Cuba preside la CELAC

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Raúl Castro, presidente de la CELAC.

El pasado 28 de enero, al término de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, que horas antes había concluido una trascendental reunión con los principales jefes de Estado de la Comunidad Europea, el organismo regional, con la presencia de los 33 mandatarios latinoamericanos que integran el más importante bloque regional de cooperación en América Latina, eligió a Cuba como presidente pro témpore de este organismo.

Raúl Castro, presidente de la CELAC.
Raúl Castro, presidente de la CELAC.

La presidencia de la CELAC fue recibida por el jefe del gobierno cubano, Raúl Castro, quien dijo que ese organismo de cooperación multilateral “no es una sucesión de meras reuniones ni coincidencias pragmáticas, sino una visión común de la Patria Grande (…) sabemos que entre nosotros hay pensamientos distintos e incluso diferentes, pero la CELAC ha surgido sobre el escenario de 200 años de lucha por la independencia”.

El significado de la asunción de la dirección del organismo de integración latinoamericano fue destacado por el Premio Nobel de la Paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel, quien dijo que el hecho constituye “el máximo reconocimiento diplomático de su historia”, y está precedido por la decisión de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que con el voto de 188 naciones, reclamó a los Estados Unidos poner fin al criminal bloqueo económico, comercial y financiero contra la Isla.

Es pues, trascendental, que en medio del bloqueo norteamericano, todos los países de la región, por unanimidad elijan a Cuba para liderar los destinos del más importante organismo de integración, por su valor geopolítico.

Fuerza moral

Se trata de un reconocimiento a la isla de la dignidad, dijo el ex presidente brasileño, Luis Ignacio Lula da Silva: “Cuba tiene un significado especial para nosotros como latinoamericanos. La fuerza moral construida por este pueblo en defensa de su dignidad y su soberanía hace que, incluso quienes no simpatizan con la isla, la respeten”, puntualizó Lula.

Con este paso, los gobernantes latinoamericanos, por encima de sus diferencias políticas, lo que han hecho es una profunda reivindicación histórica del papel de la Revolución Cubana, cuyo gobierno irónicamente fue expulsado de la OEA en 1962, bajo el argumento de que “su adhesión al bloque comunista quebranta la unidad y la solidaridad del hemisferio”.

Significa que Cuba, en el actual período, presidirá un organismo regional que reúne a 550 millones de habitantes, en una extensión territorial de más de 20 millones de kilómetros cuadrados. Y que ese triunfo diplomático de la pequeña isla caribeña, es también el de los países del ALBA, que jugaron una importante labor en reivindicar el papel y la dignidad de Cuba Socialista.

Al asumir esta responsabilidad, Cuba seguramente tratará de imprimirle a la CELAC el impulso necesario para que se convierta en un auténtico mecanismo de integración. Cuba tiene ya experiencia en estas lides, al revivir el bloque de países no alineados, que estuvieron a punto de hundirse en el marasmo.

Asumirá el reto de sortear las diferencias entre países con grandes economías como Brasil, México y Argentina, frente a los pequeños países del Caribe, y desarrollar una agenda de cooperación económica que apunte a la inclusión social, la seguridad alimentaria y la disminución de la pobreza. El mismo Raúl Castro advirtió al momento de asumir la conducción de CELAC de la existencia de 170 millones de pobres en América Latina, de los cuales 75 millones son niños.

En fin, con Cuba al frente de este proceso, se inaugura una nueva etapa de debate y confrontación sobre el rol de los organismos multilaterales de crédito, las consultoras y las calificadoras de riesgo, y desde luego, el análisis del recetario neoliberal que las grandes potencias quieren imponer al continente.