos le contestaría como en el Paraíso contestó San Pedro a Dante, cuando le recitó la fórmula de la fe:

«Assai bene è trascorsa

D›esta moneta già la lega e› l peso;

Ma dimmi se tu l›hai nella tua borsa».3

La frase se encuentra en los versos 83-85 del canto XXIV de la sección El Paraíso, la cual traduce: “muy bien ha pasado la ley y el peso de esta moneda; más dime si la tienes en tu bolsa”.

De igual manera, en el Capítulo VIII, hace alusión de los castigos dantescos para describir las angustiosas e infrahumanas condiciones en las que eran sometidos los trabajadores del siglo XIX, casi en su totalidad niños, con jornadas hasta de 15 horas de trabajo, e insalubridad en las fábricas de fósforos de Inglaterra y Escocia, la situación, que es descrita de la siguiente manera: “Las torturas del infierno de Dante resultarían pálidas a lado de estos talleres.”4

Por otra parte, Antonio Gramsci, dejó ver su fascinación por la obra del florentino en algunas cartas a Tania5 en las cuales le informaba sobre su proyecto de un análisis de las interpretaciones y críticas de diversos autores sobre el canto X de la sección Infierno, el cual se recopila en el tomo II de los Cuadernos de la Cárcel6. A pesar de que la crítica que hace Gramsci de la interpretación de dicho canto es principalmente literaria, es interesante analizar el drama de dos personajes: Farinata y Cavalcante quienes purgan su pena en el sexto círculo del infierno, destinado a los herejes y epicúreos (Dante los describe en el verso 15 de dicho canto así: “che l’anima col corpo morta fanno” que traduce: “[aquellos que creían] que el alma con el cuerpo muere”). Si bien, debido al carácter fragmentario de la obra de los cuadernos de la Cárcel y de la imposibilidad de recuperar parte de una de las páginas del cuaderno donde se encontraban las referidas notas no se puede extraer una conclusión sobre dicho tema, puede interpretarse la atención que él da a dicho canto, no desde el análisis simplemente estético y literario de la Divina Comedia, sino que su importancia también puede estar relacionada con sus notas y estudios sobre el materialismo dialéctico, frecuentemente tratado en la obra de Gramsci.

De lo anterior, queda patente la influencia de La Commedia, en el pensamiento filosófico y político de autores como Marx y Gramsci no sólo dentro de su método de exposición, sino como insumo para sus reflexiones. Por eso, se hace la invitación, tal como lo hizo Giovanni Boccaccio (autor de El Decameron y quien rebautizó la obra como La Divina Commedia), quien fue el encargado de realizar una lectura pública de dicha obra en la ciudad de Florencia para el año 1375. Este año 2018, 643 años después, la obra vuelve a ser leída públicamente gracias a la iniciativa del profesor argentino Pablo Maurette, esta vez no desde la plaza pública, sino desde el ágora contemporánea del Twitter donde cientos se han sumado, con el hashtag #Dante2018, a leer un canto por día a partir del 1 de enero del 2018.

  1. En un cuestionario presentado por Laura, una de las hijas de Marx, a su padre; este, a modo de confesión señaló como ocupación favorita la de ser un ratón de biblioteca.
  2. Marx, Carlos. El Capital: crítica de la economía política, tomo I, libro I. El proceso de producción del capital / Carlos Marx; nueva versión del alemán por Wenceslao Roces; estudio introd. De Ignacio Perrotini; cuidado de la edición y pról. de Ricardo Campa. – 4° ed. – México: FCE, 2014. P. 12.
  3. Ibid. p. 99.
  4. Ibid. p. 221.
  5. Para mayor profundidad consultar cartas del 26 de agosto de 1929, 7 de septiembre de 1931, 20 de septiembre de 1931, 22 de febrero de 1932 y del 21 de marzo de 1932.

6. Gramsci, Antonio. Cuadernos de la Cárcel. Tomo II. Edición crítica del Instituto Gramsci a cargo de Valentino Gerratana. Editorial Era. pp. 227-238.

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