Cuba: El antes y el después

0
Hermosa visita de una calle de La Habana.

Cuba ha persistido, a pesar del infame bloqueo estadounidense al pueblo de la isla. A pesar de esta situación crítica, en Cuba no se cerró un solo colegio, un solo hospital, una sola universidad, una sola escuela deportiva, un solo centro para las ciencias

José Luis Díaz-Granados

El primero de enero del presente año se conmemoró el 60 aniversario del triunfo de la Revolución en Cuba, cuando los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio liderados por el joven abogado Fidel Castro Ruz, pusieron fin a la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista, apoyada por los Estados Unidos de América.

La Cuba de los años 30, 40 y 50 era conocida en el mundo como “el burdel de los millonarios norteamericanos”. En los cabarets, centros nocturnos, casinos y garitos de La Habana derrochaban miles de dólares los magnates, los gánsteres y los excéntricos de la potencia del norte, en las prácticas más execrables de la depravación humana.

En la década del 50, la isla estaba anegada en sangre. A diario aparecían cadáveres de mujeres y hombres asesinados por la temida policía del batistato. Las violaciones a menores y los abusos sexuales eran frecuentes y a eso se sumaba un creciente desempleo en las clases medias, la explotación total a los trabajadores, obreros y campesinos, al igual que miles de niños y niñas abandonados a su suerte, condenados al analfabetismo, al hambre y a la desnutrición.

En 1953, año del centenario del nacimiento del Apóstol de Cuba, José Martí, su legado político e ideológico estaba echado al olvido. El 26 de julio de ese año, bajo la orientación del joven político, Fidel Castro Ruz, insurrectos desafiaron al dictador Batista al asaltar los cuarteles Moncada (en Santiago) y Carlos Manuel de Céspedes (en Bayamo), en actos de singular osadía. Los rebeldes fueron torturados y masacrados, y los que sobrevivieron, entre ellos, Fidel, su hermano Raúl, Juan Almeida Bosque y Ramiro Valdés, fueron llevados a prisión en la Isla de Pinos (hoy Isla de la Juventud).

Encuentro con el Che

El joven Fidel se defendió pronunciando un alegato histórico que se conoce como La historia me absolverá, donde expone su ideario político y las razones de su acción insurgente. De todos son conocidos los pasos siguientes de los insurrectos. Parten para México (allí Fidel conoce al médico argentino Ernesto Che Guevara) y un año después 82 expedicionarios zarpan para el Oriente de Cuba en el yate Granma. De allí, los rebeldes llegan a la Sierra Maestra donde forman guerrillas con la permanente respuesta del dictador Batista, que ordena bombardeos con la permanente ayuda militar del gobierno de Eisenhower.

La solidaridad con los guerrilleros del Movimiento 26 de Julio no se deja esperar. Toda Cuba los apoya y no tarda en multiplicarse a los más diversos puntos del planeta. Cuando el tirano huye la noche del 31 de diciembre de 1958, con maletas repletas de dólares, a refugiarse en Santo Domingo donde gobierna Rafael Leonidas Trujillo, su colega en la crueldad y el despotismo, todos los pueblos del mundo celebran la victoria de los barbudos y se parte en dos la historia de “la isla infinita”.

Fidel, Raúl, el Che, Camilo Cienfuegos, junto a las valerosas heroínas y dirigentes de la Revolución, Celia Sánchez, Vilma Espín, Melba Hernández y Haydée Santamaría, entre muchas otras, fueron conscientes desde el primer día, de que la construcción de una nueva sociedad no sería tarea fácil, sobre todo, cuando no existía antecedente alguno en Nuestra América, término creado por José Martí para identificar a la América diferente a la agresora y calvinista del norte del continente, y teniendo enfrente a un enemigo de la talla de la potencia militar y económica más poderosa de todos los tiempos, que no vacilaba en destruir por la fuerza cualquier intento de soberanía dentro de su “patio trasero”.

Cuba logró sobrevivir

La Revolución, sin embargo, construyó sin pérdida de tiempo una rotunda dimensión de ascenso humano para bien de los más necesitados de ambos sexos: los niños, los ancianos, los obreros, los campesinos y los trabajadores explotados. En esos fabulosos y controvertidos años 60, tuvieron lugar victorias históricas en el mundo, Vietnam, Laos, Camboya, entre otras, en donde se dieron golpes contundentes y triunfales contra todo lo que significó el poderío del despojo.

No sobra recordar que durante medio siglo, a pesar del criminal bloqueo económico, financiero y comercial decretado por el gobierno del norte al pueblo cubano, la explosión del vapor La Coubre, la invasión a Bahía de Cochinos en 1961, los permanentes actos de barbarie (como la voladura del avión en Barbados con 73 pasajeros, en su mayoría jóvenes atletas), y los 680 atentados que la CIA perpetró contra Fidel Castro, Cuba logró vivir y sobrevivir, gracias a la heroica resistencia del pueblo y a la fidelidad y entrega de la Revolución al pensamiento martiano y marxista-leninista.

Cuba ha persistido, a pesar de ese infame bloqueo estadounidense al pueblo de la isla, bloqueo que se recrudeció cuando cesó la ayuda soviética y de los países de Europa Oriental a comienzos de los 90. A pesar de esta situación crítica, condenada anualmente en la Asamblea General de la ONU, solo con dos votos en contra: el del país bloqueador y el de su protegido Israel, en Cuba no se cerró un solo colegio, un solo hospital, una sola universidad, una sola escuela deportiva, un solo centro para las ciencias.

Salvando vidas

Los organismos internacionales de salud reconocen cada año que en Cuba ningún niño muere de hambre o de desnutrición, y además, durante décadas, los cubanos han conseguido la mayoría de las medallas olímpicas en las diferentes modalidades deportivas. Las entidades científicas han avanzado de manera avasalladora en materia de medicina, salvando vidas no solo dentro de la isla sino en numerosos países de tres continentes, y se han defendido con las uñas de las diversas agresiones biológicas con que sus enemigos han pretendido sabotear cultivos y contaminar campos y ciudades con gases venenosos, pestes y epidemias a todo lo largo del territorio.

Y lo que es más aún, los once millones de cubanos han resistido en condiciones nada fáciles, el constante accionar negativo en todos los ámbitos, por parte de esos implacables y poderosos enemigos, levantando cada día la bandera de la dignidad y de la soberanía.

Esa página magistral de amor, heroísmo y resistencia escrita a lo largo de 60 años, continúa creciente e invencible con el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro -el único dirigente histórico en el mundo a quien nada ni nadie pudieron derrotar-, y el liderazgo de los presidentes Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

*