Cuerpos mojados

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«El hombre es el único animal que recuerda lo que ha asesinado», Elias Canetti

Juan Guillermo Ramírez

Tantas almas, primer largometraje de ficción realizado por Nicolás Rincón Gille, narra los acontecimientos de Colombia en 2002, en Simití (Bolívar) a través del pescador José que, después de una noche agitada por la presencia constante de los paramilitares que tienen asolado el territorio del Magdalena Medio, regresa a casa de noche y es recibido por su hija triste que le tiene trágica noticia: “Se los llevaron”.

José sabe que sus dos hijos: Dionisio y Rafael están muertos y que sus cadáveres han sido arrojados al río. En medio de un profundo dolor, emprende la búsqueda de los cadáveres, teniendo como testigo su barca, su remo, su rio y la esperanza de encontrarlos. Quiere, a pesar de su propia voluntad, enterrar los suyos como lo merecen e impedir que se queden errando como tanta alma en pena.

Nicolás Rincón Gille estudia cine en Bruselas, en donde obtiene el diploma de dirección de fotografía en el 2003. Después de haber hecho algunos cortometrajes de ficción, trabaja en torno a la tradición oral y la violencia en el campo colombiano, dentro de una trilogía llamada Campo Hablado, que se inicia con En lo escondido (2007), seguida de Los abrazos del río (2010) y concluye con Noche Herida (2015). Y el tono documental no lo dejó de lado con Tantas almas. El lirismo visual, la poética de los paisajes y la presencia natural del pescador, le permite contrastar con la temática que aborda, con la realidad siempre presente, con la comunidad solidaria que adquiere confianza porque ha madurado el arte de escuchar y más el silencio, como lo aborda el director con el tema del conflicto y de los paramilitares.

Nicolás Rincón en sus anteriores películas incorpora elementos de creencias populares tratándolos no cómo una ficción, sino como situaciones de lo real y por lo tanto documentables. Es lo que se podría llamar los límites de lo real. Porque si se pasa al otro lado, al de lo fantástico o lo mágico, o lo puramente ficción, su narración política se pierde y el espectador todo lo acepta y ya no se pregunta desde lo real.

El cine de Nicolás Rincón refleja una fascinación y un respeto por lo que está ocurriendo o por lo que ocurrió. En esta película que puede pertenecer a ese cine híbrido, donde se mezcla la ficción y la no-ficción, se concentra en la riqueza y ambigüedad de la vida, tal como es realmente. Este tipo de equilibrio hace que el relato sea un examen sin prejuicios de los acontecimientos y personajes. No obstante, la fascinante noción de que la cámara puede algunas veces captar cualquier cosa con objetividad, comienza a desmoronarse en cuanto uno se enfrenta con unas cuantas consideraciones prácticas. Por ejemplo, ¿cuál es una posición objetiva para la cámara dado que la cámara ha de colocarse en algún sitio? ¿En qué forma el realizador decide objetivamente cuándo ha de iniciarse y cortarse una toma? Y al revisar después el material ¿cómo se hace la evaluación de los fragmentos que mejor representan la verdad objetiva y que, por consiguiente, deben ser empleados?

La producción de una película implica efectuar una serie de importantes elecciones: lo que se va a tomar, la forma de efectuar las tomas y lo que se va a utilizar al final del proceso. El medio juega un papel muy importante en el mensaje, porque lo que se muestra no son los acontecimientos en sí, sino una presentación con su propia dinámica y énfasis. Uno de los placeres y atractivos de Tantas almas, reside en su capacidad para hacer que situaciones atemporales parezcan temas de actualidad. Vemos imágenes del mundo y lo que estas ponen ante nosotros son cuestiones sociales y valores culturales, problemas actuales y sus posibles soluciones, situaciones y modos específicos de representarlas. La relación entre esta película y el mundo histórico es el rasgo característico de esta tradición. La película contribuye a la formación de la memoria colectiva, además propone perspectivas sobre problemas, procesos y acontecimientos históricos e interpretaciones de los mismos.

Su estructura y estilo se alteran y evolucionan, se transforman y se adaptan a las condiciones sociales, así como a las contingencias inmediatas que se plantean durante el acto de filmación. Las opciones disponibles para la representación de cualquier situación o acontecimiento -las opciones que implican comentarios y entrevistas, observación y montaje, contextualización y posición de escenas- son las que plantean reflexiones historiográficas, éticas y estéticas en el documental: ¿Qué relación se puede establecer entre el conocimiento y el placer que propone un documental y que difiere del género de ficción? ¿Cómo se deben utilizar las historias orales o el testimonio de vida de los personajes elegidos? ¿Qué criterios deben regir la objetividad, la selección y ordenación de hechos, las voces de autentificación y el procedimiento interpretativo? ¿Cuáles son las responsabilidades del realizador para con su público y sus temas? ¿Cómo debe este justificar su presencia y efecto, no sólo detrás de la cámara sino también delante de ella?

El documental refleja una fascinación por la realidad. Es un escrutinio de la organización de la vida y tiene como uno de sus objetivos la puesta en cámara de los valores individuales y humanos. Tantas almas de Nicolás Rincón Gille es modelo de pasión. La conjunción armónica de varios de estos elementos, o el tratamiento orgánico de uno solo de ellos, unido a los rasgos de inmediatez y afán de comunicación que caracterizan al testimonio, producen una forma de expresión nueva, que difiere de cada uno de los elementos que la componen. El testimonio es, pues, un género que participa en grado mayor de la capacidad de aprovechar medios y recursos expresivos de géneros vecinos, o lejanos, o una de otras áreas de pensamiento y de expresión contemporáneos que no pertenecen, específicamente a la literatura.

Una línea en la que el testimonio se expresa directamente a través de los que tomaron parte de manera protagónica en los hechos narrados. Convirtiéndose aquellos en participantes y autores de los mismos. Una forma de expresión testimonial que parte del relato etnográfico, grabado o filmado en todo caso y siempre recogido de manera directa de labios de un informante único que se convierte en personaje principal del documental y, en ocasiones, enriquecido con datos ofrecidos por otros informantes secundarios o tomados de fuentes de archivo ya existentes. Una vertiente testimonial que aprovecha más abiertamente los recursos narrativos fílmicos y los reúne en un discurso nuevo que en su montaje y organización llega a alcanzar la dinámica de la estructura cinematográfica.

En cada una de estas líneas es posible encontrar, en Tantas almas un conjunto apreciable de sus obras anteriores – Noche herida (2015), En lo escondido (2007) y Los abrazos del río (2010)- que ratifican la existencia misma de un estilo personal y que anuncian sus posibilidades. El testimonio, el relato oral, la voz, el silencio, que hilvana sus recuerdos y su memoria, y que tienen como punto de partida, de manera más inmediata, la realidad circundante, el lugar que ocupan. Toma de forma directa los elementos de esa realidad para incorporarlos, también de forma más directa, a su modo de narrar. Utiliza medios y métodos semejantes en la captación de los elementos de esa realidad como la narración personal, la conversación natural. En este caso, Nicolás Rincón realiza una aproximación analítica a la realidad de la que parte, aún en la obra de aquellos para los que esta función no parece constituir un objetivo importante: se trata de un rasgo inherente a esa forma de narrar, que está dado por su esencia y por sus métodos.

Tantas almas no anda creyendo en esas fronteras ficticias y se enriquece con el aporte del modo de narrar y ver la realidad, creando nuevas formas de acercarse a la realidad para intentar su interpretación y colaborar en la tarea común de transformarla. El testimonio, a través de sus diversas líneas creativas, realiza la importante función de rescatar la memoria colectiva. El testimonio, como instrumento para conocer, recrear y analizar segmentos de nuestra realidad más cercana, requiere de sus creadores una constante preocupación por la calidad estética y el enfoque ideológico. Las verdades históricas o sociales contenidas en el tema o sostenidas en la realidad por los personajes no son por sí solas suficientes: la labor del cine es precisamente revelar de manera eficaz y atrayente esas verdades para garantizar una comunicación auténtica y útil con sus espectadores.

De nuevo Tantas almas ha sido un acto testimonial. Se encuentran historias y personajes olvidados del pasado; narraciones de las grandezas y desventuras de héroes anónimos; es un poema visual que canta hazañas impensables; retratos que revelan minuciosamente los paisajes interiores y exteriores de José, el pescador y sus tiempos, que son los nuestros.

Es la historia de este viaje en solitario. Sobre su canoa, José descubrirá la magia de un país hecho pedazos. Es una intensa defensa de la paz en una sociedad que la guerra civil continúa desgarrando.

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